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911 - Llamada mortal, de Brad Anderson

Dime qué escuchas y te diré quién eres

Michael Eklund y Abigail Breslin en '911 - Llamada mortal'911 - Llamada mortal es mucho menos de lo que podría haber sido, en gran medida por un final que se inclina por el impacto y la complicidad fácil con el espectador (lo que hace a la película ideológicamente repudiable) en lugar de elegir lo verosímil (que en este caso además hubiera sido moralmente correcto). Pero de todos modos ofrece sus buenos momentos, sobre todo en una larga secuencia, de cerca de media hora, plagada de acción inteligente y buenas ideas. Hay un momento particularmente logrado: el depravado Michael Foster secuestra a la adolescente Casey Welson y la mete en el baúl de su auto; mientras viaja por la autopista escucha Puttin' On the Ritz en la espantosa versión tecno pop de Taco, lo que da indicios de la personalidad del secuestrador (hasta entonces no del todo explicitada) pero también habla de la canción.

Este recurso (delinear a un personaje a partir de lo que escucha) se reitera sobre el final. Cuando Foster tiene maniatada a Casey en su escondite y está a punto de hacerle más daño pone un casete en un viejo equipo de música y comienza a sonar Karma Chameleon, de Culture Club. El nuevo contraste rotundo entre lo que se ve y lo que se oye suena, en este segundo caso, a cita, homenaje o directamente copia: es lo mismo que había hecho David Fincher con Enya en La chica del dragón tatuado (2011), algo ya comentado en este blog. ■

P.D.: Dato de dudoso interés que no supe traficar en los breves párrafos anteriores: nuestra fugaz visitante Halle Berry está muy bien, y de a ratos se pone al hombro la película, desguarnecida frente a la cámara, que durante un cuarto del metraje la atosiga con primeros planos que ella resuelve con su belleza, sí, pero sobre todo con su talento.

La chica del dragón tatuado, de David Fincher

Ilustraciones

Rooney Mara en 'La chica del dragón tatuado'

El cine es cine cuando narra con su propio lenguaje, distinto al de cualquier otra expresión artística (en este sentido, recomendación al paso: vean el cálido e inteligente homenaje de Scorsese a Méliès en Hugo). Un director puede escribir con la cámara o simplemente usarla para ilustrar ideas, suyas o de otro. Esto último se ve muy claro en una escena de La chica del dragón tatuado, donde el cine -el cine de David Fincher, en este caso- se muestra estéril y apenas puede dedicarse a ilustrar.

Cerca del final, Lisbeth (Rooney Mara) está buscando información en el archivo privado de la empresa de la familia Vanger. Cruza datos y comienza a advertir una relación entre una serie de asesinatos de mujeres y la ubicación de las plantas de la fábrica. Lisbeth es una hacker que hasta ese momento se había mostrado inteligente, observadora y -como hace notar explícitamente la película- muy memoriosa, a tal punto que en una ocasión se niega a anotar una dirección porque no lo necesita. Pero en ese momento, en el archivo, despliega un mapa de Suecia sobre la mesa y comienza a poner sobre él una foto de cada una de las chicas asesinadas junto a la sede de la empresa cercana al lugar del crimen. Arma una ilustración para mostrarle al espectador qué está descubriendo. El personaje ignora la diégesis y juega para la tribuna: hace algo absolutamente inverosímil, que sólo sirve para informar al espectador acerca de algo que Fincher no supo (o no pudo) resolver de otro modo, más cinematográfico.

Alguien podrá decir que se trata de una convención, similar a la que aceptamos, sin mayores cuestionamientos, cuando oímos que en la película los suecos -vaya artificio- hablan en inglés. Yo creo que se trata más bien de una zona compleja de transitar (más compleja aún en estos tiempos en los que la tecnología pone el jaque al suspenso clásico) donde el cine, si no tiene ideas, se vuelve estéril.

Pero Fincher es un director capaz de juntar lo peor y lo mejor, de poner en una misma película grandes momentos pegados a otros totalmente fallidos. Lo demostró, sobre todo, en El curioso caso de Benjamin Button (2008). Apenas unos minutos después de la escena descrita arriba hay un momento extraordinario en La chica del dragón tatuado, absolutamente cinematográfico, que deja sutilmente un hueco para que complete el espectador.

Martin Vanger (Stellan Skarsgård) obliga a Mikael Blomkvist (Daniel Craig) a ir hasta el sótano de su lujosa casa, que en realidad es un sofisticado cuarto de tortura, donde lo ata y lo deja inmovilizado. Está listo para torturarlo. Pero antes enciende un equipo de música y comienza a sonar Orinoco Flow, de Enya. El rotundo contraste entre lo que se ve y lo que se oye define a Vagner en apenas un instante. Y acaso sea la mejor crítica jamás hecha sobre la canción de Enya, algo así como Claudio María Domínguez a 33 rpm. ■

Todas las nominadas al Oscar (segunda parte)

Breves comentarios sobre las nominadas al Oscar como Mejor Película. En esta segunda entrada, las cinco restantes ordenadas alfabéticamente.

Afiche de 'Lazos de sangre'Lazos de sangre (Winter's Bone)
Dirección: Debra Granik. Elenco: Jennifer Lawrence, Isaiah Stone, Ashlee Thompson, Valerie Richards, Shelley Waggener. Nominaciones: 4.
La más independiente de todas las nominadas es una especie de negrísimo y anacrónico noir rural en las profundidades de los Estados Unidos profundo, con un final que, dentro de todo, termina siendo algo redentor y oxigena de buena manera una película que de otro modo hubiera sido indigerible (es decir, sólo hubiera generado un perturbador pero irreflexivo desasosiego). Las actuaciones -en general lo más elogiado por la crítica y la Academia- no terminan de convencer: Jennifer Lawrence nunca logra despegarse del todo de su ajenidad a ese mundo tan sórdido.


Afiche de 'Mi familia'Mi familia (The Kids Are All Right)
Dirección: Lisa Cholodenko. Elenco: Annette Bening, Julianne Moore, Mark Ruffalo, Mia Wasikowska, Josh Hutcherson. Nominaciones: 4.
Lo más intersante (y lo que corrobora que la pelea ya está ganada, o al menos que la victoria es inexorable) es la naturalidad con la que se busca mostrar la vida de una pareja de lesbianas con sus dos hijos. Hay además detalles que muestran inteligencia y sensibilidad por parte de Cholodenko. Pero se nota cierta chatura en algunos personajes y un puñado de escenas -sobre las que se apoya uno de los conflictos centrales de la película- parecen sacadas de una película de Nancy Meyers.


Afiche de 'Red social'Red social (The Social Network)
Dirección: David Fincher. Elenco: Jesse Eisenberg, Justin Timberlake, Andrew Garfield, Rooney Mara, Max Minghella. Nominaciones: 8.
La -por quien suscribe- tan temida "película de Facebook" terminó siendo más una certera pintura de una época que la historia del surgimiento de la más popular de las redes sociales. Narrada de modo bastante clásico (aunque cada tanto Fincher no pueda con su genio y muestre la hilacha, como en la desubicada escena de la regata) y estructurada de manera inteligente, la película ofrece los suficientes matices como para no andar bajando línea. Y es menos superficial de lo que algunas miradas dolineanas (ya saben: aquello de que todo lo que hacen los tipos es para levantarse minas) sugieren. ¿Lo mejor de Fincher?


Afiche de 'Temple de acero'Temple de acero (True Grit)
Dirección: Ethan y Joel Coen. Elenco: Jeff Bridges, Hailee Steinfeld, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper. Nominaciones: 10.
En el comienzo parece amagar con ser un western posmoderno y desmitificador, un poco al estilo de Sam Peckinpah. Pero a medida que avanza la historia se va volviendo más clásica, y la épica del pistolero (uno de los mitos fundantes de Estados Unidos como nación), refrendada sobre todo en un par de bellas escenas sobre el final, se transforma en uno de los ejes de la película. A pesar de algunos comentarios progresistas bien ubicados, quizá el punto más flojo sea cómo se trata la venganza, un tópico muy común dentro del género.


Afiche de 'Toy Story 3'Toy Story 3
Dirección: Lee Unkrich. Voces: Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Ned Beatty, Michael Keaton. Nominaciones: 5.
La tercera entrega de la saga de los juguetes es otra típica película de Pixar, con el paso del tiempo como uno de los ejes centrales y reiterados guiños para adultos (algunos evidentes, otros no tanto, la mayoría en forma de citas). Bastante clásica, bien narrada y genuinamente emocionante, con excepción de un tramposo plano sobre el final (ya comentado en este blog) que resta unos cuantos puntos. ■

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> Todas las nominadas al Oscar (primera parte)

Las dos películas de Fincher

Brad Pitt y Cate Blanchett en 'El curioso caso de Benjamin Button'
Tomaron un relato breve e hicieron una película de más de dos horas y media. Consiguió 13 nominaciones a los Oscar, entre ellas la de mejor actor para Brad Pitt [*], que tiene cuarenta y pico y con toneladas de maquillaje y unos cuantos gigabytes encima interpreta primero a un pibe en el cuerpo de un viejo y luego lo opuesto. Encima la escribió Eric Roth, a quien varios acusan de armar algo demasiado parecido a otro de sus productos, Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994).

Afiche de 'El curioso caso de Benjamin Button'
EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON (2008)
Título original: The Curious Case of Benjamin Button. Fecha de estreno: en Estados Unidos, 25 de diciembre; en Argentina, 5 de febrero de 2009. País: Estados Unidos. Duración: 166 minutos. Dirección: David Fincher. Producción: Ceán Chaffin, Kathleen Kennedy, Frank Marshall. Guión: Eric Roth. Fotografía: Claudio Miranda. Montaje: Kirk Baxter y Angus Wall. Música original: Alexandre Desplat. Elenco: Brad Pitt (Benjamin Button), Cate Blanchett (Daisy), Tilda Swinton (Elizabeth), Mahershalalhashbaz Ali (Tizzy), Julia Ormond (Caroline), Jason Flemyng (Thomas Button), Taraji P. Henson (Queenie), Ted Manson (Daws), Edith Ivey (Maple), Jared Harris (Mike).

Y sin embargo, desde ese desalentador punto de partida, El curioso caso de Benjamin Button supera las expectativas. Hasta casi, casi logra ser una buena película. El problema es que parece haber dos films dentro de uno: el primero es divertido y poco pretencioso, donde las cosas ocurren sin más; el otro es solemne, lleno de moralejas con ínfulas de importancia. Quienes simpaticen con Fincher podrán argumentar que uno es obra suya y el otro de Roth, lo que no es para nada cierto pero suena tranquilizador.

Hay un, digamos, realismo mágico en toda la historia. Así como nadie se asombraba en Macondo por los varios años de lluvia permanente, no se organiza aquí una gran junta médica para estudiar a Benjamin, que nació viejo y se va rejuveneciendo a medida que crece. Su caso es curioso, sí, aunque se lo acepta sin demasiados reparos.

Pero que al señor Daws le hayan caído siete rayos o que un remolcador choque con un submarino puede ser entretenido; que un reloj gire en sentido inverso o un colibrí aparezca en medio del mar o bajo una lluvia huracanada, en cambio, exaspera. Algo similar ocurre con los diálogos: "Pobre chico, sacó lo peor de su madre. Salió blanco", exclama Queenie la primera vez que ve al avenjentado bebé; "estamos destinados a perder a la gente que amamos. ¿De qué otra forma podríamos saber lo importante que son para nosotros?", alecciona, más adelante, la señora Maple. Y con las escenas: el accidente narrado desde lo que no ocurrió (aunque al final, ay, se lo sobreexplique) y las artificiosas salidas y puestas del Sol. Y con las emociones: son auténticas, sin golpes bajos, aunque recargadas.

Si David Fincher se hubiera limitado a contar la vida de Benjamin, sus peripecias y su relación con Daisy habría sido otra la película, menos solemne y mucho más atendible. Pero la cantidad de metáforas, figuras y sermones acerca de disfrutar mientras dura, aceptar la vida con lo bueno y lo malo y unos cuantos etcéteras terminan sepultándola en la mediocridad.

El curioso caso de Benjamin Button supera aquellas agoreras expectativas. Y hasta casi, casi logra ser una buena película. ■

[*] Más que una actuación, la de Pitt es una caracterización. O varias. La película parece armada para que se luzca como tipo fachero más que como actor. Pero, bueno, Kirk Lazarus ya nos había explicado en Una guerra de película (Tropic Thunder, Ben Stiller, 2008) qué hace falta para conseguir el Oscar.

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