
Padre e hijo caminan de la mano. Es de noche y tienen hambre. Están mal abrigados para tanto frío. Empujan un carrito donde llevan unas pocas cosas que fueron juntando por el camino. A su paso todo parece indiferente, como si el mundo los ignorara.
La descripción podría pertenecer a
La carretera, de Cormac McCarthy, ganadora del Premio Pulitzer el año pasado. Pero también a cualquiera de las cientos de personas que todos los días recorren las calles de Buenos Aires en búsqueda de algo (cartones, plásticos, vidrios) que les permita sobrevivir. Ahí radica el problema de la última novela del estadounidense.

LA CARRETERA
Título original: The Road
Autor: Cormac McCarthy
Traducción: Luis Murillo Fort
Editorial: Mondadori
Páginas: 216
Publicación: 2007
¿Por qué trasladar la acción a un mundo postapocalíptico, devastado por vaya a saber qué, para narrar las horribles desventuras de un padre y su pequeño hijo? ¿Por qué, si hay gente que padece iguales o peores circunstancias hoy, antes de que cualquier desastre arrase con la Tierra? El relato de McCarthy es banal, por momentos cruel en extremo (suele bordear el golpe bajo al recurrir demasiado al chico para describir las atrocidades diarias) y en otros sorprendentemente concesivo. Tanto sufrimiento lo va tornando previsible mientras se suceden las páginas, y no aporta novedades a la saga de los últimos sobrevivientes en la Tierra.
Pero, claro, McCarthy tiene una prosa poderosa, lacónica, por momentos magistral, que torna fascinante el relato. Escribe cosas como éstas: "Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el anterior". O éstas: "Y los sueños tan llenos de color. ¿Cómo si no te reclamaba la muerte? Al despertar en el frío amanecer todo se volvía ceniza al instante. Como ciertos frescos antiguos sepultados durante siglos y expuestos de repente a la luz del día". O, por qué no, como éstas: "El mundo al poco tiempo poblado mayormente por hombres que se comían a tus hijos ante tus propios ojos y las ciudades en poder de bandas de atezados saqueadores que abrían túneles en las ruinas y salían reptando de los escombros blancos de dientes y ojos con las bolsas de malla repletas de latas chamuscadas y anónimas como compradores salidos de los economatos del infierno".
McCarthy nació en Rhode Island en 1933. Apenas ofreció tres entrevistas en su vida y sólo se le conocen un par de fotos. Publicó por primera vez en 1965, pero recién en 2000 su obra fue llevada al cine, cuando Ted Tally adaptó y Billy Bob Thornton dirigió
Espíritu salvaje (
All the Pretty Horses). El año pasado los hermanos Coen estrenaron
Sin lugar para los débiles (
No Country for Old Men), que ganó cuatro premios Oscar y desató una especie de mccarthymanía en Hollywood y sus arrabales.
Según IMDb, el desconocido Stephen Imwalle tiene lista
Outer Dark, basada en la novela homónima de 1968. Todd Field está trabajando en la producción de
Blood Meridian, relato de 1985. Y el neozelandés Andrew Dominik, director de
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (
The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, 2007), quiere filmar
Cities on the Plain, según un artículo de
Los Angeles Times.

Pero lo que más interesa aquí es la adaptación de
La carretera, que se estrenará en Estados Unidos el próximo 26 de noviembre y aún no tiene fecha en Argentina. La dirigió el australiano John Hillcoat, que cuenta con un antecedente interesante:
The Proposition (2005), que aquí LK-Tel editó directamente en DVD como
Propuesta de muerte, un violento western escrito por Nick Cave que, aunque solemne y algo pretencioso, es bastante atípico y sin dudas vale la pena ver.
The Road, que costó unos 20 millones de dólares, tendrá su preestreno en Nueva York y Los Angeles a mediados del mes que viene, por lo que aún no hay mucho para contar. Pero algunos datos, el elenco y las primeras imágenes permiten hacer algunas especulaciones. La elección del reparto parece en principio acertada: Viggo Mortensen será el hombre (así, sin nombre propio, igual que en el libro; punto a favor); Charlize Theron su esposa, que sólo debería aparecer en algún efímero
flashback; y Guy Pearce y Robert Duvall tendrán papeles secundarios. Del chico, Kodi Smit-McPhee, nada se puede decir.
El español Javier Aguirresarobe se encargó de la fotografía, uno de los máximos desafíos de la adaptación: ponerle imágenes a las palabras de McCarthy es una carrera que se corre en desventaja. Pero la clave, se anima a aventurar este bloguer, pasará por otro lado: cómo capturar lo mejor de la novela (los climas desoladores, los paisajes devastados, la relación compleja entre padre e hijo) sin caer en los golpes bajos, los lugares comunes y las concesiones. Se otorga el beneficio de la duda. ■