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Tres películas...

...sobre la vida de Ned Kelly, legendario forajido australiano[*].

Afiche de 'The Story of the Kelly Gang'The Story of the Kelly Gang (1906)
Dirección: Charles Tait.
Elenco: Frank Mills, Elizabeth Tait, John Tait, Norman Campbell, Bella Cola.
Aunque lejos aún de las innovaciones narrativas que impondría Griffith a partir de 1915, esta película australiana está considerada, con sus 60 minutos de duración, el primer largometraje de la historia. La cinta se consideró perdida durante décadas, hasta que hace algunos años se recuperó parte del material. Las escenas que aún se conservan -unos 17 minutos en total- fueron restauradas en 2006 y se pueden en ver YouTube (primera y segunda parte). Entre ellas, el célebre tiroteo final en el que Kelly y su banda vistieron las famosas armaduras de metal.

Afiche de 'Los hermanos Kelly'Los hermanos Kelly (Ned Kelly, 1970)
Dirección: Tony Richardson.
Elenco: Mick Jagger, Clarissa Kaye-Mason, Mark McManus, Ken Goodlet, Frank Thring.
Uno de los precursores del free cinema inglés dirigió a Mick Jagger en su primera incursión como actor en el cine. Y el líder de los Rolling Stones le da un tono algo juguetón a Kelly y hasta entona alguna canción (la tradicional The Wild Colonial Boy). Por momentos es casi un musical, y resulta imperdible Blame it on the Kellys, de Waylon Jennings ("Creo que yo también voy a robar un caballo / y echarle la culpa a los Kelly"). Una película que vale la pena redescubrir.


Afiche de 'Ned Kelly'Ned Kelly (2003)
Dirección: Gregor Jordan.
Elenco: Heath Ledger, Orlando Bloom, Geoffrey Rush, Naomi Watts, Joel Edgerton, Laurence Kinlan.
Basada en la novela Our Sunshine (1991), de Robert Drewe, acaso sea –por cercanía en el tiempo– la más conocida de las más de media docena de producciones (películas, documentales y telefilmes) dedicadas al legendario forajido australiano. Con un tono solemne hasta el aburrimiento, la película presenta a Kelly (Ledger) como un incomprendido, le justifica todo su accionar y hasta le inventa un romance con una mujer de la aristocracia (Watts). Casi soporífera.

[*] A propósito del trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que recientemente identificó los restos de Kelly, hallados en una fosa común en la penitenciaria de Pentridge, y terminó con un misterio de más de 100 años.

Varias rectificaciones, pocas ratificaciones y algunas cuestiones más sobre Batman

Heath Ledger como el Guasón en 'Batman, el caballero de la noche'
El autor de este blog publicó recientemente un comentario sobre Batman, el caballero de la noche (The Dark Knight, Christopher Nolan, 2008) en el que esbozó una serie de apreciaciones y juicios de valor. Es, hasta el momento, el post más comentado de Cinematófilos. También el más cuestionado. Ante ese panorama, el bloguer decidió hacer las cosas como se debe. Primero vio Batman inicia (Batman Begins, Christopher Nolan, 2005), lo que lo exculpa sólo en parte por algunos de los improperios expuestos. Y luego volvió al cine para ver otra vez la segunda entrega de la saga.

De ahí surgen estas líneas, que tiene como objetivo rectificar unas cuantas cuestiones y ratificar algunas pocas para, así, evitar acusaciones por el ejercicio impune de la crítica. Además, El caballero... se estrena mañana en España, lo que promete revitalizar la discusión en los blogs.

Uno. El primer párrafo de aquella entrada ("Casi todos los superhéroes del cómic estadounidense tiene una impronta claramente conservadora" y bla, bla, bla...) se podría aplicar a varias de las películas del subgénero de superhéroes, pero no a El caballero de la noche. El Bruce Wayne de Nolan no crea al hombre-murciélago para mantener un orden sino todo lo contrario. Surge como el intento por cambiar una sociedad corrupta, que desprende un olor nauseabundo. Esto es más que evidente en Batman inicia, pero también queda claro en su continuación. "El Guasón cruzó la raya", se queja Wayne, palabras más o menos. "Pero usted cruzó la raya primero", responde el mayordomo Alfred.

Dos. La respuesta de ese sistema burócrata y corrupto es el Guasón. Pero el desquiciado personaje no llega a restaurar aquel orden previo a Batman. Irrumpe como una broma macabra, sin reglas ni código. Es un demente que no persigue intereses comunes y silvestres. El caos.

Tres. Entre el héroe y el villano se sitúa Harvey Dent, la gran apuesta de Batman y su mayor fracaso. También, el punto más flojo de la película: su transformación, de fiscal incorruptible a vengador implacable, es demasiado repentina y bordea lo inverosímil.

Christian Bale como Batman en 'El caballero de la noche'Cuatro. Pero la película permite otra lectura, que no choca con la anterior sino que circula por carriles distintos. Lo plantea el crítico estadounidense Dave Kehr en su blog, donde además se armó una interesante discusión a la que se sumó, entre otros, Kent Jones. En una clásica escena de Harry el sucio (Dirty Harry, 1971), Callahan aprieta a un tipo, que está herido y tirado sobre el césped de un estadio, para que le diga algo. Cuando le pisa la pierna lastimada la cámara de Don Siegel se aleja, toma distancia del accionar del policía. En el film de Nolan eso nunca ocurre. Sí, Bruce Wayne sabe que invadir la privacidad de millones de personas no está bien. Lo hace una sola vez, de manera excepcional, y lo deja en manos de otro para que ese perverso método no vuelva a repetirse. Pero lo hace -se ve forzado a hacerlo, intentaría justificar el millonario- porque el fin justifica los medios. A pesar de cierta ambigüedad de Nolan, que abraza y cuestiona al mismo tiempo, aquí sí pueden ser válidas las lecturas que equiparan los modos de Batman con la política post 11-S de George Bush.

Cinco. Batman se impone al Guasón, pero es una victoria pírrica. El héroe pierde demasiado en la batalla; cuánto recién se sabrá con precisión en una próxima entrega de la saga. Pero, claro, en ese examen social -dilema medio berretón- en los ferrys triunfan las fuerzas del bien. Ahí está el germen de la esperanza. Por eso el Guasón se guarda una carta (Harvey Dent, ahora Dos Caras) en la manga: la gente, en el fondo, es buena.

Seis. Toda esta revisión no invalida los párrafos cuatro y cinco de aquella fallida entrada. Es decir, la valoración final de la película. Es buena (de a ratos muy) y entretenida, con algunas escenas notables (el robo del banco, al comienzo), otras demasiado retorcidas (la persecución del camión policial que transporta a Dent) y algunas inverosimilitudes (la desaparición programada de Gordon, el escape de prisión del Guasón). También es cierto que hay demasiados saltos temporales y geográficos. Pero -casi da vergüenza tener que explicarlo- esto no es neorrealismo italiano sino la historia de un millonario que de noche se disfraza y sale a combatir el delito. No se le pueden pedir goles al arquero.

Siete. La película, se dijo, tiene sus méritos y se ubica entre los mejores blockbuster de los últimos años. Pero ha generado una reacción desproporcionada, apuntalada en una gigantesca e ingeniosa campaña de marketing y en la desgraciada pero oportuna muerte de Heath Ledger. Que ya se ubique como el mejor film de la historia en IMDb es una anécdota tan absurda como entendible: en segundo lugar está Sueños de libertad (The Shawshank Redemption, Frank Darabont, 1994). Pero no deja de llamar la atención la coincidencia casi unánime de la crítica. Este bloguer se atreve a aventurar que el paso tiempo no le hará nada bien al film, y que por su temática y, sobre todo, su estética perderá gran parte de su encanto con las futuras ediciones en DVD, Blu-Ray o lo que se venga. ■

Batman, en defensa del orden establecido

Christian Bale como Batman en 'El caballero de la noche'
Casi todos los superhéroes del cómic estadounidense tiene una impronta claramente conservadora. Trabajan para mantener el orden establecido. No pretenden, por caso, modificar las condiciones que generan delincuencia: sólo buscan meter presos a los villanos. Y los villanos suelen perseguir objetivos tan individuales como egoístas: dominar el mundo, por ejemplo.

Afiche de 'Batman, el caballero de la noche'
BATMAN, EL CABALLERO DE LA NOCHE (2008)
Título original: The Dark Knight. Fecha de estreno: en Estados Unidos, 18 de julio; en Argentina, 17 de julio. País: Estados Unidos. Duración: 152 minutos. Dirección: Christopher Nolan. Producción: Christopher Nolan, Charles Roven y Emma Thomas. Guión: Christopher Nolan, Jonathan Nolan y David Goyer. Fotografía: Wally Pfister. Montaje: Lee Smith. Música original: James Newton Howard y Hans Zimmer. Elenco: Christian Bale (Bruce Wayne/Batman), Heath Ledger (Guasón), Aaron Eckhart (Harvey Dent), Michael Caine (Alfred), Maggie Gyllenhaal (Rachel Dawes), Gary Oldman (James Gordon), Morgan Freeman (Lucius Fox), Eric Roberts (Salvatore Maroni).

En Batman, el caballero de la noche, ese orden se ve sacudido por la irrupción de un personaje enfermizo y psicótico, caótico, que mete una cuña en la clásica antinomia buenos-malos. Pero esta versión del hombre-murciélago poco tiene que ver con la de Tim Barton, y menos aún con los engendros de Joel Schumacher. Ni hablar de le televisiva versión pop de los sesenta.

Como el James Bond de Daniel Craig, este es el Batman de la era Bush. Más que de superhéroe el suyo es un accionar parapolicial. Se mete ilegalmente en otro país para capturar a un tipo, maltrata a un detenido para conseguir información, invade la privacidad de millones de personas. Primero pega y después pregunta. En este sentido sería sencillo sostener que el Guasón simboliza la amenaza terrorista, una de las banderas de la política estadounidense post 11-S. Pero la ambigüedad del film de Christopher Nolan (como la del humanamente dubitativo Bruce Wayne) no permite lecturas tan lineales.

La primera toma, un travelling aéreo, ya ofrece pistas sobre lo que se verá en las más de dos horas que siguen. Un film complejo en su narración, de ritmo vertiginoso, que no da descanso ni en sus escenas más serenas, cuando imperan los diálogos. Adulto y violento, aunque la violencia permanezca casi siempre en el fuera de campo. Más cercano en su estructura a un policial de Michael Mann que a cualquier otra adaptación de historietas, por momentos abruma pero jamás deja de entretener. Es como un coche en furioso movimiento al que el espectador se sube para transitar un presente continuo que nunca se detiene para mirar hacia atrás.

Todo esto se sostiene en sólidas actuaciones (lo de Heath Ledger está muy bien, sí, ayudado sin dudas por una impecable caracterización; pero, bien sabido es, nada redime más que la muerte) y notables efectos especiales puestos al servicio de una buena historia, que aunque se va desilachando al andar y cae en algunos maniqueísmos e inverosimilitudes no deja de ser vibrante. Se nota el buen pulso de Nolan, tanto para algunas escenas de acción pura y dura como para otras más líricas.

Ante tanta invasión de tanques que sólo buscan réditos comerciales, ante tanto blockbuster sin la más mínima inquietud artística, esta película funciona casi como un bálsamo. Reafirma que Hollywood es imbatible a la hora de ofrecer cine-espectáculo, pero en este caso además con ideas, inteligencia y algunos riesgos. Un film que aunque no se plantea romper esa lógica conservadora y algo infantil consigue ser un entretenimiento de calidad y sin subestimaciones. ■

> Esta reseña fue ampliamente revisada en una entrada posterior.

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