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Cómo seguir en el camino

Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee en 'La carretera'
Como Argentina y Brasil -selecciones que se disputan el corazón de este bloguer- quedaron en el camino, bien vale una breve interrupción en este descanso mundialista para hacer una recomendación: no se pierdan La carretera, de John Hillcoat. Si no fuera por la música sensiblera de Nick Cave y por un desubicado plano grandilocuente (que, como no podía ser de otra manera, integra el trailer) estaríamos sin duda ante una de las películas del año. Cómo mirar más allá para poder seguir adelante en medio del horror, parecen plantear Hillcoat y el guionista Joe Penhall, en una inteligente adaptación que supera a la novela original de Cormac McCarthy. ■

Dos en el camino

Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee en 'The Road'
Padre e hijo caminan de la mano. Es de noche y tienen hambre. Están mal abrigados para tanto frío. Empujan un carrito donde llevan unas pocas cosas que fueron juntando por el camino. A su paso todo parece indiferente, como si el mundo los ignorara.

La descripción podría pertenecer a La carretera, de Cormac McCarthy, ganadora del Premio Pulitzer el año pasado. Pero también a cualquiera de las cientos de personas que todos los días recorren las calles de Buenos Aires en búsqueda de algo (cartones, plásticos, vidrios) que les permita sobrevivir. Ahí radica el problema de la última novela del estadounidense.

Tapa de 'La carretera'
LA CARRETERA
Título original: The Road
Autor: Cormac McCarthy
Traducción: Luis Murillo Fort
Editorial: Mondadori
Páginas: 216
Publicación: 2007

¿Por qué trasladar la acción a un mundo postapocalíptico, devastado por vaya a saber qué, para narrar las horribles desventuras de un padre y su pequeño hijo? ¿Por qué, si hay gente que padece iguales o peores circunstancias hoy, antes de que cualquier desastre arrase con la Tierra? El relato de McCarthy es banal, por momentos cruel en extremo (suele bordear el golpe bajo al recurrir demasiado al chico para describir las atrocidades diarias) y en otros sorprendentemente concesivo. Tanto sufrimiento lo va tornando previsible mientras se suceden las páginas, y no aporta novedades a la saga de los últimos sobrevivientes en la Tierra.

Pero, claro, McCarthy tiene una prosa poderosa, lacónica, por momentos magistral, que torna fascinante el relato. Escribe cosas como éstas: "Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el anterior". O éstas: "Y los sueños tan llenos de color. ¿Cómo si no te reclamaba la muerte? Al despertar en el frío amanecer todo se volvía ceniza al instante. Como ciertos frescos antiguos sepultados durante siglos y expuestos de repente a la luz del día". O, por qué no, como éstas: "El mundo al poco tiempo poblado mayormente por hombres que se comían a tus hijos ante tus propios ojos y las ciudades en poder de bandas de atezados saqueadores que abrían túneles en las ruinas y salían reptando de los escombros blancos de dientes y ojos con las bolsas de malla repletas de latas chamuscadas y anónimas como compradores salidos de los economatos del infierno".

McCarthy nació en Rhode Island en 1933. Apenas ofreció tres entrevistas en su vida y sólo se le conocen un par de fotos. Publicó por primera vez en 1965, pero recién en 2000 su obra fue llevada al cine, cuando Ted Tally adaptó y Billy Bob Thornton dirigió Espíritu salvaje (All the Pretty Horses). El año pasado los hermanos Coen estrenaron Sin lugar para los débiles (No Country for Old Men), que ganó cuatro premios Oscar y desató una especie de mccarthymanía en Hollywood y sus arrabales.

Según IMDb, el desconocido Stephen Imwalle tiene lista Outer Dark, basada en la novela homónima de 1968. Todd Field está trabajando en la producción de Blood Meridian, relato de 1985. Y el neozelandés Andrew Dominik, director de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, 2007), quiere filmar Cities on the Plain, según un artículo de Los Angeles Times.

Viggo Mortensen y Charlize Theron en 'The Road' (click para ampliar)
Pero lo que más interesa aquí es la adaptación de La carretera, que se estrenará en Estados Unidos el próximo 26 de noviembre y aún no tiene fecha en Argentina. La dirigió el australiano John Hillcoat, que cuenta con un antecedente interesante: The Proposition (2005), que aquí LK-Tel editó directamente en DVD como Propuesta de muerte, un violento western escrito por Nick Cave que, aunque solemne y algo pretencioso, es bastante atípico y sin dudas vale la pena ver.

The Road, que costó unos 20 millones de dólares, tendrá su preestreno en Nueva York y Los Angeles a mediados del mes que viene, por lo que aún no hay mucho para contar. Pero algunos datos, el elenco y las primeras imágenes permiten hacer algunas especulaciones. La elección del reparto parece en principio acertada: Viggo Mortensen será el hombre (así, sin nombre propio, igual que en el libro; punto a favor); Charlize Theron su esposa, que sólo debería aparecer en algún efímero flashback; y Guy Pearce y Robert Duvall tendrán papeles secundarios. Del chico, Kodi Smit-McPhee, nada se puede decir.

El español Javier Aguirresarobe se encargó de la fotografía, uno de los máximos desafíos de la adaptación: ponerle imágenes a las palabras de McCarthy es una carrera que se corre en desventaja. Pero la clave, se anima a aventurar este bloguer, pasará por otro lado: cómo capturar lo mejor de la novela (los climas desoladores, los paisajes devastados, la relación compleja entre padre e hijo) sin caer en los golpes bajos, los lugares comunes y las concesiones. Se otorga el beneficio de la duda. ■

Diario de una madre muerta

Viggo Mortensen y Naomi Watts en una escena de 'Promesas del Este'
En Evolución del western, artículo publicado en Cahiers du Cinéma poco antes de su muerte, André Bazin acuñó la categoría de superwestern: películas que se avergüenzan de ser sólo eso, una de vaqueros, y entonces intentan justificarse con un interés suplementario (estético, sociológico, moral, sexual, político). Aunque pueda suponerse elogioso, el concepto es más bien descriptivo.

Afiche de 'Promesas del Este'
PROMESAS DEL ESTE (2007)
Título original: Eastern Promises. Fecha de estreno: en Canadá, 14 de septiembre; en Argentina, 14 de febrero de 2008. País: Canadá/Estados Unidos/Gran Bretaña. Duración: 100 minutos. Dirección: David Cronenberg. Producción: Robert Lantos y Paul Webster. Guión: Steven Knight. Fotografía: Peter Suschitzky. Montaje: Ronald Sanders. Música: Howard Shore. Elenco: Viggo Mortensen (Nikolai), Naomi Watts (Anna), Vincent Cassel (Kirill), Armin Mueller-Stahl (Semyon), Jerzy Skolimowski (Stepan).

Algo de esto hay en Promesas del Este. Sería un superthriller. O un supergangsterfilm. David Cronenberg disfraza su último trabajo como una película de género. Pero va mucho más allá.

Así como Una historia violenta (2005) contenía, entre otras cosas, una mirada sobre el Estados Unidos profundo (recordar aquella gran escena en la que Tom Stall sale del hospital luego de la masacre en el café y es recibido como un héroe), aquí la película también se presta a múltiples lecturas.

Una chica ucraniana de 14 años, con varios signos de maltrato en su cuerpo, muere al dar a luz. Entre sus cosas Anna (Naomi Watts), la doctora que se encarga se salvar a la beba en el parto, encuentra un diario íntimo y comienza a indagar sobre la joven, motivada por una tragedia que aún no cicatriza. Este será el eje formal de la historia, lo que llevará a Anna hasta la mafia rusa de Londres.

Promesas del Este es, en gran medida, una película dual. Dos mundos completamente diferentes son los que se acercan: el de Anna, su madre y su tío, y el de Nikolai (Viggo Mortensen [1]), chofer de una familia dedicada a negocios turbios. También son dos caras, o más, las de los protagonistas: ambiguos, con relaciones complejas e identidades escondidas. Incluso algún estereotipo queda salvado por la profundidad de los personajes.

Los lazos familiares, la sexualidad, la soledad, la identidad. Todo esto se pone en juego sutilmente, sin excesos o redundancias. Todo se narra de manera natural, sin rebusques estilísticos, de una manera tan sobria como contundente. Los más audaces, incluso, podrán ver una fábula navideña. Bastante irónica, por cierto, porque no faltan las pinceladas de humor negro.

Pero Promesas del Este, y aquí está la diferencia con lo que planteaba Bazin, no se avergüenza de ser una película de género. Funciona muy bien como thriller, con sus climas densos y tensos en una Londres oscura y lluviosa. Con sus asesinatos excesivos y truculentos, al más puro estilo Cronenberg. Y con una notable escena de acción en un sauna, con Nikolai en un estado de absoluta indefensión, que promete ser de lo mejor del año. ■

[1] Mortensen demostró hace rato que es un buen actor. Y hubiese merecido largamente una nominación al Oscar en 2006 por Una historia violenta. Pero en Hollywood cotizan muy bien los cambios de acento; en este caso, un ruso que habla en un inglés británico. Sólo basta recordar a Ben Kingsley y Leonardo DiCaprio, por nombrar un par de casos recientes. Aunque a ellos, como probablemente le ocurra a Viggo, no les alcanzó para ganar.

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