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Hollywood en Don Torcuato: el libro

En los últimos años estuve investigando la serie de películas que el mítico Roger Corman produjo en Argentina en los años ochenta asociado con Aries, la empresa de Fernando Ayala y Héctor Olivera. Ese trabajo terminó siendo un libro que ahora decidí publicar en formato digital, gratis.

Portada de 'Hollywood en Don Torcuato'Se titula Hollywood en Don Torcuato – Las aventuras de Roger Corman y Héctor Olivera. En su momento se lo ofrecí a algunas editoriales, que no mostraron interés, y lo presenté en algún concurso, también sin suerte. Tenía la idea de autoeditarme en papel, pero nunca tuve la guita para hacerlo, y ahora el contexto de la pandemia empeora las cosas. Así que decidí lanzarlo así, gratis, en digital. Más adelante, cuando todo esto pase, veré si puedo imprimir al menos una tirada chica.

Con guerreros y amazonas, magos y hechiceras, narcotraficantes y agentes encubiertos, asesinos y mujeres fatales, Hollywood -o al menos algo bastante parecido- desembarcó en Buenos Aires de la mano de Corman como nunca lo había hecho y jamás volvería a hacerlo en la historia del cine nacional. Toda esa historia se cuenta en cerca de 240 páginas que incluyen 26 testimonios originales de actores, técnicos y artistas argentinos y extranjeros involucrados en esos rodajes. El libro tiene además 65 imágenes (una buena parte, inéditas) y mucho, mucho material de archivo.

Mi interés en el tema había comenzado hace más de una década, cuando publiqué una serie de entradas en este blog que narraban esa historia. Pero aquellos textos tienen varias inexactitudes, algunos errores y, sobre todo, un tono que hoy no me gusta. En este libro traté de subsanar todo eso, y además profundicé en las historias y los personajes involucrados e indagué acerca de los motivos de esa curiosa -para algunos, insospechada- asociación entre el rey de la clase B y la productora de cine nacional más exitosa de los años setenta y ochenta.

Pueden descargarlo acá, gratis, en dos versiones: una en formato PDF, maquetado como un libro tradicional y con imágenes; y otra en EPUB, por si quieren leerlo en un e-reader. Y, por supuesto, están invitados a compartirlo con quien quieran. ■

Homenaje a Fabián Bielinsky en el Bafici

Fabián Bielinsky durante el rodaje de 'Nueve reinas'

En junio se cumplirán 10 años de la muerte de Fabián Bielinsky, un director que a pesar de lo breve de su obra (apenas dos películas y un par de cortos) dejó una marca indeleble en el cine nacional. Nueve reinas (2000) fue una especie de ovni que llegó desde donde menos se la esperaba, sacudió a la crítica y el público y logró instalarse en la memoria de los espectadores como muy pocas películas. Y cinco años después presentó El aura (2005), una obra maestra que se ubica entre las más grandes realizaciones de nuestro cine.

La nueva edición del Bafici, que arranca este miércoles, le rendirá un merecido homenaje a Bielinsky. El festival exhibirá sus dos largometrajes en copias en 35 milímetros y su corto La espera (1983) -el otro, El péndulo (1980), realizado durante su etapa de estudiante, se puede ver en YouTube-, y le dedicará una exhibición con storyboards, fotos y entrevistas, entre otros materiales.

Además se editará un libro titulado El fulgor - Ideas sobre Fabián Bielinsky, que incluye textos de Javier Porta Fouz -nuevo director del festival-, Sergio Wolf, Sebastián de Caro y uno mío, una extensa entrevista con Ricardo Darín y una buena cantidad de material inédito, tomado del archivo personal del director, que permite acercarse a su proceso creativo.

El libro será presentado este jueves a las 18 en el Auditorio El Aleph del Centro Cultural Recoleta, en una mesa que integraré junto a Porta Fouz, De Caro y Gabriel Medina, director de Los paranoicos (2008) y La araña vampiro (2012). ■

Lanzaron el segundo concurso de estudios sobre cine de la Enerc

El rector de la Enerc, Pablo Rovito, y el responsible de la Biblioteca, Adrián Muoyo, durante la presentación en Mar del Plata

En los últimos años se están publicando más libros sobre cine en Argentina, y hay para todos los gustos. Desde los lanzamientos de pequeñas editoriales como Fan Ediciones o Cuarto Menguante hasta las publicaciones de editoriales establecidas y con trayectoria como Paidós, que está renovando su colección. Hay también, entre muchas otras cosas, traducciones hechas acá de textos extranjeros, como los libros de Werner Herzog que lanzó Entropía o los de John Waters de Caja Negra.

A toda esta movida se sumó este año la Biblioteca de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc), que depende del Incaa. En abril lanzó el Primer Concurso Nacional y Federal de Estudios sobre Cine Argentino, una iniciativa de frecuencia anual que intenta alentar la realización de ensayos o investigaciones vinculadas a la historia, la teoría y la estética del cine nacional. El martes pasado, durante el Festival de Cine de Mar del Plata, se anunciaron los dos trabajos ganadores: Modos de salir del hogar paterno. Representaciones familiares y derivas juveniles en el Nuevo Cine Argentino, de Eduardo Cartoccio; y Noches de sano esparcimiento. Estado, católicos y empresarios en la censura al cine en Argentina (1955-1973), de Fernando Matías Ramírez Llorens. Ambos textos serán publicados y distribuídos en bibliotecas de todo el país y también se podrán comprar en librerías, porque el espíritu del concurso es que las publicaciones sean accesibles para todos, y no sólo en el ámbito académico.

En el acto también se presentó la segunda edición del concurso, cuya recepción de trabajos comienza hoy y se extiende hasta el 30 de abril de 2016. Las bases y condiciones pueden consultarse en la página de la Enerc o en Infoleg. Además de la publicación de su trabajo, los ganadores recibirán un premio de 40 mil pesos.

Este doble anuncio -ganadores de la primera edición, lanzamiento de la segunda- es relevante por dos cuestiones. Por un lado, porque la frecuencia anual del concurso garantiza un canal para que las investigaciones sobre cine argentino puedan fluir. Por otro, porque la entrega de un premio en dinero permite que los premiados cobren por su trabajo.

Hubo una tercera noticia en el acto realizado en Mar del Plata, que también es de gran importancia para la investigación sobre cine en Argentina. Adrián Muoyo, coordinador de la Biblioteca de la Enerc, anunció el lanzamiento del primer Catálogo Colectivo de Bibliotecas de Cine del mundo. Se trata de una iniciativa de la red BiblioCi, que reúne a 16 bibliotecas cinematográficas de ocho países de Iberoamérica. Se trata de una herramienta fundamental para cualquier investigación sobre cine, porque permite acceder al catálogo (libros, revistas, catálogos, guiones y un largo etcétera) de cualquiera de las bibliotecas de la red y ponerse en contacto con sus responsables. Se puede acceder desde www.biblioci.org. ■

Dos décadas de un libro imprescindible

Primera edición de 'Un diccionario de films argentinos (1995)'

La edición 2015 es la última de la famosísima Leonard Maltin's Movie Guide, en otros tiempos denominada la biblia del cine, que deja de publicarse después de 45 años y 35 ediciones. Jaqueado por la Internet Movie Database (IMDb) y Wikipedia, entre otros fuentes de información que todos tenemos a mano, el libro editado por el crítico estadounidense Leonard Maltin, indispensable en otros tiempos, fue perdiendo relevancia. Lo despedí con una nota en La agenda, donde también explico por qué creo que aún hoy sigue valiendo la pena atesorar una Maltin en la biblioteca.

Hace no mucho tiempo, antes de internet, guías como la de Maltin y similares o enciclopedias como la de Ephraim Katz eran imprescindibles, incluso para quienes no manejaban del todo el inglés. Pero hay un libro que hoy, en plena era digital, sigue siendo irreemplazable. Se editó acá, en Argentina, en diciembre se cumplirán 20 años de aparición y el año próximo tendrá un nuevo volumen, el cuarto. Se trata de Un diccionario de films argentinos, de Raúl Manrupe y María Alejandra Portela.

Lo que hicieron Manrupe, Portela y sus colaboradores (entre otros, Axel Kuschevatzky) dos décadas atrás fue extraordinario: juntaron en un sólo libro toda la producción cinematográfica sonora nacional, desde los primeros intentos con un sistema de discos (como Muñequitas porteñas, 1931) hasta El censor (1995), incluyendo films inéditos e inconclusos. El proyecto comenzó en 1990 y fue, en una época en la que la informática no estaba al alcance de la mano, una tarea descomunal. "Pensá que hoy toda la información de fichas técnicas está en internet. En ese momento estaba en los diarios, en las críticas de películas, en libros, en entrevistas... Había que reconstruir el rompecabezas con las piezas que teníamos", recuerda hoy Portela. En 2004 se presentó un segundo volumen, que cubrió todas las producciones realizadas entre 1996 y 2003. Y en 2010 salió un tercero, con el período 2003-2009. En total, los tres libros incluyen fichas de más de 3.600 películas, con datos muy precisos sobre el equipo técnico y artístico, fecha de lanzamiento, duración, argumento y un repaso de la recepción crítica del momento del estreno, entre otra información.

Portela recuerda que la guía de Maltin y la enciclopedia de Katz fueron dos ejemplos que los marcaron a la hora de diseñar el proyecto. Pero a diferencia de esos dos libros, que hoy perdieron mucha de su utilidad, los tres tomos de Un diccionario de films argentinos siguen siendo valiosos, no sólo para cinéfilos o investigadores sino también para el espectador ocasional que se engancha con algún clásico de Manuel Romero o Carlos Schlieper en Incaa TV o Volver. En parte porque en internet no hay mucha información de calidad sobre las películas argentinas anteriores a fines de los noventa. Lo que hay suele estar incompleto o no es del todo confiable, como suele ocurrir con las fichas de películas nacionales en IMDb. Pero existe otro motivo, quizá más importante.

Filmar hoy es más accesible que hace 20 años, en parte porque las tecnologías digitales permitieron abaratar costos. En 2013 se estrenaron unos 150 film nacionales, y en 2014 fueron alrededor de 170. Muchas de esas realizaciones duran una semana en pantalla en algún Espacio Incaa y luego desaparecen de la cartelera, por lo que a veces los diarios -e incluso los sitios web especializados- no publican comentarios o críticas. El diccionario de Manrupe y Portela cubre toda esa producción. "El cuarto volumen, en el que estamos trabajando, creo que tiene más películas que el primero. Lo engrosa la enorme cantidad de producciones de toda la Argentina, películas que muchas veces no llegan a Buenos Aires, películas que se hacen para la web o para otros medios", cuenta Portela.

El nuevo libro, que posiblemente salga a la venta a principios del año próximo (siempre editado por Corregidor), tendrá al menos 600 páginas. Y será, como los anteriores, un referente imprescindible. ■

Elmore Leonard (1925-2013)

Elmore Leonard (foto: The New York Times)
Una noche, hacia finales de octubre, Harry Arno le dijo a la mujer con la que mantenía relaciones en los últimos años:
- He tomado una decisión. Te diré una cosa que nunca le he dicho a nadie en toda mi vida.
- ¿Te refieres a algo que hiciste cuando estabas en la guerra?
Esto le frenó.
- ¿Cómo lo sabes?
- ¿Cuando estabas en Italia y mataste al desertor?
Harry se quedó mirándola sin decir nada.
- Ya me lo contaste.
Primeras líneas de Pronto (1993), de Elmore Leonard. Cuenta la historia del entrañable Harry Arno, un viejo malandra de poca monta que mientras intenta alejarse del submundo del delito en Miami desvaría contando supuestas anécdotas de la Segunda Guerra en Italia junto a Ezra Pound, de quien jura que no era nazi. La novela marcó, además, la primera aparición del marshall Raylan Givens, luego protagonista de la serie Justified.

Leonard murió hoy en su casa de Detroit. Tenía 87 años. Fue un gran autor de novelas policiales, en apariencia sencillas pero con una estructura narrativa notable, en las que la historia siempre avanza apoyada en diálogos impecables. Como El cazador de gatos (1982), en la que George Moran, un ex marine de la ocupación estadounidense en República Dominicana que administra un hotelucho de habitaciones siempre vacías frente al mar, se enamora de la esposa de un millonario ex jerarca de la dictadura de Trujillo. O Brillo (1985), donde el teniente Vincent Mora intenta resolver el asesinato de una prostituta puertorriqueña entre los turbios casinos y clubes de Atlantic City.

Hasta pocas semanas antes de su muerte Leonard seguía escribiendo borradores a mano, que luego pulía en una máquina de escribir. Muchas de sus más de 40 historias fueron llevadas al cine, e incluso escribió algunos guiones, como el de Joe Kidd, de John Sturges. Pero salvo notables excepciones (Ganó perdiendo, Un romance peligroso y, sobre todo, Jackie Brown - Triple traición) no tuvo mucha suerte y las adaptaciones de sus novelas terminaron en pálidos telefilmes o películas olvidables.

Sostuvo en su breve pero fabuloso ensayo Elmore Leonard's Ten Rules of Writing: "Mi regla más importante es la que resume las diez: si suena a escritura, reescriba". ■

Richard Matheson (1926-2013)

Will Smith en 'Soy leyenda'
«La fuerza del vampiro consiste en que nadie cree en él».

Gracias, doctor Van Helsing, pensó Neville poniendo a un lado el ejemplar de 'Dracula'. Se quedó mirando pensativamente la biblioteca, escuchando el segundo concierto para piano de Brahms, con un whisky en la mano derecha, fumando un cigarrillo.

En efecto. El libro era un amasijo de supersticiones y convencionalismos de folletín, pero esa línea decía la verdad. Nadie había creído en ellos, ¿y cómo luchar contra algo inverosímil?
Fragmento de Soy leyenda (1954), de Richard Matheson, que murió ayer a los 87 años. Aunque ninguna de las cuatro adaptaciones cinematográficas logró hacerle honor a la historia, Seres de las sombras (1964) y Soy leyenda (2007) tienen sus buenos momentos y logran captar cierto clima de una novela extraordinaria. ■

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Las películas de sus vidas, elegidas por cineastas argentinos para los alumnos [*]

Jean-Pierre Léaud en 'Los 400 golpes', de François Truffaut

LOS FILMS QUE LOS MARCARON

-TRISTÁN BAUER
Milagro en Milán (1951), de Vittorio de Sica
-DANIEL BURMAN
El dependiente (1969), de Leonardo Favio
-ADRIÁN CAETANO
¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra
-JUAN JOSÉ CAMPANELLA
Atrapado sin salida (1975), de Milos Forman
¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra
-ALBERTINA CARRI
La noche del cazador (1955), de Charles Laugthon
-LEONARDO FAVIO
Rashomon (1950), de Akira Kurosawa
-PAULA HERNÁNDEZ
El hijo (2002), de Jean-Pierre y Luc Dardenne
-ALBERTO LECCHI
Tiempo de revancha (1981), de Adolfo Aristarain
El graduado (1967), de Mike Nichols
-LUCREACIA MARTEL
¿Qué pasó con Baby Jane? (1962), de Robert Aldrich
-HÉCTOR OLIVERA
La patrulla infernal (1957), de Stanley Kubrick
-MARCELO PIÑEYRO
El padrino (1972), de Francis Ford Coppola
Cabaret (1972), de Bob Fosse
-LUCÍA PUENZO
El joven manos de tijera (1990), de Tim Burton
-LUIS PUENZO
El conformista (1970), de Bernardo Bertolucci
-CARLOS SORÍN
Cuando huye el día (1957), de Ingmar Bergman
-ELISEO SUBIELA
La balada del soldado (1959), de Grigori Chukhari
-DAMIÁN SZIFRÓN
El cantor de jazz (1980), de Richard Fleischer
-JUAN TARATUTO
E.T., el extraterrestre (1982), de Steven Spielberg
-PABLO TRAPERO
Tiempos modernos (1936), de Charles Chaplin

El gran François Truffaut decía que a veces faltaba al cine para ir a la escuela, asunto presente en su primera y sorprendente película, Los 400 golpes (1959). Pero Antoine Doinel, su álter ego, ya no necesitaría escaparse: a partir de hoy el cine ingresa oficialmente a las aulas de las escuelas secundarias con el libro La película que me marcó, en el que dieciocho directores argentinos (Juan José Campanella, Leonardo Favio, Lucrecia Martel y otros) cuentan qué películas modificaron sus vidas y por qué un adolescente debería verlas.

"La idea es acercar a los chicos a un cine diferente, que quizá no conocen. Además queríamos que vieran cómo una película puede marcar la vida. Y que se pregunten qué filmes les dejaron una huella y por qué", cuenta Roxana Morduchowicz, directora del programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación nacional, que creó la iniciativa.

El libro se presentó ayer en un complejo de salas de cine de Palermo. Fabián Gianola condujo el acto, del que participaron el ministro Alberto Sileoni y algunos de los cineastas que formaron parte de la iniciativa. Ellos eligieron las veinte películas que integran el libro, que van desde clásicos canónicos (La noche del cazador, de Charles Laughton, elegida por Albertina Carri) hasta grandes obras contemporáneas (El hijo, de los hermanos Dardenne, escogida por Paula Hernández), e incluye dos films argentinos: El dependiente, de Leonardo Favio (la preferida de Daniel Burman) y Tiempo de revancha, de Adolfo Aristarain (decisión de Alberto Lecchi).

Según la última encuesta sobre consumos culturales de adolescentes, el 95 por ciento de los chicos sólo ve películas estadounidenses recientes. Y apenas el 5 por ciento había visto una argentina en el último año. "El libro viene a llenar huecos", dice Morduchowicz. Además de los films elegidos hay una ficha de cada director y al final se proponen actividades para realizar con los chicos.

Desde la semana próxima el libro va a llegar a todas las escuelas secundarias públicas del país. El resto lo pueden bajar gratis desde www.me.gov.ar/escuelaymedios. ■

[*] Artículo publicado en la edición de hoy del diario Clarín.

Los libros del Bafici 2011

Más libros de cine. Como todos los años, en el marco del Bafici se presentan libros editados especialmente para la nueva edición. Esta vez serán tres, todos muy interesantes y a un precio razonable: 30 pesos cada uno. Una novela "festivalera" del prolífico César Aira, otro sobre el estado de los géneros (que cuenta, de entrada nomás, con un gran texto de Kent Jones sobre la extraordinaria The Wire) y un tercero acerca de Kijû Yoshida, probablemente el primero que se edita en castellano sobre la obra del japonés.

Hay que apurarse a comprarlos porque si se agotan luego es difícil hallarlos. El siguiente es el detalle de cada uno y la fecha y el lugar donde serán presentados. El texto que acompaña pertenece a la gacetilla de prensa que distribuyó el festival.

Festival, de César Aira
Portada de 'Festival', de César AiraEl año pasado el escritor César Aira fue jurado del Bafici. "Vamos a ver qué novela escribe sobre el Bafici", comentó entonces uno de los programadores. Festival fue la respuesta, pero Aira toma aquella experiencia como materia prima para crear una novela que mira la vida interna de algún festival de cine de forma sorprendente. Ese mundo, absurdo, extraño, familiar, agresivo, cálido puede tener una base real, pero encuentra su perfecta energía, su forma más sólidamente salvaje en este libro.
- Se presenta mañana a las 18 en el shopping Abasto, con César Aira y Sergio Wolf, director del festival.


El cine y los géneros: conceptos mutantes
Portada de 'El cine y los géneros: conceptos mutantes'El Bafici intenta responder a una pregunta, precisamente, mutante. ¿Qué son los géneros hoy? Pero la pregunta produce, antes que certezas, teorías imprevisibles firmadas por nombres como Stephanie Zacharek, Quintín, Adrian Martin, Marcelo Panozzo, Scott Foundas, Diego Trerotola, Kent Jones, Jim Finn y Juan Villegas, entre otros. Y la única (y mutante) certeza es que el género, desde donde se lo mire, puede generar ideas nuevas, engreídas y anárquicas.
- El libro lo presentan Jaime Pena, Quintín, Marina Yuszczuk, Fernando Chiappussi y Juan Manuel Domínguez este viernes a las 18.30 en el shopping Abasto.


Kijû Yoshida: el cine como destrucción
Kijû Yoshida: el cine como destrucciónParte de la Nueva Ola Japonesa, Kijû Yoshida era hasta hace unos pocos años uno de los nombres menos conocidos y fundamentales de la historia del cine japonés. En este libro, una serie de críticos analizan la figura del director de Eros + Massacre, su importancia, su alteración a la concepción tradicional del cine, su fascinación con Ozu, su visión extremadamente sensible del mundo femenino. Además, el texto posee parte de la obra teórica de Yoshida, sus reflexiones sobre Buñuel, sobre Antonioni y sobre su propio cine.
- Se presenta el miércoles próximo a las 18.30 en el shopping Abasto. Estarán el propio Kijû Yoshida, Mariko Yoshida, Violeta Bava, Diego Brodersen y Juan Manuel Domínguez. ■

Todo el cine de Leonardo Favio, en un libro

Portada de 'La memoria de los ojos - Filmografía completa de Leonardo Favio'Mañana comienza el Bafici, pero antes no quería dejar de publicar -tardísimo aunque seguro al fin- unas líneas acerca de un muy interesante libro sobre Leonardo Favio, acaso el más grande cineasta nacional. Titulado La memoria de los ojos - Filmografía completa de Leonardo Favio, el prólogo es de Horacio González, fue editado por Martín Wain y tiene textos de Constanza Bertolini, José María Brindisi, Javier Firpo, Hernán Guerschuny, Mariano Kairuz, Paulo Pécora, Pablo Perantuono, Sebastián Ramos y el propio Wain.

El libro, que se vende en librerías a 130 pesos, cuenta con el aval de Favio, que brindó largamente su testimonio, y se pudo editar gracias a la colaboración de técnicos, actores y partícipes de las películas, como los fotógrafos Juan Carlos Villarreal y María Inés Teyssié, que ayudaron a reunir imágenes de enorme belleza y gran valor patrimonial, muchas de ellas inéditas. También aportaron fotografías el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, la Fundación Cinemateca Argentina y la familia Suárez Blaiotta, entre otros. ■

¿A la política argentina le falta ficción?

En diferentes entrevistas que dos diarios realizaron durante este verano, dirigentes políticos y sindicales contaron qué estaban leyendo en sus días de descanso. Las respuestas (increíbles, creíbles, insólitas, vanidosas, estúpidas: hay de todo), a continuación.
  • Sergio Massa, intendente de Tigre (La Nación, 3 de enero): "Sobre sus preferencias en la playa contó que no lee diarios. 'Sólo algunos portales web, si algo me intriga'. Para pasar el tiempo frente al mar elige libros. En la actualidad, se entretiene con uno sobre Luiz Inacio Lula da Silva, que se llama El hijo de Brasil. 'Además, ayer me regalaron uno que cuenta el ascenso político de Obama, que se llama El puente".
  • Daniel Filmus, senador nacional por el Frente para la Victoria (La Nación, 8 de enero): "Para hacer honor a su perfil de intelectual progresista, el senador confirma que acaba de terminar de releer Luna caliente, del escritor chaqueño Mempo Giardinelli, cercano al gobierno nacional. Y, como para compensar, relata que está leyendo Marcas de nacimiento, de la escritora canadiense Nancy Huston".
  • Margarita Stolbizer, diputada nacional por el GEN (La Nación, 10 de enero): "Para llevarse a sus vacaciones, Stolbizer ya guardó el último CD de Vicentico y piensa leer El sueño del celta, Mario Vargas Llosa".
  • Gabriela Michetti, diputada nacional por el Pro (La Nación, 13 de enero): "Está leyendo En busca de los acuerdos perdidos, de Juan Llach".
  • Luis Juez, senador nacional por el Frente Cívico de Córdoba (La Nación, 14 de enero): "No estoy leyendo nada. Todos acá dicen que están leyendo a Saramago y no vieron ni la solapa del libro, son unos hipócritas. Vengo acá a Villa Gesell a divertirme, a desconectarme. Estoy de vacaciones".
  • Silvana Giudici, diputada nacional por el radicalismo (La Nación, 15 de enero): "Traje un montón, pero estoy con el segundo libro de la saga Milenium, de Stieg Larsson. También García Márquez".
  • Ricardo Alfonsín, diputado nacional por el radicalismo (Clarín, 16 de enero): "¡Uf, muchos! Ahora estoy con un libro de ética política y del oficio de los intelectuales y la política, de José Luis López Aranguren, y con Algo va mal, de Tony Judt".
  • Felipe Solá, diputado por el Peronismo Federal (La Nación, 16 de enero): "Estoy con Si me querés, quereme transa, de Cristian Alarcón. Se sumergió en un tema del que, salvo pobres y canas, nadie conoce: la droga en el conurbano".
  • Héctor Recalde, diputado nacional por el Frente para la Victoria (La Nación, 18 de enero): "Recalde confiesa que una de sus adicciones es leer los diarios. Todos los días lee Clarín, La Nación, Página/12 y Tiempo Argentino. Está terminando la novela El último encuentro, de Sándor Márai".
  • Ernesto Sanz, senador nacional por el radicalismo (Clarín, 19 de enero): "El legado de Mandela, de Richard Stengel. Y La hermandad del honor, de Jorge Fernández Díaz".
  • Alberto Pérez, jefe de Gabinete del gobierno bonaerense (La Nación, 21 de enero): "Estoy leyendo El cementerio de Praga, de Umberto Eco; El gran diseño, de Stephen Hawking; y El error, de César Aira. Siempre leo varios libros al mismo tiempo".
  • Luis Barrionuevo, titular del sindicato de los trabajadores gastronómicos (La Nación, 22 de enero): "Acá no escucho música, no veo televisión ni escucho radio. Sólo leo los diarios, a la mañana: La Nacion, Clarín y La Capital de Mar del Plata. Los domingos leo Noticias".
  • Mario Das Neves, gobernador de Chubut (La Nación, 24 de enero): "Tiene razón (Luis) Juez, no voy a decir que leo a Saramago (risas). Estoy armando mi discurso del 1° de marzo en la Legislatura".
  • Pablo Bruera, intendente de La Plata (La Nación, 25 de enero):
    "Leo de todo, pero sobre todo libros de ciencia política. A veces alguna novela, pero no es mi eje principal. Igual ahora empecé con En el nombre del hijo, una novela de Jorge Campanaro (un funcionario platense)".
  • Santiago Montoya, ex funcionario bonaerense (La Nación, 26 de enero): "Está leyendo Anatomía de un instante, del español Javier Cercas, sobre los primeros 60 segundos del golpe del coronel Tejero".
  • Francisco de Narváez, diputado nacional por el Peronismo Federal (Clarín, 30 de enero): "Acabo de terminar Game Change, sobre las campañas de Obama, Clinton y Edwards".
  • Alfonso Prat Gay, diputado nacional por la Coalición Cívica (La Nación, 30 de enero): "Está leyendo Ejemplos de coraje, que escribió John F. Kennedy cuando era senador, sobre senadores americanos que actuaron de acuerdo a su conciencia".
  • Gustavo Ferrari, diputado nacional por el Peronismo Federal (La Nación, 8 de febrero): "Generalmente viaja con libros de historia, pero este verano eligió El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa".
De los veintiún libros mencionados sólo diez pertenecen al campo de la ficción. ■

Fue escrito

De frente, como una marejada. Y con ésta, ya eran dos veces que la miraba de frente. ¿Qué sería de la unidad si se quedase sola, encerrada en su latita de hidrógeno? Cuando hay dos, ya puede haber cuanto se quiera. Se puede llegar hasta el uranio y enriquecerlo, fisionarlo.
-Hola, ¿te acordás de mí?
-Sí, claro, Vera. ¿Cómo estás?
-Bien, de librerías, acá.
Un ascenso rápido es mortal para el escafandrista. La sangre, en su inmensa pereza, se colma de nitrógeno. El tiempo agota su vitalidad, se rinde y permite el desarrollo de abundante fauna cadavérica. Para evitar esta muerte segura es necesario rodear el objetivo, demorarse. Ascender lentamente, cubierto por opiáceos capullos de tilo, de esos que lo alejan a uno de todo.
-¿Compraste algo?
-No, ya me voy. ¿Vos?
-No, tampoco.
-¿Y para donde vas?
-A casa, para allá -el dedo marcando el mar, como siempre en esta isla.
Fragmento de Precipitaciones aisladas (Entropía, 2010), segunda novela de Sebastián Martínez Daniell, que narra la excursión que emprende Napoleón Toole, el protagonista, para pensar sobre su pasado y su futuro en el improbable archipiélago de Carasia, geográficamente incierto pero dotado de historia y hasta mitología. Como escribió Matías Fernández en Hablando del asunto, uno de los varios méritos del libro es "el cultivo de diferentes áreas léxicas cuidadosamente delimitadas y al servicio de metáforas específicas". Se recomienda encarecidamente su lectura. ■

Acusados, de Goodis a Piñeyro

Breve relato de intereses personales y rumbo incierto, con los mejores momentos como dudoso hilo conductor.

Anne Bancroft y Aldo Ray en 'Nightfall'
El número 192 de El Amante (mayo de 2008) tuvo una tapa doble, recurso habitual de la revista: Historias extraordinarias de un lado, Leonera del otro. Bastante más infrecuente fue que la revista pudiera comenzar a leerse desde cualquiera de las dos tapas: las páginas centrales, una para cada lado, marcaban el final de cada parte, una dedicada al décimo Bafici y otra a los estrenos comerciales del mes. Ambas tapas compartían el entusiasmado título: "El mejor momento del cine argentino". Entusiasmo que se extendió unos meses después a la tapa del número 195 (agosto de 2008): "El mejor momento del cine argentino continúa", se leía, sobre una imagen de María Onetto en La mujer sin cabeza.

Dos años y pico después no parece haber sido aquel el mejor momento del cine argentino, ni siquiera del Nuevo Cine Argentino, sobre todo porque un buen momento es mucho más que la suma de tres películas. En todo caso este momento, el actual, se muestra superior en cuanto a cantidad de buenas películas nacionales. Desde principios de año se estrenaron cerca de una decena de títulos locales de gran calidad: Excursiones, La Tigra, Chaco, Rompecabezas, Por tu culpa, Carancho, Francia, El hombre de al lado, El Rati Horror Show y Sin retorno.

Con recursos muy diferentes, las dos últimas películas de la lista se meten con un mismo tema, recurrente en el cine: el de una persona condenada por un crimen que no cometió. En su documental el omnipresente Enrique Piñeyro analiza el caso de Fernando Carrera -condenado a 30 años de prisión por la denominada "Masacre de Pompeya"- para dejar en evidencia las muchas irregularidades del accionar policial y judicial. Piñeyro no duda acerca de la inocencia de Carrera y lo demuestra de manera demoledora. Ahí radica la potencia de la película: el fondo es tan contundente que la forma, cuestionable en varios tramos y plausible de generar antipatía, pierde relevancia.

En Sin retorno, sorprendente ópera prima de Miguel Cohan, las culpas no recaen sólo en la Justicia y la Policía sino que son más amplias y, también, más difusas. Los medios y las propias víctimas, en una asociación peligrosa, juegan su parte. Pero a diferencia de films aleccionadores como Secretos íntimos (2006) o Camino a la redención (2007), aquí el director no baja línea ni pretende reconciliaciones tranquilizadoras. La película navega en un tono medio, sencillo en apariencia pero difícil de mantener, que no abandona nunca. Con los recursos narrativos justos y un uso inteligente de la elipsis, el relato ofrece siempre la información necesaria y el misterio pasa por saber qué va a ocurrir, qué harán los personajes ante determinadas circunstancias.

Hay una escena que lo muestra a Federico Samaniego, el personaje de Leonardo Sbaraglia, ya procesado por la Justicia pero muy relajado en su casa, junto a su intranquila esposa, con esa serenidad que sólo puede tener quien se sabe inocente. Todo lo contrario siente James Vanning, el protagonista de Nightfall (1947), gran novela de David Goodis. Como ese calor de los primeros párrafos que invade en grandes oleadas la noche de Manhattan, la certeza de saberse perseguido agobia a Vanning, acechado por la Policía y por una banda de ladrones que creen que se quedó con el millonario botín del asalto a un banco. Sabe que su libertad pende de un hilo, sufre su existencia porque -como escribió Juan Sasturain hace unos meses- "viene de algún lugar del dolor, pero se dirige en trineo, veloz, hacia el abismo". Una oración de los primeros capítulos describe el clima de la historia: "Todo había sido reemplazado por cierta confusión en la que se mezclaba algo de desesperanza, mucha soledad y mucha amargura, todo coronado por un toque de desesperación".

La novela, también conocida en inglés como Convicted o The Dark Chase, fue la primera obra del autor de Disparen sobre el pianista en llegar a Argentina. Con traducción de Estela Canto, se editó a principios de los setenta como Al caer la noche dentro de la colección Serie Negra que Ricardo Piglia dirigió para la editorial Tiempo Contemporáneo. Hoy, sin embargo, es más sencillo hallarla por unos pocos pesos en las mesas de usados como El anochecer, título con el que la editorial española Versal la incluyó en la colección Crimen & Cía. a mediados de los ochenta.

Como todos los grandes policiales negros estadounidenses del siglo pasado, Nightfall tuvo su adaptación cinematográfica. La dirigió el gran Jacques Tourneur y se estrenó una década después de la aparición del libro. Aldo Ray interpretó al perturbado Vanning, Brian Keith al jefe de la banda de delincuentes que lo persigue y James Gregory al dubitativo policía que lo investiga. El personaje de Marie Gardner, igualmente seductor aunque menos ambiguo que en el original, quedó para Anne Bancroft. Sin ser una obra maestra consigue atrapar el clima de la novela y, como la mencionada Sin retorno, hace de la concisión una virtud. Un muy buen un film noir aunque tardío, de cuando el género ya había atravesado su mejor momento.

Frente a un nuevo Bafici

'Mary and Max', de Adam Elliot
Comenzó esta semana la venta de entradas anticipadas para la décimo segunda edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici), que arranca el próximo miércoles. Y ahí, en las entradas, está el primer dato llamativo: aumentaron de ocho a diez pesos. La diferencia de dos pesos puede parecer escasa, sobre todo en relación a las funciones comerciales, pero hay que tener en cuenta que esto es un festival, con cuatrocientas y pico de películas en diez días. Por el mismo dinero con que este año vez diez films la edición pasada podías ver doce. Y te sobraban cuatro mangos.

El otro asunto que llama la atención es la edición de libros, un aspecto del festival que casi siempre ofreció cosas interesantes. El año pasado fueron cuatro, tres de ellos imperdibles. Ahora son sólo dos: Cine Encontrado. ¿Qué es y a dónde va el found footage?, compilación de textos de diferentes autores, y Cinematógrafos, de Edgardo Cozarinsky. Que pueden ser muy buenos -aún no están a la venta- pero son dos, la mitad.

Se podría también hablar de las películas que parecían una fija pero finalmente no están (Roger Koza explicó en su blog algunos de los motivos) y del presupuesto, que no cambió en relación a 2009 pero resulta menor por la inflación, como admitió el propio Hernán Lombardi, ministro de Cultura porteño.

Pero en lugar de tanta queja y cuestionamiento ahora es mejor centrarse en lo que hay, que es mucho y, en general, parece muy bueno. Quien suscribe sólo vio cuatro de las películas que integran la programación, y recomienda tres: La cinta blanca, de Michael Haneke, que ya fue brevemente comentada en este blog; 36 vues du Pic Saint Loup, la más reciente película de Jacques Rivette, encantadora y teatral; y Mary and Max, del australiano Adam Elliot (pero en este caso primero miren en YouTube Harvie Krumpet, un corto anterior del director, ganador de un Oscar, en el que está el germen de esta película).

Claro que ir a ver estos tres films es apostar a lo seguro. Si están en búsqueda de otro tipo de recomendaciones, más arriesgadas, pueden visitar los siguientes blogs y sitios:
Pero a veces lo mejor se encuentra de casualidad, en esa película perdida en la profundidad del catálogo que se eligió ver porque la foto era atractiva, o porque era la única posible en determinado horario, o porque sí, sin más. A veces lo mejor es simplemente dejarse llevar por la intuición o el "olfato cinéfilo". Por más empeño que se ponga, siempre va a parecer alguien con el dato tardío de una obra maestra que ya no podremos ver. ■

Fue dicho

Hitchcock fue realmente para nosotros el caballito de batalla ideal de la política de autores: no era el guionista de sus films y había otros que hacían películas menos buenas con las mismas historias, lo que nos permitía demostrar que por lo tanto era el mejor director de cine del mundo. Y ser un autor de films equivalía a entrar en el panteón de los realizadores.
Eric Rohmer, en una entrevista realizada por Antoine de Baecque el 13 de junio de 2008 e incluida en el libro Hitchcock (1957), que Manantial edita por primera vez en castellano. El reportaje completo se puede leer en Página/12. ■

Una digresión para recomendar

'La virgen cabeza', de Gabriela Cabezón Cámara
Gabriela Cabezón Cámara es una compañera del diario que mañana, a las 20, presenta su libro La virgen cabeza en Eterna Cadencia (Honduras 5582). No leí aún la novela (la historia de una travesti que se comunica con la Virgen y agita en una villa del norte bonaerense, según me cuentan), así que no puedo opinar. Pero para conocer un poco más pueden leer las entrevistas publicadas en los últimos días en Página/12 y Crítica. O darse una vuelta mañana por la librería de Palermo. ■

Fue dicho

De Bonnie and Clyde a Asesinos por naturaleza, el público norteamericano se enamoró del tópico de los jóvenes amantes en fuga, comprometidos en una rebelión violenta y sensual contra las convenciones de la clase media. River of Grass, un film independiente divertido, triste y honesto, es la primera película norteamericana en deconstruir ese mito.
El crítico Dave Kehr sobre la primera película de Kelly Reichardt, en un artículo del New York Daily News publicado el 4 de agosto de 1995 y recopilado ahora en el libro El sueño (americano) terminó, que editó el Bafici. ■

Los libros del Bafici

Kelly Reichardt
Como todos los años, en el marco del Bafici se presentarán algunos libros editados especialmente para la nueva edición. Esta vez serán cuatro. Además de ser interesantes y con firmas valiosas, las ediciones suelen ser cuidadas y los precios, accesibles. Los de Kelly Reichardt y, sobre todo, Jean Eustache parecen imprescindibles, y además coinciden con amplias restrospectivas de sus obras.

Todos tendrán su presentación abierta al público en el Auditorio Espacio Bafici (Guardia Vieja 3332, a media cuadra del shopping Abasto). El siguiente es el detalle de cada uno (el texto que acompaña pertenece a la gacetilla de prensa que distribuyó el festival):

Jugar (La luz de otra cosa) - Textos críticos de Rodrigo Tarruella
Este libro reúne la opinión de destacados críticos de cine (Sergio Wolf, Quintín y Eduardo Rojas, entre otros), que hablarán sobre la peculiar visión que el crítico Rodrigo Tarruella (1942-1994) tenía sobre el cine y la vida. Se presenta este viernes a las 18.

Cine argentino - Estéticas de la producción
Es un libro que busca "recoger el guante", poner por escrito y en la palabra de personas que hacen ese cine que importa (o que al Bafici le importa) lo que en general se dice por lo bajo o informalmente. Aquí hay un mapa que presenta los distintos caminos posibles, los pasos que hay que dar hoy para filmar en la Argentina. Los autores son Lisandro Alonso, Raúl Becerro, Gonzalo Castro, Marcelo Céspedes, Homero Cirelli, Laura Citarilla, Veróncia Cura, Diego Dubcovsky, Pablo Fendrik, Rafael Filippelli, Carmen Guarini, Mariano Llinás, Hernán Musaluppi, Raúl Perrone, Martín Rejtman, Pablo Reyero y Lita Stantic. Se presenta este sábado a las 19.

Jean Eustache - Un fulgor arcaico
La Maman et la putain es el astro abrasivo en torno al cual gira la obra de Jean Eustache (1938-1981); se trata de un film maldito que supuso el impiadoso conteo de bajas tras los sacudones de la nouvelle vague y el Mayo del ‘68. En este libro, el primero que se le dedica a su obra en castellano (y en el cual, entre otras cosas, se rescata un texto del propio director sobre Lubitsch), críticos, investigadores, realizadores, productores y escritores (Serge Daney, Alan Pauls y Jonathan Rosenbaum, entre otros) revisitan sus films. Lo presentan François Lebrun, Bernard Benoliel y Alan Pauls, con la moderación de Jaime Pena, el martes 31 de marzo a las 18.

El cine de Kelly Reichardt - El sueño (americano) terminó
Primer libro que se edita sobre la obra de la directora norteamericana Kelly Reichardt. Críticos, directores y productores (Sergio Wolf, Todd Haynes, Larry Fessenden y Javier Porta Fouz, entre otros) opinan y analizan la estética de esta directora que renueva el lenguaje cinematográfico norteamericano. Lo presentarán la propia Reichardt y el crítico Robert Koehler, con la moderación de Fernando Chiappussi, el miércoles 1 de abril a las 19. ■

Una huida ante la dificultad

La lucha de los superhérores para evitar que se desmorone el London Eye en Los 4 fantásticos y Silver Surfer (4: Rise of the Silver Surfer, Tim Story, 2007). La escena de acción principal de Batman, el caballero de la noche (The Dark Knight, Christopher Nolan, 2008), cuando desde un camión el Guasón dispara contra el vehículo policial que traslada a Harvey Dent. El inicio de Quantum of Solace (Marc Forster, 2008), con ese inexplicable montaje paralelo entre la persecución y la carrera de caballos.

Todas escenas de acción de películas recientes que están mal narradas, que privilegian un montaje vertiginoso en desmedro de la narración. Para decirlo de otro modo: no se entiende qué está pasando; está mal contado o al menos es confuso.

En el indispensable libro El cine según Hitchcock (Le cinéma selon Hitchcock), François Truffaut comenta una gran escena de Intriga internacional (North by Northwest, 1959) en la que Roger Thornhill (Cary Grant) acude solo a un encuentro con quienes pretenden asesinarlo en el medio del desierto. Dura unos siete minutos, con largos planos y casi sin diálogos.

"Creo que la utilización del montaje acelerado para crear el ritmo de las escenas de acciones rápidas, en muchos films, constituye una huida ante la dificultad, o incluso una forma de salir de apuros en la sala de montaje. Frecuentemente, el director no ha rodado bastante material y, por eso, el montajista se las arregla utilizando las tomas 'dobles' de cada plano y montándolas cada vez más 'corto', pero no es satisfactorio aunque se produce a menudo", dice el francés. "¿Quiere decir con ello que todo va demasiado deprisa y que no da tiempo a comprenderlo?", pregunta Alfred Hitchcock. "Sí, en general, en la mayoría de las películas", responde Truffaut.

El libro fue publicado originalmente a fines de 1967. La serie de entrevistas entre Truffaut y Hitchcock tuvo lugar en agosto de 1962. ■

Dos en el camino

Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee en 'The Road'
Padre e hijo caminan de la mano. Es de noche y tienen hambre. Están mal abrigados para tanto frío. Empujan un carrito donde llevan unas pocas cosas que fueron juntando por el camino. A su paso todo parece indiferente, como si el mundo los ignorara.

La descripción podría pertenecer a La carretera, de Cormac McCarthy, ganadora del Premio Pulitzer el año pasado. Pero también a cualquiera de las cientos de personas que todos los días recorren las calles de Buenos Aires en búsqueda de algo (cartones, plásticos, vidrios) que les permita sobrevivir. Ahí radica el problema de la última novela del estadounidense.

Tapa de 'La carretera'
LA CARRETERA
Título original: The Road
Autor: Cormac McCarthy
Traducción: Luis Murillo Fort
Editorial: Mondadori
Páginas: 216
Publicación: 2007

¿Por qué trasladar la acción a un mundo postapocalíptico, devastado por vaya a saber qué, para narrar las horribles desventuras de un padre y su pequeño hijo? ¿Por qué, si hay gente que padece iguales o peores circunstancias hoy, antes de que cualquier desastre arrase con la Tierra? El relato de McCarthy es banal, por momentos cruel en extremo (suele bordear el golpe bajo al recurrir demasiado al chico para describir las atrocidades diarias) y en otros sorprendentemente concesivo. Tanto sufrimiento lo va tornando previsible mientras se suceden las páginas, y no aporta novedades a la saga de los últimos sobrevivientes en la Tierra.

Pero, claro, McCarthy tiene una prosa poderosa, lacónica, por momentos magistral, que torna fascinante el relato. Escribe cosas como éstas: "Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el anterior". O éstas: "Y los sueños tan llenos de color. ¿Cómo si no te reclamaba la muerte? Al despertar en el frío amanecer todo se volvía ceniza al instante. Como ciertos frescos antiguos sepultados durante siglos y expuestos de repente a la luz del día". O, por qué no, como éstas: "El mundo al poco tiempo poblado mayormente por hombres que se comían a tus hijos ante tus propios ojos y las ciudades en poder de bandas de atezados saqueadores que abrían túneles en las ruinas y salían reptando de los escombros blancos de dientes y ojos con las bolsas de malla repletas de latas chamuscadas y anónimas como compradores salidos de los economatos del infierno".

McCarthy nació en Rhode Island en 1933. Apenas ofreció tres entrevistas en su vida y sólo se le conocen un par de fotos. Publicó por primera vez en 1965, pero recién en 2000 su obra fue llevada al cine, cuando Ted Tally adaptó y Billy Bob Thornton dirigió Espíritu salvaje (All the Pretty Horses). El año pasado los hermanos Coen estrenaron Sin lugar para los débiles (No Country for Old Men), que ganó cuatro premios Oscar y desató una especie de mccarthymanía en Hollywood y sus arrabales.

Según IMDb, el desconocido Stephen Imwalle tiene lista Outer Dark, basada en la novela homónima de 1968. Todd Field está trabajando en la producción de Blood Meridian, relato de 1985. Y el neozelandés Andrew Dominik, director de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, 2007), quiere filmar Cities on the Plain, según un artículo de Los Angeles Times.

Viggo Mortensen y Charlize Theron en 'The Road' (click para ampliar)
Pero lo que más interesa aquí es la adaptación de La carretera, que se estrenará en Estados Unidos el próximo 26 de noviembre y aún no tiene fecha en Argentina. La dirigió el australiano John Hillcoat, que cuenta con un antecedente interesante: The Proposition (2005), que aquí LK-Tel editó directamente en DVD como Propuesta de muerte, un violento western escrito por Nick Cave que, aunque solemne y algo pretencioso, es bastante atípico y sin dudas vale la pena ver.

The Road, que costó unos 20 millones de dólares, tendrá su preestreno en Nueva York y Los Angeles a mediados del mes que viene, por lo que aún no hay mucho para contar. Pero algunos datos, el elenco y las primeras imágenes permiten hacer algunas especulaciones. La elección del reparto parece en principio acertada: Viggo Mortensen será el hombre (así, sin nombre propio, igual que en el libro; punto a favor); Charlize Theron su esposa, que sólo debería aparecer en algún efímero flashback; y Guy Pearce y Robert Duvall tendrán papeles secundarios. Del chico, Kodi Smit-McPhee, nada se puede decir.

El español Javier Aguirresarobe se encargó de la fotografía, uno de los máximos desafíos de la adaptación: ponerle imágenes a las palabras de McCarthy es una carrera que se corre en desventaja. Pero la clave, se anima a aventurar este bloguer, pasará por otro lado: cómo capturar lo mejor de la novela (los climas desoladores, los paisajes devastados, la relación compleja entre padre e hijo) sin caer en los golpes bajos, los lugares comunes y las concesiones. Se otorga el beneficio de la duda. ■

Los títulos de las cintas

"Es poco común que la traducción española de los títulos se ajuste al texto inglés. Casi siempre el título español es más llamativo, más dramático, más anunciador, en fin. La causa la ignoramos; a no ser ella el convencimiento, en las casas del ramo, de que nuestro público necesita sal gruesa para que despierte su interés. Pero no siempre gana la traducción española en promesas melodramáticas. Véanse, si no, unos cuantos títulos de cintas estrenadas en el último mes y a estrenarse en estos días. Los primeros corresponden al texto en inglés, los segundos a su traducción literal, y al título con que se nos ofrecen, los terceros.

"Molly Entagled [Molly enredada] En artículo de muerte - The protector [El protector] La convicta 777 - Don't change your husband [No cambie a su marido] A los hombres - Pan [Pan] - Los ojos de la inocencia - Hands up [Manos arriba] El pacto de tres - The long arm of Mannister [El largo brazo de Mannister] El moderno Montecristo - Dakota Dan [Daniel Dakota] El convertido.

"Como se ve, predomina el elemento sentimental en los nuevos títulos. Los ojos de la inocencia, etc. No nos explicamos en cambio, ni aun desde el punto de vista cursi que nos atribuyen los traductores, el porqué de los tres últimos títulos españoles, siendo así que la versión literal del inglés es bastante más enérgica -y llamativa, por lo tanto-. Sería de desear un poco de discreción en todo esto, siquiera por el buen gusto".

Este breve artículo, que lleva por título el mismo que este post, fue publicado en el número 1.113 de la revista Caras y Caretas, el 31 de enero de 1920. Su autor fue Horacio Quiroga, el gran cuentista rioplatense, y aparece recopilado en el muy recomendable libro Cine y literatura (Losada, 2007).

El jueves pasado, más de 88 años después del escrito de Quiroga, se estrenó en Buenos Aires una película titulada Taken (Pierre Morel, 2008). Acá le pusieron Búsqueda implacable. ■