Mostrando entradas con la etiqueta Televisión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Televisión. Mostrar todas las entradas

Sexo, ruindades y video: tres grandes sitcoms no convencionales

Si alguien viera hoy un episodio de I Love Lucy (1951-57) e inmediatamente después uno de The Big Bang Theory (2007-) no encontraría, superficialmente, demasiadas diferencias. Las cinco décadas que separan el final de una serie del inicio de la otra -cada una, en su momento, la más exitosa de la televisión estadounidense- no parecen haber marcado una evolución demasiado evidente en el formato. Es claro que la historia de Sheldon y los otros nerds trata algunos de los temas (el sexo, por ejemplo) de un modo más directo que la de Lucy y Ricky Ricardo, pero la esencia, en gran medida, sigue siendo la misma: historias que se plantean, desarrollan y clausuran en veintipico de minutos, inevitablemente con un final feliz o, al menos, uno que deja a todos relativamente satisfechos; filmación en interiores (siempre habrá un sofá plantado frente a las cámaras) que no se preocupa demasiado por disimular su falta de verosímil ni por romper la rutina del plano-contraplano; y risas grabadas que subrayan no sólo los momentos cómicos, sino además la intensidad de esa comicidad.

Es que la evolución de la sitcom, sobre todo en Estados Unidos, en general tendió a ser más temática que formal. Cada nueva historia integraba algún personaje o asunto más acorde con su presente, aunque la forma siguiera siendo más o menos la misma. Así, se suele considerar que The Honeymooners (1955-56) fue la primera en representar de modo no idílico a un matrimonio de clase trabajadora, The Mary Tyler Moore Show (1970-77) ofreció el retrato de una mujer soltera e independiente, All in the Family (1971-79) se metió con temas de candente actualidad política y social, y el rotundo éxito de The Cosby Show (1984-92) permitió el surgimiento de otras series con elencos mayoritariamente negros. Las novedades formales tardaron algo más en llegar, y en general lo hicieron desde los márgenes (en Estados Unidos, la TV por cable). Quizá el caso más notable sea el de It's Garry Shandling's Show (1986-90), que con su constante autoconciencia inauguró un camino que hoy parece algo congestionado.

Las sitcoms son una de las formas más refinadas de la comedia. Y también uno de los géneros televisivos por excelencia. En sus orígenes pueden rastrearse influencias teatrales y radiales, pero el género es impensable fuera de la pantalla chica. A tal punto es así que verlas de otro modo (una maratón en video o en streaming) limita la experiencia, porque la repetición desnuda sus limitaciones. Un atracón de episodios deja al descubierto sus mecanismos, y el efecto cómico se debilita. Después de ver, por caso, una extensa seguidilla de Seinfeld (1989-98), uno advierte que casi todas las escenas que involucran a Kramer cierran con un gag físico, y la sorpresa se licua. Por eso la mejor forma de disfrutarlas es del modo en que se emiten por TV: un episodio por semana.

Esta breve introducción de tono enciclopédico viene a cuento de que, a la par de los cambios en la forma de consumir televisión, en las últimas décadas las sitcoms han evolucionado como nunca antes. Acaso el ejemplo más acabado sea Louie (2010-15), la extraordinaria serie de Louis C.K. Pero no es el único. A continuación van otras tres series, quizá no tan conocidas en Argentina, que de algún modo intentaron trascender el corsé de las convenciones. Las tres, además, son muy buenas, lo que ya es excusa suficiente para dedicarle estas líneas.

Coupling (BBC Two, 2000-2004)

Coupling

Buena parte de la crítica se apuró en calificar a esta sitcom como la Friends (1994-2004) británica, pero en realidad sería más preciso definir a How I Met Your Mother (2005-14) como la Coupling estadounidense. Porque si bien acá también hay seis amigos solteros (tres hombres y tres mujeres) de alrededor de 30 años que intentan conseguir pareja, lo que distingue a la serie es el uso de algunos recursos no del todo frecuentes en el formato. Es notable sobre todo la manipulación del punto de vista, que alcanza su punto más alto en el extraordinario "Nine and a Half Minutes", primer episodio de la cuarta y última temporada: la misma situación se narra tres veces desde diferentes personajes, y en cada una adquiere un sentido distinto (lo que hace que algunas situaciones sean graciosas por triplicado). "Split", el primer capítulo de la tercera temporada, cuenta la separación de una pareja completamente en split screen: una parte de la pantalla sigue a ellas y la otra a ellos durante una noche. A esta variedad de recursos formales se suma un uso extraordinario de la palabra y sus distintas acepciones, y un tono bastante más zarpado que en similares series estadounidenses. La cuarta temporada es la más floja, en gran medida porque se bajó el actor que interpretaba a Jeff (un personaje tan traumado y sexualmente frustrado que hace que cualquiera de los nerds de The Big Bang Theory parezca el encargado de relaciones públicas de un boliche) y porque la serie comenzó a apelar demasiado a la alegoría. Pero el conjunto es notable. Acá se la pudo ver hace unos años por I-Sat.


It's Always Sunny in Philadelphia (FX, 2005-)

It’s Always Sunny in Philadelphia

Descubrí demasiado tarde esta sitcom, que acaba de concluir su decimosegunda temporada y promete al menos dos más. Por ahora sólo pude ver una veintena de episodios (hasta mediados de la tercera temporada, más o menos) y es genial. Si hubiera que referenciarla con otras series -un ejercicio tentador aunque no siempre útil- diría que se ubica en algún sitio impreciso entre una versión salvaje de Seinfeld y el existencialismo de Louie. Charly, Mac y los mellizos Dennis y Dee, dueños de un poco prestigioso pub irlandés en la ciudad del título, son capaces de las peores ruindades, y cuando en la segunda temporada aparece Frank (Danny DeVito), padre de los hermanos, las cosas no hacen más que empeorar. Filmada con una sola cámara, con muchos exteriores y sin risas grabadas, It's Always Sunny in Philadelphia también se diferencia de las sitcoms clásicas en la ausencia de finales felices y en que jamás pretende generar empatía con los personajes. Apenas un ejemplo: en "Dennis and Dee Go on Welfare", tercer episodio de la segunda temporada, los mellizos se hacen adictos al crack para poder cobrar un seguro social. Se trata de un tipo de humor -zarpado, impredecible, en ocasiones político y con frecuencia incómodo- que la televisión estadounidense sólo se permite en el cable.


Episodes (Showtime/BBC Two, 2011-2017)

Episodes

Inscripto tangencialmente en la tradición de It's Garry Shandling's Show, Seinfeld y Curb Your Enthusiasm (1999-2011), entre otras series, aquí Matt LeBlanc hace de sí mismo. O, para ser precisos, de una versión ficcionalizada de sí mismo, que viene a ser algo así como un Joey Tribbiani salvaje, desvergonzado y arrogante. La historia comienza cuando una pareja de guionistas británicos se muda a Los Ángeles para adaptar "Lyman's Boys", una premiada sitcom que habían estrenado en Londres. Apenas instalados advierten que la feroz industria televisiva de este lado del Atlántico va a devorarlos, a ellos y a sus ideas. Y el primer problema se presenta cuando los productores les imponen a LeBlanc, que vuelve a la pantalla luego del fiasco de Joey (2004-06), como el protagonista de la serie. A partir de ahí se suceden todo tipo de conflictos, lo que le permite a Episodes reírse de la propia televisión. Sin risas grabadas, con puteadas y algún desnudo, la serie se aparta de la tradición clásica. Pero acaso el mayor mérito de esta nueva creación de David Crane (uno de los cerebros detrás de Friends) y su pareja Jeffrey Klarik sea ratificar que no hay chistes viejos o nuevos, sino buenos o malos. En Episodes hay humor en torno al tamaño del pene de LeBlanc, acerca de una mujer ciega o sobre cuestiones escatológicas, y siempre funciona porque tiene el tono y el timing adecuados. Y como plus se puede disfrutar de la presencia de Kathleen Rose Perkins, una comediante extraordinaria que el cine y la TV aún no terminaron de aprovechar. La quinta y última temporada de Episodes se presentará a fin de mes en el Festival de Tribeca, pero aún no hay fecha confirmada para su estreno televisivo. ■

Mundo consumo


Desde la pantalla de la TV Pública, Diego Capusotto y Pedro Saborido son los críticos más inteligentes del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (y de este mundo que se masturba en un shopping, por supuesto). ■

La TV aprovecha un espacio que el cine deja vacante [*]

Sonja Sohn, Wendell Pierce y Dominic West en 'The Wire'
"El cine tiene que competir con la televisión, y ahora hay tantas películas de una hora maravillosas por TV. La serie The Wire, por ejemplo. Es perfecta, no se puede competir con ella. El cine tiene que ser algo diferente, tiene que dar objetos más extraños". Así explicó el gran director francés Arnaud Desplechin por qué sus películas (como la maravillosa El primer día del resto de nuestras vidas) siempre duran más de dos horas.

Desplechin no se equivoca. The Wire, que HBO emitió entre 2002 y 2008, no sólo es excelente sino que, además, ofrece algo que Hollywood parece haber dejado de lado: riesgos. Mientras el cine industrial apenas se atreve a apostar por inversiones seguras (secuelas, remakes, adaptaciones de best sellers o videojuegos), la originalidad aparece en la pantalla chica, sobre todo a partir de guiones tan intrincados como gancheros. El masivo fenómeno de Lost, cuya sexta y última temporada podrá verse desde mañana en Argentina, es un buen ejemplo al respecto.

Desde que a principios de los noventa David Lynch le otorgó otra densidad a las series con Twin Peaks se ha recorrido un largo camino, en el que Los Soprano, Seinfeld y Six Feet Under -por nombrar sólo algunas- deberían ser mojones infranqueables. De allí que cada tanto algún intelectual, algo alucinado pero no del todo, lance aquello de que si los grandes escritores clásicos vivieran escribirían guiones para televisión. ■

[*] Esta columna fue publicada hoy en el diario La Razón de Buenos Aires. La cita de Desplechin fue tomada de una entrevista con el diario Clarín de julio del año pasado.

Historias extraordinarias llega a la TV





"Como sucedió en Mar del Plata con Pizza, birra, faso hace casi diez años, su presentación en el Bafici representó un acontecimiento histórico, que debería tener consecuencias en toda la producción nacional (...) Algo ha cambiado para siempre", escribió Gustavo Noriega en la web de El Amante.

Afiche de 'Historias extraordinarias'
HISTORIAS EXTRAORDINARIAS (2008)
Fecha de estreno: 5 de septiembre. País: Argentina. Duración: 245 minutos. Dirección: Mariano Llinás. Producción: Laura Citarella. Guión: Mariano Llinás. Fotografía: Agustín Mendilaharzu. Montaje: Alejo Moguillansky y Agustín Rolandelli. Música original: Gabriel Chwojnik. Elenco: Walter Jakob, Agustín Mendilaharzu, Mariano Llinás, Klaus Dietze, Horacio Marassi, Eduardo Iaccono, Mariana Chaud, Lola Arias.

"Quiero contarles qué es lo que me pasa con la película, algo que no me sucedía desde que, a los cinco años, mi mamá me llevó a ver La fiesta inolvidable", contó Leonardo M. D'Espósito en su blog. "A lo largo de los treinta y cinco años que siguieron, esa sensación de florecimiento, de comienzo, se repitió en otros ámbitos que no eran el cine. Me sucedió con el primer beso en la boca -y no, cosa curiosa, con mi debut sexual. Me pasó cuando me enamoré y cuando me casé. Me pasó cuando viajé por primera vez en un avión. Me pasó cuando descubrí el mar", describió.

Se refieren a Historias extraordinarias, la monumental película de Mariano Llinás que el año pasado, con su estreno en el Bafici, sacudió al aletargado Nuevo Cine Argentino. Luego de once meses a sala llena en el Malba llega previsiblemente a la televisión: dentro del ciclo Primer Plano que conduce Alan Pauls, I-Sat la exhibirá en tres parte de ochenta minutos que se podrán ver mañana, el miércoles y el jueves a la medianoche. Y el sábado 24 de octubre, también a las 24, la dará completa, sin cortes.

¿Es tan extraordinaria Historias extraordinarias? Difícil establecerlo. A un año y pico de su irrupción parece que más que abrir nuevos caminos quedará como un hito algo aislado en la historia del cine argentino. Se trata de una película monumental e infrecuente por su duración, la forma en que fue producida y realizada (que el propio Llinás detalló en La lectora provisoria), la utilización de algunos recursos (entre los cuales la voz en off es el más notable pero no el único), la cantidad de historias que narra, la variedad de escenarios y géneros que abarca. También -acaso sobre todo- por la forma en que manipula al espectador.

Difícil es también intentar un resumen del argumento que no sea injusto. Mariano Kairuz lo planteó así en el suple Radar de Página/12: "Intentando encapsular lo que no fue concebido para contarse en unas pocas líneas, puede decirse que hay tres historias principales en H.E.: la de X, de quien no sabemos en principio cuál es el trabajo que anda haciendo por la localidad de Azul, y a quien vemos devenir testigo accidental (y partícipe voluntario) de un crimen a campo abierto; la de Z, que arriba a unas oficinas de pueblo para ocupar su aburrido, burocrático, cargo jerárquico, y que a poco de llegar se obsesiona con la vida del hombre (finado) que lo antecedió en su puesto; y la de H, que navega el río Salado con un encargo: rastrear los monolitos que sirven de únicos vestigios de un antiguo y monumental proyecto de corredor fluvial que quedó en la nada. Luego, esas tres líneas argumentales originales se desbandan, abriéndose a nuevas historias y nuevos viajes: X se planta en una habitación de hotel a lucubrar disparatadas teorías sobre el caso policial en el que cree haberse envuelto; Z, en lo que podría ser la caza de un tesoro, misteriosa bifurcación de las múltiples vidas de su impensado predecesor, conoce a dos hermanas encantadoras y a un majestuoso león moribundo llamado El Coronel; y H se encuentra con un hombre viejo, quizá peligroso, con quien serán prisioneros de una inesperada unidad militar".

Este bloguer pudo disfrutarla una sola vez, en una calurosa tarde del verano pasado, por lo que no puede hacer mucho más que recomendarla encarecidamente. Este post abre con el trailer de la película, uno de esos trailers inteligentes, que dicen poco acerca de la trama pero transmiten las sensaciones. Hay que verla. O volver a verla, qué duda cabe. ■

Siete noches

Recomendaciones para ver en el cable esta semana*.

Afiche de 'La amiga'HOY
La amiga (1988)
Coproducción argentino-alemana dirigida por Jeanine Meerapfel, con Liv Ullmann, Cipe Lincovsky y Federico Luppi. Dos viejas amigas se reencuentran luego del exilio que impuso la dictadura militar.
A las 23.35 por Volver.


Afiche de 'Antes del atardecer'MAÑANA
Antes del atardecer (Before Sunset, 2004)
Diálogos inteligentes, humor y buenas situaciones en este segundo episodio, el reencuentro de Celine (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke) nueve años después de Antes de amanecer (Before Sunrise, 1995).
A las 20.10 por TNT.


Afiche de 'La conversación'MIERCOLES 17
La conversación (The Conversation, 1974)
Entre medio de las dos primeras partes de El Padrino Francis Ford Coppola filmó esta extraordinaria película. En una obra casi perfecta se puede destacar (por destacar algo, nomás) el manejo del sonido, obra de Walter Murch.
A las 22 por TCM.


Afiche de 'Crónica de un niño solo'JUEVES 18
Crónica de un niño solo (1965)
La primera película de Leonardo Favio, menos de ochenta minutos tan austeros como densos, emocionantes pero sin golpes bajos, que conforman una de las obras clave de la historia del cine argentino.
A las 24 por Volver.


Afiche de 'El embalsamador'VIERNES 19
El embalsamador (L'imbalsamatore, 2002)
Dirigida por Matteo Garrone, cuenta la historia de un enano homosexual, taxidermista, que trabaja para la mafia italiana y a los 50 se enamora de un joven de 20 años.
A las 0.15 (del sábado) por Europa Europa.


Afiche de 'Los hermanos caradura'SABADO 20
Los hermanos caradura (The Blues Brothers, 1980)
Clásico de culto, que mezcla una sucesión de divertidos destrozos con excelentes números musicales de James Brown, John Lee Hooker, Ray Charles y Aretha Franklin, entre otros.
A las 22 por TCM.


Afiche de '¿Quieres ser John Malkovich?'DOMINGO 21
¿Quieres ser John Malkovich? (Being John Malkovich, 1999)
Primera de las dos colaboración entre el guionista Charlie Kaufman y el director Spike Jonze. Película disparatada y divertida, ingeniosa, con unas cuantas buenas ideas y algunos excesos.
A las 23 por Cosmopolitan TV.


* Esta subsección no volverá a ser publicada hasta nuevo aviso. ¿Motivos? Da demasiado laburo armarla y al final, por falta de opciones o ignorancia de este bloguer, se terminan recomendando algunas películas mediocres. Una iniciativa fallida que deberá ser repensada.

Siete noches

Recomendaciones para ver en el cable esta semana.

Afiche de 'La ley de la calle'HOY
La ley de la calle (Rumble Fish, 1983)
La fascinación del inadaptado Rusty James (Matt Dillon) por su hermano mayor (Mickey Rourke), en una de las películas más personales y, en algún sentido, experimentales de Francis Ford Coppola.
A las 23.45 por The Film Zone.


Afiche de 'Cabo de miedo'MAÑANA
Cabo de Miedo (Cape Fear, 1991)
Con todas sus limitaciones, esta versión de Martin Scorsese es claramente superior a la original de 1962, la de Gregory Peck y Robert Mitchum. Tal vez lo mejor sea la caracterización de un musculoso Robert de Niro.
A las 22 por Retro.


Afiche de 'Todo sobre mi madre'MIERCOLES 10
Todo sobre mi madre (1999)
Aunque no es de lo mejor de su filmografía, se trata de la película que le dio el Oscar a Pedro Almodóvar luego de más de veinte años de trayectoria. Con Cecilia Roth y Penélope Cruz.
A las 22 por I-Sat.


Afiche de 'Memento'JUEVES 11
Memento, recuerdos de un crimen (Memento, 2000)
Inteligente obra de Christopher Nolan, con la que hizo mucho ruido antes de meterse en la gran industria con su saga de Batman. Casi casi un thriller experimental.
A las 22 por MGM.


Afiche de 'Jinetes del espacio'VIERNES 12
Jinetes del espacio (Space Cowboys, 2000)
A los 70, Clint Eastwood salió a pedir que no olvidemos a los viejitos. Lo hace con una mezcla de aventura y comedia, una película pequeña pero divertida con moraleja: los viejos tienen una sabiduría que lo nuevo necesita.
A las 22 por A&E.


Afiche de 'El bueno, el malo y el feo'SABADO 13
El bueno, el malo y el feo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966)
Clásico spaghetti western de Sergio Leone y Clint Eastwood, con una célebre escena final, la del triple duelo, que estira hasta el paroxismo el cruce de miradas entre los protagonistas.
A las 22 por TCM.


Afiche de 'Sed de mal'DOMINGO 14
Sed de mal (Touch of Evil, 1958)
Enorme policial negro con varias (empezando por el monumental plano secuencia inicial) de las escenas más célebres de la historia del género y el cine todo. Para algunos, lo mejor de Orson Welles.
A las 22 por TCM.

Siete noches

Recomendaciones para ver en el cable esta semana.

Afiche de 'El expreso de Shangai'HOY
El expreso de Shangai (Shanghai Express, 1932)
De Josef von Sternberg, con Marlene Dietrich, que interpreta a una prostituta de lujo que aborda un tren de la línea Pekín-Shangai en medio de una sangrienta guerra civil.
A las 22 por TCM.


Afiche de 'Tarde de perros'MAÑANA
Tarde de perros (Dog Day Afternoon, 1975)
Película de robo con toma de rehenes por excelencia, que influyó en todo el subgénero y también en la realidad. Lo mejor de Sidney Lumet, con una notable actuación de Al Pacino.
A las 22 por Retro.


Afiche de 'Elefante'MIERCOLES 3
Elefante (Elephant, 2003).
Gus Van Sant se mete con la masacre de Columbine, ocurrida en una escuela de Colorado en 1999, y logra una lúcida reflexión sobre la violencia y la soledad adolescente.
A las 22 por I-Sat.


Afiche de 'Colateral'JUEVES 4
Colateral: lugar y tiempo equivocado (Collateral, 2004)
Otro gran policial de Michael Mann, adulto, con un malo (Tom Cruise) que jamás intenta redimirse y una fabulosa escena de tiros en un boliche al ritmo de Paul Oakenfold.
A las 22 por Universal Channel.


Afiche de 'Flores rotas'VIERNES 5
Flores Rotas (Broken Flowers, 2005)
Ultima película hasta la fecha de Jim Jarmusch. Don Johnston (Bill Murray), un soltero empedernido, sale en búsqueda de un posible hijo, lo que lo obliga a remover su pasado.
A las 23 por Cosmopolitan TV.


Afiche de 'Viviendo con mi ex'SABADO 6
Viviendo con mi ex (The Break-Up, 2006)
Peyton Reed dirige esta divertida comedia romántica, que sabe gambetear los lugares comunes, sobre la separación de una pareja despareja interpretada por Vince Vaughn y Jennifer Aniston.
A las 23.55 por Cinecanal.


Afiche de 'La última tentación de Cristo'DOMINGO 7
La última tentación de Cristo (The Last Temptation of Christ, 1988).
Luego de lejanas e insólitas polémicas la película ya se emite sin escandalizar a nadie. Un católico como Martin Scorsese ofrece algunas de las imágenes más humanas sobre Jesús que haya dado el cine.
A las 23.50 por The Film Zone.

Pensar a través del cine

José Pablo Feinmann ama el cine, como lo demuestran sus libros Pasiones de celuloide (Norma, 2000) y El cine por asalto (Planeta, 2006). Aunque no expone en esos trabajos grandes ideas, tiene al menos dos méritos para nada despreciables. Por un lado, es un muy buen contador de películas; tiene una manera de describir escenas y situaciones que siempre genera ganas de ver los films en cuestión (aunque, a veces, terminen siendo brodiazos). Por otro, y esto se extiende a casi toda su obra, es sumamente didáctico.

Feinmann conduce todos los domingos a las 23, por Canal 7, Cine con Texto. Allí intenta aportar una mirada política, filosófica y social sobre algunos films, con frecuencia grandes clásicos. Y lo hace de una manera didáctica, que genera curiosidad, pero además alejada de algunos excesos autorreferenciales que suelen abundar en su obra. En el programa de anoche, por ejemplo, comenzó analizando Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, Victor Fleming, 1939) y terminó aportando elementos para pensar el actual conflicto con los productores rurales.

Con la única excepción del canal estatal, que ofrece varios ciclos interesantes, la televisión de aire desprecia al cine. Sólo se interesa, previsiblemente, en películas pochocleras, que presenta en versiones dobladas, con cortes publicitarios y en muchos casos mutiladas. Por eso, aunque el programa tiene sus propios méritos y sin dudas vale la pena, el contexto lo revaloriza. ■

Televisión como en el cine


La televisión argentina de aire no desborda calidad y mucho menos originalidad. De todas maneras se pueden encontrar algunas cosas interesantes. Hermanos y detectives fue un buen ejemplo de esto último. Damián Szifrón, autor de dos muy recomendables películas, apeló en la serie a un lenguaje bien cinematográfico, cargados de referencias cinéfilas.

El plano secuencia que abrió el episodio Tiempos difíciles, emitido originalmente el viernes 27 de octubre del año pasado, fue notable, como pueden comprobar en el video que encabeza este post. Está claro: no es el comienzo de Sed de mal (Touch of Evil, 1958), una de las obras cumbres del maestro Orson Welles. Pero se trata de un ejercicio sumamente infrecuente en la ficción de TV nacional.

Desde este martes, Telefé repone otra vez Hermanos y detectives todas las noches a las 21. Una buena oportunidad para quienes no la vieron. O para volver a disfrutar una de las mejores producciones televisivas de los últimos años. ■

Una aproximación a Frederick Wiseman

Frederick Wiseman
El cinéma-vérité (también conocido como "cine-verdad") intenta mostrar, sobre todo en su vertiente estadounidense, la acción desde un punto de vista ajeno, lo más alejado posible de lo que ocurre. Uno de los grandes maestros del género, Frederick Wiseman, extrema estas características con su último documental, State Legislature (2007). Sin entrevistas, sin comentarios y menos aún voces en off se interna durante casi cuatro horas en el trabajo de la legislatura de Idaho, un estado de poco más de 1,3 millón de habitantes del noroeste de Estados Unidos.

La cámara omnipresente y minuciosa de Wiseman muestra las sesiones legislativas en las que se discuten algunas cuestiones controversiales: la desregulación de los servicios públicos, la violencia escolar, la separación de Iglesia y Estado, la prohibición de fumar en ámbitos públicos, el matrimonio entre personas del mismo sexo. Entre uno y otro debate se ven curiosidades, charlas de pasillo y la labor cotidiana de uno de los tres poderes del Estado: desde las visitas guiadas de estudiantes hasta la limpieza del edificio. Sin preámbulos, el director nos mete de cabeza en cada segmento y hay que ir armando la situación con los pedazos sueltos que van apareciendo en pantalla.

Lobbys, contradicciones, aciertos y lisas y llanas imbecilidades pasan por el documental, que exhibe sin condenar pero con una mirada crítica las complejidades, riquezas y limitaciones del sistema democrático.

Escena de State LegislatureEste último trabajo de Wiseman, que en unos días cumple 78 años, se exhibió tres veces durante el noveno Bafici. Fue una de las pocas posibilidades que existen en esta parte del mundo de acercarse a su obra, que a lo largo de casi cuarenta años desmenuzó de manera lúcida las instituciones de Estados Unidos. Allí se suelen emitir en la televisión pública; aquí no llegan ni al cable, salvo alguna excepción: I-Sat estuvo pasando este año Domestic Violence (2001), pero no la tiene en su grilla de este mes.

En el número 179 de la revista El Amante se publicó una entrevista con Wiseman. El maestro del cinéma-vérité, un hombre parco y difícil de entrevistar, aseguraba que en los próximos meses se editarían en DVD todas sus películas. "Me interesa mucho que lleguen al público en general, si es que este quiere verlas. También me gusta comer y esa es una buena razón para que se vendan las películas", explicó. Aún no hay novedades al respecto.

Por eso, una buena posibilidad de aproximarse al personaje puede ser el próximo programa televisivo de El Amante, que se emite por Canal (á) y estará dedicado íntegramente a este "hombre sabio", según la traducción literal de su apellido. Se estrena este jueves a la 1 y repite el mismo día a las 6, 12, 17 y 22, el sábados a las 20, el domingo a las 21.30 y el lunes a la 1.30, 6.30, 12.30, 17.30 y 22.30. ■

Sobre las películas que dicen que hay que ver antes de morir

Marlon Brando en Nido de Ratas, de Elia Kazan
Las listas suelen ser tan divertidas como irrelevantes. En el cine hay muchas, demasiadas, y todas corren detrás de una pretenciosa premisa: definir las mejores películas de la historia.

El canal de cable TCM (sigla de Turner Classic Movies) arranca mañana con el ciclo "50 películas que deberías ver antes de morir". Hasta el 25 de diciembre exhibirán, entre grandes clásicos y películas decididamente malas, medio centenar de films. En la gacetilla de prensa aclaran que 31 de ellas forman parte de las 100 mejores películas de todos los tiempos elegidas por el American Film Institute en el centenario del cine. Lista que, cuándo no, encabeza El ciudadano (Citizen Kane, Orson Welles, 1941), película largamente comentada en este blog.

El ciclo ofrece unos cuantos largometrajes exhibidos una y mil veces pero que vale la pena ver (o rever): Casablanca (Michael Curtiz, 1942), Río Bravo (Howard Hawks, 1959), Nido de ratas (On the Waterfront, Elia Kazan, 1954), 2001: una odisea en el espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975) y Manhattan (Woody Allen, 1979), por elegir sólo algunas. Y también otros que no valen demasiado la pena, como El graduado (The Graduate, Mike Nichols, 1967), Operación dragón (Enter the Dragon, Robert Clouse, 1973) y Kramer vs. Kramer (Robert Benton, 1979). La lista completa, que no toma demasiados riesgos, y las fechas y horarios se pueden revisar acá.

Pero TCM tiene un serio problema: su poco respeto por las obras originales. La mayoría de las películas se pasan dobladas, y no con el más adecuado idioma original subtitulado. Esto sin olvidar que a mediados de los ochenta la empresa de Ted Turner comenzó a colorear varios clásicos del blanco y negro. Casablanca fue una de sus más célebres víctimas.

1001 películas que hay que ver antes de morirEl título del ciclo es una clara referencia a un libro relativamente reciente y que tuvo mucha repercusión: 1001 películas que hay que ver antes de morir, editado por Steven Jay Schneider con la colaboración de 57 críticos de cine. Desde la iniciática Viaje a la Luna (Le voyage dans la lune, 1902), de Georges Méliès, hasta la sobrevalorada Millon Dolar Baby (2004), de Clint Eastwood, la lista del libro parece bastante bien armada. Se nota que hay un laburo fuerte detrás. Recomienda, por ejemplo, High School (1968), cinema-verité de Frederick Wiseman, hoy casi imposible de conseguir salvo alguna reposición en festivales o la búsqueda en el eMule.

El problema no son las listas en sí mismas. Lo que más molesta de este tipo de iniciativas es la tendencia a ofrecerlo todo digerido, lo que atenta contra la posibilidad de pensar. El enunciado es rotundo: antes de morir -nada más ni nada menos- hay que ver éstas películas, sean 50 o 1.001. Estas y no otras, según el imperativo título del libro. En este sentido el ciclo, al menos, tuvo el cuidado de escudarse en el potencial. ■

Miami Vice y la nostalgia ochentosa

Promoción de Miami Vice del canal de cable Retro
Página/12 publicó hace cuatro meses una nota en la que programadores de televisión y analistas opinan sobre el revival de los años ochenta en el cine y la TV. La reposición de series de la década y el estreno en los últimos años de varias remakes es una tendencia, sí, aunque no del todo nueva.

En general, se regresa a los ochenta con cierta nostalgia que suele quedar apenas en lo estético. "Esos raros peinados nuevos", como cantaba Charly. Colores fluo, luces de neón, peinados abultados, jeans nevados, sacos con hombreras... Pero, más allá de las movidas publicitarias como la del canal Retro, está claro que no todo lo que se hizo en esa década quedó encorsetado por una estética que hoy, por ridícula, resulta graciosa.

Don Johnson y Philip Michael ThomasJosé Luis Tasinazzo, uno de los entrevistados, sostenía en aquella nota: "En las series de los ochenta podemos destacar el cuidado del aspecto visual, los guiones. Se ve si se comparan Starsky & Hutch con Miami Vice: ves más movimiento de cámara, mejor fotografía, más criterio en la dirección de las escenas, más cuidado en lo estilístico, la noche está bien iluminada, como una película". Y agrega: "En los setenta se iluminaba el lugar en el que bajaba el personaje y nada más. En los ochenta se empezaban a contratar directores de cine para hacer capítulos. En Miami Vice llegó a estar Abel Ferrara, ni hablar de David Lynch en Twin Peaks".

Los ochenta no significaron un salto de calidad generalizado. Algunas series, como Miami Vice [1] y más tarde Historia del crimen, estaban bien hechas. Otras (El auto fantástico, Brigada A, MacGyver) no. Lo de Twin Peaks es distinto: se trata de una realización de autor y, además, es de comienzos de los noventa.

Hay que despegar algunas cosas de la nostalgia ochentosa. No es lo mismo Relax, de Frankie Goes to Hollywood, que Money for Nothing, de Mark Knopfler y sus Dire Straits, por citar dos hits de la época. No es lo mismo Human League que Depeche Mode. Ni hablar de enormes artistas como Madonna, Prince o Bruce Springsteen, que trascendieron largamente aquella década.

En este sentido Miami Vice (División Miami en Argentina, Corrupción en Miami en España) merece una vindicación. Las cinco temporadas de la serie (1984-1989), producida por Michael Mann, fueron interesantes al margen de los sacos arremangados de Don Johnson, la música de Jan Hammer, los tonos pastel de la comisaría, las chicas en bikini y algunas baladas pop insufribles. Tenía historias con algún grado de complejidad, bien guionadas, personajes con cierta profundidad más allá de su rol policial, una estética cuidada, buenos climas y algunas -pocas, es cierto- actuaciones sólidas, con Edward James Olmos a la cabeza. Era una serie adulta, relativamente compleja, que aportaba matices a la clásica antinomia policía-ladrón o buenos-malos. Nada extraordinario, pero claramente superior a la media.

Bruce Willis, Miles Davis y Frank Zappa en Miami ViceNo sólo Ferrara dirigió un par de capítulos. Participaron otros directores "cinematográficos" como Rob Cohen, Christopher Crowe y el propio Olmos. Y una lista enorme de cameos: Annette Bening, Bruce Willis, Viggo Mortensen, Ben Stiller, Chris Cooper, Wesley Snipes, Liam Neeson, Michael Richards, Chris Rock, Julia Roberts, Dennis Farina, Melanie Griffith, Benicio Del Toro, Don King, Roberto "Mano de Piedra" Durán, Gene Simmons, Ted Nugent, Frank Zappa, Phil Collins, Miles Davis, James Brown, Little Richard.

Algo similar ocurrió con la película de Mann [2], estrenada el año pasado. A diferencia de otras series de la época (Starsky & Hutch, Los dukes de Hazard, S.W.A.T.), con Miami Vice se tomaron ciertos riesgos para hacer una revisión más que una remake. Mann sólo mantuvo los nombres de los personajes, ciertas características y, en parte, el escenario. No hay cameos de los antiguos protagonistas y la acción transcurre en la actualidad, no es los ochenta. Se trata de un film furiosamente moderno, que refleja un mundo mucho más complejo. En este sentido es muy claro el diseño de los créditos finales: aparecen acompañados de la versión de Nonpoint de In the Air Tonight, clásico de Phil Collins utilizado en una escena célebre de Brother's Keeper, primer episodio de la serie. Lo que marca un anclaje con el original, sí, pero también una diferencia. ■

[1] Universal Studios editó en DVD las cinco temporadas de Miami Vice, aunque por ahora sólo se consiguen en zona 1.
[2] Michael Mann es uno de los pocos realizadores actuales que maneja la acción y la violencia en un código adulto, cualidad que no abunda en el cine maisnteam. Otra excepción podría ser Paul Greengrass y su saga de Bourne.

Argentina latente en TV

Canal 7 estrena esta noche a las 22, dentro del ciclo Ficciones de lo real, Argentina latente (2006), último trabajo de Fernando Pino Solanas, apenas un par de días antes del lanzamiento de la edición en DVD.

Se trata de un documental militante -como lo demostró el clima durante la exhibición en el último Bafici, con Pino en la sala- que por lo tanto nunca persigue la objetividad (aunque, bien sabemos, la objetividad es más bien una quimera). Con tono optimista, recoge los testimonios de científicos y trabajadores argentinos para sostener la idea de que los potenciales del país (científicos, técnicos, naturales, humanos) aún están latentes, de que a pesar de todo todavía se puede. Una voz en off aporta datos conocidos y alguna que otra curiosidad, como que Argentina fue, después de la Unión Soviética, Estados Unidos y Francia, el cuarto país en colocar a un ser vivo en el espacio. No hay innovación desde lo narrativo y se exaltan demasiado algunos testimonios que no escapan al lugar común. Película honesta pero algo fallida que de todas maneras vale la pena ver. ■