Mostrando entradas con la etiqueta Jennifer Connelly. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jennifer Connelly. Mostrar todas las entradas

Música de películas: Laberinto


Se sabe que durante la preproducción se manejaron al menos tres nombres para el protagónico, todas estrellas pop con mucho brillo en esos años. Difícil imaginar qué habría sido de la película con Michael Jackson o Sting en el papel de Jareth, el rey de los Goblins. Más difícil aún pensar qué habría pasado con la música.

Poco sentido tiene la historia contrafáctica, sobre todo cuando lo que ocurrió, lo que está escrito, logró semejantes resultados. Porque finalmente David Bowie fue el protagonista de Laberinto (Labyrinth, 1986), esa gran película de Jim Henson.

Inspirado tanto en Alicia en el País de las Maravillas como en El Mago de Oz, basado en una historia del canadiense Dennis Lee y un primer guión del ex Monty Python Terry Jones, el último film del creador de los Muppets es una historia fantástica, original y hasta surrealista, plagada de buenas ideas, que lanzó a la fama a Jennifer Connelly cuando tenía apenas 15 años. Como muestra el documental Inside the Labyrinth, uno de los extras de la edición de colección en DVD, se trata de una producción casi artesanal, imposible en estos tiempos empachados de efectos digitales. Sí, a los muñecos se les ven los piolines, y eso la hace maravillosa.

El propio Bowie y Trevor Jones se encargaron de la música, elemento inescindible para comprender el resultado final. El video que abre el post corresponde a Underground, una de las grandes canciones del soundtrack. El video lo dirigió Steve Barron, que un año antes había utilizado técnicas similares para Take on Me, de a-ha. Barron también se encargó de ponerle imágenes a la bella As the World Falls Down, que en la película suena durante el onírico baile con aires del carnaval de Venecia. ■

Un lugar (común) que sólo nosotros conocemos

Ben Affleck y Jennifer Aniston en 'Simplemente no te quiere'
No deja de ser curioso lo de Simplemente no te quiere. En un divertido video promocional tres de los actores (Kevin Connolly, Bradley Cooper y Justin Long) intentan convencer a los posibles espectadores, en especial a los hombres, de que esquiva todos los clichés de las comedias románticas. Y sin embargo la película es un gran compendio de lugares comunes y arquetipos, sobre todo -aunque no exclusivamente- femeninos.

Afiche de 'Simplemente no te quiere'
SIMPLEMENTE NO TE QUIERE (2009)
Título original: He's Just Not That Into You. Fecha de estreno: en Estados Unidos, 6 de febrero; en Argentina, 5 de marzo. País: Estados Unidos. Duración: 129 minutos. Dirección: Ken Kwapis. Producción: Drew Barrymore, Michael Beugg, Toby Emmerich, Nancy Juvonen, Michele Weiss. Guión: Abby Kohn y Marc Silverstein. Fotografía: John Bailey. Montaje: Cara Silverman. Música original: Cliff Eidelman. Elenco: Ginnifer Goodwin (Gigi), Kevin Connolly (Conor), Scarlett Johansson (Anna), Bradley Cooper (Ben), Justin Long (Alex), Ben Affleck (Neil), Jennifer Aniston (Beth), Jennifer Connelly (Janine), Drew Barrymore (Mary), Kris Kristofferson (Ken Murphy).

Ellas ya no quieren divertirse: a las "muy idiotas" (las comillas se utilizan en su sentido original: como cita) sólo buscan casarse, con razonamientos más básicos que la tabla del dos. Ellos, ligeramente más matizados, apenas son dubitativos.

Es una película plagada de diálogos que se pretenden ocurrentes y novedosos pero parecen extraídos de un mal show de stand-up, al estilo de esos trillados comentarios sobre el tipo que coge con las medias puestas o el de la mina que se enoja porque su pareja aprieta por el medio el pomo del dentífrico.

Con un director al que no se le cae una idea, que apenas puede ponerse al servicio del guión a puro plano y contraplano, con una estética extremadamente televisiva que incluye esos prolongados fundidos a negro tan oportunos para una pausa comercial.

Una película que en uno de los varios happy endings musicaliza con Somewhere Only We Know, de Keane, una melodía baja en calorías que parece especialmente compuesta para este tipo de películas (miren si no este trailer y este otro). A esta altura, casi casi como poner Eye of the Tiger cuando un deportista entrena o Chariots of Fire cuando corre una carrera.

Pero todo esto este glosario de lugares comunes se ve venir en los primeros minutos. Simplemente no te quiere nunca oculta su tono de comedia livianita, sin demasiados rebusques y con ambiciones estrictamente comerciales. Pegarle por ahí es la más fácil, casi otro lugar común.

El problema más grave está en otro lado: la moraleja final, a cargo de la voz en off de Gigi. No importa lo que nos ocurra o lo que hagamos: todos tendremos nuestro happy ending. Alcanza con tener esperanza, porque todos, como canta Keane, alcanzaremos ese lugar (común, obvio) que sólo nosotros conocemos. ■

Queremos tanto a Jennifer

Jennifer Connelly en 'Simplemente no te quiere', que se estrena el 12 de febrero
Cinematófilos apoya -al margen de algún matiz- el reclamo que publicó ayer Mariano Kairuz en el suple Radar: que vuelva la Jennifer Connelly que le gusta a la gente. Que deje los papeles de mujer sufrida detrás de grandes hombres y se involucre en películas más desprejuiciadas y menos solemnes. Más laberintos y menos casas de arena y niebla. Aunque el futuro (el inmediato y el más lejano) no parece ser muy alentador. ■

Ni en los peores pronósticos

Jennifer Connelly y Keanu Reeves en 'El día que la tierra se detuvo'
La película es tan, tan mala que no es fácil elegir por dónde empezar. Uno no sabe si ensañarse con la habitual impavidez de Keanu Reeves, arremeter contra la escasa pericia del director Scott Derrickson para sostener cierta intensidad dramática o apuntar contra el guionista David Scarpa por escribir algunas de las escenas más candorosamente estúpidas de los últimos años. Es que la remake de El día que la Tierra se detuvo no confirmó los peores pronósticos: los superó con creces.

Afiche de 'El día que la tierra se detuvo'
EL DIA QUE LA TIERRA SE DETUVO (2008)
Título original: The Day the Earth Stood Still. Fecha de estreno: en Estados Unidos, 12 de diciembre; en Argentina, 1° de enero de 2009. País: Estados Unidos. Duración: 103 minutos. Dirección: Scott Derrickson. Producción: Paul Harris Boardman, Gregory Goodman, Erwin Stoff. Guión: David Scarpa y Edmund H. North (versión de 1951). Fotografía: David Tattersall. Edición: Wayne Wahrman. Música original: Tyler Bates. Elenco: Keanu Reeves (Klaatu), Jennifer Connelly (Helen Benson), Kathy Bates (Regina Jackson), Jaden Smith (Jacob Benson), John Cleese (Profesor Barnhardt).

No vale la pena extenderse en comparaciones con la versión original de 1951, estrenada en Argentina como El día que paralizaron la Tierra. La idea central es la misma: un extraterrestre, Klaatu, llega a la Tierra para alertar sobre un problema. Antes era la carrera armamentista, ahora el maltrato al Planeta, cambio climático y demás. A partir de ahí la película de Robert Wise supo aprovechar la paranoia anticomunista: él estaba aquí, se movía entre nosotros y hasta parecía uno más, pero traía extrañas ideas del exterior.

Ahora las cosas son distintas. "Si la Tierra muere, ustedes mueren; si ustedes mueren, la Tierra sobrevivirá", es el mensaje, tan simplista como peligroso, que trae el nuevo Klaatu. Un ecologismo berreta que debería escandalizar hasta a los más fervientes defensores de la ballena azul. El extraterrestre hace un vago intento por comunicarse con los líderes mundiales, y ante la hostilidad del ejercito estadounidense lanza, sin que media advertencia alguna, el feroz ataque para que la Tierra sobreviva.

Después de un comienzo sin brillo, previsible pero de todos modos algo alentador, la película se torna notablemente chata y aburrida. Klaatu (Reeves) es todopoderoso pero sólo cuando al caprichoso guión se le ocurre; los militares, encabezados por la halcón Regina Jackson (Kathy Bates), son imbéciles a más no poder; el científico ganador de un Nobel (John Cleese) maneja una filosofía que avergonzaría a Jorge Bucay; Helen Benson (Jennifer Connelly), la única que de entrada comprende al alienígena, es tan open mind que se casó con un negro. Y así... No hay una sola escena que valga la pena, un solo clima que genere algo distinto al tedio en el espectador. Los efectos visuales, materia en la que Hollywood no suele pifiar, parecen excesivamente digitalizados y tampoco resultan atractivos.

La llegada de los extraterrestres a Nueva York en 'El día que la tierra se detuvo'
Hay algo destacable, sí, aunque no elogioso. Porque cuando parece que El día que la Tierra se detuvo no puede caer más bajo el dúo Derrickson-Scarpa se empeña en demostrar lo contrario. Con el fulminante ataque final ya lanzado, Klaatu presencia el momento en que el hijo del fallecido esposo de Helen la acepta como mamá. Allí advierte, tierno y compasivo, que la gente es buena y puede cambiar, y decide dar marcha atrás con la eliminación de la raza humana. En una película fría, sin intensidad dramática, para generar algo de emoción apelan a la canallada de poner a llorar a un pibe frente a cámara y encima hacerle un primer plano. De cuarta.

Reeves está tan inexpresivo como siempre pero ya no tiene sentido caerle encima, sobre todo cuando tiene la excusa de interpretar a un ser de otro planeta que se disfraza de humano. Dos actores con oficio como Bates y Cleese parecen en piloto automático, y del insoportable hijo de Will Smith mejor no hablar. Connelly, la única que transpira un poco la camiseta, pelea sin suerte contra un guión por momentos ridículo. Tal vez por eso esta vez no fue tan difícil enojarse. ■

El día que volverán a paralizar la Tierra

Jennifer Connelly en 'The Day the Earth Stood Still' (2008)
Quienes vengan siguiendo desde hace un tiempo este espacio sabrán de la debilidad de su autor por Jennifer Connelly. Actriz sólida y efectiva que jamás alcanzó -tal vez por decisión propia- la carrera que se merecía, ganadora de un Oscar por la muy mediocre Una mente brillante (A Beautiful Mind, Ron Howard, 2001), es una de las mujeres más hermosas que dio el cine.

Jennifer además vive en Brooklyn, lejos del glamour insustancioso de Los Angeles, y no vota a los republicanos. Pero -esto ya no es tan bueno- filma relativamente poco y de manera esporádica: una docena de películas en los últimos diez años. Por eso siempre es bueno tener información suya.

En Argentina se espera la salida del DVD (ya casi no hay esperanzas de un estreno en cines) de Reservation Road (Terry George, 2007), un drama con Joaquin Phoenix, Mark Ruffalo y Mira Sorvino. Y en las últimas semanas llegaron noticias sobre un rifirrafe con Jennifer Aniston, ambas integrantes, junto a Scarlett Johansson, Ben Affleck, Drew Barrymore y Kris Kristofferson, del estelar elenco de He's Just Not That Into You, comedia de Ken Kwapis prevista para el año próximo.

Pero lo más interesante es su participación en la remake de un clásico de la ciencia ficción de los cincuenta: El día que paralizaron la Tierra (The Day the Earth Stood Still, 1951), de Robert Wise, una de las tantas películas del género que surgió al calor de la Guerra Fría, como contextualiza un muy buen artículo del blog La tetona de Fellini. Aunque vista hoy pueda parecer simplona y hasta naíf, aquella primera versión fue bastante osada en sus días. Tanto que el Comité Parlamentario sobre Actividades Antiamericanas tanteó a Wise para saber si estaba vinculado al comunismo.

Afiche de 'El día que paralizaron la tierra' (1951)Un platillo volador aterriza en Washington. De la nave baja un sujeto con extraña vestimenta y, aunque dice venir en son de paz, las fuerzas armadas estadounidenses, inquietas, lo reciben con un disparo. Luego de pasar por un hospital, Klaatu, el alienígena en cuestión, intenta llevar a cabo su cometido: advertirles a los líderes del mundo que paren su carrera nuclear porque otras civilizaciones temen que la Tierra se vuelva peligrosa para la galaxia. Klaatu, ingenuo, no contaba con las tensiones internas del planeta, que le imposibilitan una reunión con todos los jefes de estado. Entonces escapa y se mezcla entre los humanos, en un intento por encontrar a alguien que pueda escucharlo. Se trata de un film austero, de producción moderada y buenas ideas.

Hace unos días se lanzó el primer trailer de la nueva versión, que se estrenará el 12 de diciembre en Estados Unidos y aquí está prevista para el 8 de enero de 2009. La dirige Scott Derrickson, el de El exorcismo de Emily Rose (The Exorcism of Emily Rose, 2005). Klaatu está interpretado por Keanu Reeves, lo que no genera muchas esperanzas: su grito sobre el final de Matrix debería quedar en la antología de las escenas más involuntariamente cómicas de la historia del cine. Jennifer es Helen Benson, que no será una secretaria como en la versión original sino una experta en microbiología de la Universidad de Princeton. El elenco lo completan Kathy Bates, el inglés John Cleese y Jaden Smith, el hijo de Will. La gran pregunta es cómo intentarán recrear hoy el clima de la película de Wise, ya que los contextos son bastante diferentes.

Por la grandilocuencia desmedida de algunas imágenes del trailer, los antecedentes del director y el protagonismo de Reeves, el no siempre confiable olfato cinéfilo prevé un film de escasos méritos. Pero de todas maneras ahí estará este bloguer, recostado en su butaca, aunque más no sea para reafirmar cuán difícil es enojarse con una película cuando Jennifer Connelly aparece sonriendo en la pantalla. ■

De héroes improbables y bellezas desperdiciadas

Leonardo DiCaprio y Jennifer Connelly en Diamantes de sangre
Es difícil enojarse con una película cuando Jennifer Connelly aparece sonriendo en la pantalla. Pero es por films como Diamantes de sangre (Blood Diamond, 2006) que la actriz, bella y talentosa, nunca tuvo la carrera que se merecía.

Afiche de Diamantes de sangre
DIAMANTES DE SANGRE (2006)
Fecha de estreno: en Estados Unidos, 8 de diciembre; en Argentina, 8 de febrero de 2007. País: Estados Unidos. Duración: 143 minutos. Dirección: Edward Zwick. Producción: Gillian Gorfil, Marshall Herskovitz, Graham King, Paula Weinstein, Edward Zwick. Guión: Charles Leavitt y C. Gaby Mitchell. Fotografía: Eduardo Serra. Montaje: Steven Rosenblum. Música: James Newton Howard. Elenco: Leonardo DiCaprio (Danny Archer), Djimon Hounsou (Solomon Vandy), Jennifer Connelly (Maddy Bowen), Kagiso Kuypers (Dia Vandy), Arnold Vosloo (Colonel Coetzee), Antony Coleman (Cordell Brown), Benu Mabhena (Jassie Vandy).

Interpreta a Maddy Bowen, una corresponsal de guerra estadounidense que investiga el negocio de los diamantes en Sierra Leona a fines de los noventa, en plena guerra civil. El director Edward Zwick y el guionista Charles Leavitt desperdician su talento al ubicarla como la voz aleccionadora de la película, la que nos informa literalmente sobre lo mal que están las cosas en el mundo. Algunos de sus diálogos parecen ridículos. "¿No te importa cuánta gente muere por tu negocio?", le pregunta de entrada al entonces amoral Danny Archer (Leonardo DiCaprio), un zimbabwense que deambula por los países de la región siempre con algún diamante ilegal en el bolsillo.

La película gana cuando prevalece la aventura, en una especie de revisión truculenta y furiosa de Las minas del rey Salomón (King Solomon's Mines, J. Lee Thompson, 1985). Y pierde -demasiado- cuando se pone a bajar línea. Que por los diamantes hay enfrentamientos armados en los que mueren miles de personas y millones se ven obligadas a refugiarse es una verdad tan obvia como que Jennifer es la mujer más hermosa de la historia de Hollywood [1]. La solución que plantea Zwick es de preescolar: si las novias del primer mundo dejaran de comprar piedras preciosas muere el negocio y se acaban las guerras.

DiCaprio demuestra una vez más que es un gran actor, aunque la nominación al Oscar que consiguió por este film le hubiese calzado mejor por Los infiltrados (The Departed, Martin Scorsese, 2006), uno de los mejores trabajos de su carrera. Pero aquí, como Ben Kingsley en la solemne La casa de arena y niebla (House of Sand and Fog, Vadim Perelman, 2003), imposta al máximo su acento, algo siempre (sobre)valorado por la Academia de Hollywood. En tanto, el beninés Djimon Hounsou (Salomon Vandy, un pescador que encuentra el diamante que desata la trama), que fue candidato como mejor actor de reparto, se ve obligado a interpretar con aciertos y errores un guión que no lo ayuda.

Como Tom Cruise en la exasperantemente obvia El último samurai (The Last Samurai, 2003), del mismo director, el personaje de DiCaprio se redime, recupera su escrúpulo casi como por arte de magia. Y Zwick vuelve a mostrar sobre el final -con una improbable e inverosímil llamada telefónica- su tendencia hacia lo grandilocuente: el ex mercenario muere como un héroe.

Al filme, que aprovechó cierta polémica generada en su estreno con la industria del diamante, por momentos le sobra violencia y en otros las situaciones tensas se resuelven de manera naíf. Pero, sobre todo, se centra demasiado en la figura del héroe, del hombre que en solitario hace la diferencia. A medio camino entre el cine de aventuras y el político, nunca logra despegarse de una mirada simplista sobre un problema complejo. ■

[1] Hubiese sido mejor algo del tipo "una verdad tan obvia como que Hollywood no puede aportar una mirada nueva sobre Africa". Pero, lo siento, ustedes sabrán comprender.

Música de películas: Phenomena



Una curiosidad: el video Valley, de la banda sonora de la película Phenomena (1985, también conocida como Creepers), de Darío Argento. Música de Bill Wyman, que en ese entonces aún rodaba con los Rolling Stones, y dirección de Michele Soavi, que luego haría una carrera interesante dentro del giallo.

En el video se puede ver a una jovencísima y hermosa Jennifer Connelly (perdón por la redundancia: decir que Jennifer es hermosa es lo mismo que "subir arriba" o "salir afuera"). Con apenas 13 años, Phenomena fue su primer protagónico, luego de su debut en Erase una vez en América (Once Upon a Time in America, Sergio Leone, 1984).

También se muestra algo del making of del film, que cuenta con todos los errores y aciertos frecuentes de la filmografía de Argento: la historia no está del todo bien narrada y de a ratos el guión hace agua, pero crea muy buenos climas y tiene grandes escenas de asesinatos. Todo con música de Iron Maiden y Motorhead. Vale la pena verla.

Lamentablemente, en Argentina el sello SBP lanzó una edición modesta (el único extra es el trailer) que ni siquiera respeta el formato original de pantalla. ■

Licencia

Licencia Creative Commons
Este blog se publica bajo una licencia de Creative Commons que estipula los derechos de reproducción de la obra.

Visitas

En otros ámbitos

Facebook       Twitter

YouTube       Google+

LikedIn       Flickr