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Las mejores películas del año

Guillermo Francella en 'Los Marziano'

No me entusiasman las listas de fin de año, por motivos que (acá y acá) ya fueron explicados en este blog. Pero como todos publican las suyas, y siempre hay alguna gran película que nadie menciona, acá va la mía. Son seis (ni cinco ni diez), todas estrenadas en la cartelera porteña. Ubiquen en el órden que quieran:
Aclaro que no vi Morir como un hombre, de João Pedro Rodrigues; Copia Certificada, de Abbas Kiarostami; y El extraño caso de Angélica, de Manoel de Oliveira. Y que sí vi El estudiante, de Santiago Mitre; Aquel martes después de Navidad, de Radu Muntean; y El hombre que podía recordar sus vidas pasadas, de Apichatpong Weerasethakul.

Y aclaro también que las mejores películas que vi en 2011 no se estrenaron comercialmente en Buenos Aires: Road to Nowhere, de Monte Helmann; Life Without Principle, de Jonnhie To; Once Upon a Time in Anatolia, de Nuri Bilge Ceylan; y The Turin Horse, de Béla Tarr. ■

Fue dicho

Que el rollo de película virgen tenga sólo once minutos es una forma de censura de parte de Kodak.
El húngaro Béla Tarr en una entrevista con el diario Clarín en 2001, cuando visitó Buenos Aires a propósito de una retrospectiva de su obra en el tercer Bafici. La frase, como dice Diego Lerer, da cuenta de dos cosas: la preferencia del realizador por las tomas largas y su inteligente sentido del humor. ■

Fred Kelemen habla sobre The Man from London



Nacido en Berlín en enero de 1964, Fred Kelemen comenzó a estudiar cine en 1989. Luego de trabajar como camarógrafo y de realizar algunos cortos en 1993 dirigió su primera película, Kalyi - Time of Darkness (Kalyi - Zeit der Finsternis). Considerado como uno de los realizadores actuales más innovadores de Europa, la quinta edición del Bafici le dedicó en 2003 una retrospectiva en la que se vieron, además de su ópera prima, los films Fate (Verhängnis, 1994), Frost (1997) y Nightfall (Abendland, 1999).

Fred KelemenKelemen está en Buenos Aires porque integra el jurado de la Selección Oficial Internacional del festival. Se encargó de la dirección de fotografía en The Man from London (A Londoni férfi, 2007), gran película de Béla Tarr ya comentada en este blog. No es exagerado decir que la importancia de su trabajo en el film es comparable, más allá de las obvias diferencias, al de Gregg Toland para El ciudadano (Citizen Kane, Orson Welles, 1941).

Luego de la función del domingo 13 en el Abasto respondió algunas preguntas del público. En el primer video, a la derecha, habla de los varios inconvenientes que presentó el rodaje. Aunque al ver la película se puede presumir una realización complicada, su relato de la filmación sorprende. En el segundo, a la izquierda, se refiere a las decisiones artísticas y técnicas. La calidad del video deja mucho que desear (la sala estaba poco iluminada, la posición no era la mejor y la camarita en manos inexpertas apenas sirve para filmaciones caseras). Pero el audio es bastante bueno y, sobre todo, es interesante lo que dice Kelemen. ■

Montaje en el plano

Escena de 'The Man from London'

Bafici 2008
THE MAN FROM LONDON (2007)
Título original: A Londoni férfi.
Dirección: Béla Tarr.
País: Alemania, Francia, Hungría.
Duración: 132 minutos.
Elenco: Miroslav Krobot, Tilda Swinton, Ági Szirtes, János Derzsi, Erika Bók.
Más info »

El plano secuencia inicial, casi al nivel de aquella célebre genialidad de Orson Welles, justifica por sí solo las más de dos horas que le siguen. Porque la historia se ha visto o leído decenas de veces: un hombre de vida opaca presencia de casualidad un asesinato y se queda con una valija repleta de dinero.

La cuestión es cómo el húngaro Béla Tarr decide narrar esta historia, basada en una novela homónima de Georges Simenon: apoyado en el monumental trabajo del director de fotografía Fred Kelemen, encadena una larga serie de planos secuencia. Pero como planteaba Andé Bazin esta decisión no renuncia al montaje (a pesar de que todo el film no debe superar las veinticinco tomas) sino que, por el contrario, lo integra a su plástica. El término "plano secuencia", entonces, debería ser reemplazado por el más adecuado "montaje en el plano".

Así, lo que podría haber sido un convencional policial negro se transforma en una película de gran originalidad, tan artificial como fascinante, tan reiterativa como sorprendente, tal vez excesiva en su metraje pero prodigiosa en ideas y argumentos técnicos. Imprescindible. ■

> The Man from London se puede ver por última vez en el Bafici este martes a las 18.30 en la Sala Lugones del Teatro San Martín.

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