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Los jóvenes ven más películas a través de Internet que en el cine [*]

Axel Kuschevatzky, Juan José Campanella y Santiago Mitre en la presentación de la encuesta (foto: Germán García Adrasti/Clarín)

En los setenta sólo había dos modos de mirar una película: en una sala de cine o en la tele, que aunque tenía apenas un puñado de canales ofrecía ciclos ya legendarios como "Sábados de súper acción". Todo cambió en las décadas siguientes, con la irrupción del VHS primero y el videocable después, hasta llegar a este presente digital en el que la historia del cine –y en especial sus novedades más taquilleras– está a apenas unos clics de distancia. Se entiende entonces que hoy los jóvenes argentinos vean más películas a través de Internet que en el cine, como lo demuestra una encuesta de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas.

Entre noviembre de 2012 y julio pasado se entrevistó a 1.500 jóvenes de entre 16 y 25 años. El 90 por ciento de ellos vieron entre 5 y 10 películas por Internet durante el último año. La encuesta no indagó acerca de cómo consiguen eso que miran en la compu, por lo que quedó una zona oscura sin explorar.

En cambio, el 70 por ciento fueron al cine para ver, en promedio, apenas dos films. Y la mitad de ellos no eligió nada filmado acá. Ahí apuntaba la encuesta: ¿por qué los adolescentes ven tan poco cine nacional?

"Los resultados me dejaron medio horrorizado", dijo durante la presentación Juan José Campanella, presidente de la Academia. Lo que asustó al director de El secreto de sus ojos fueron algunas de las impresiones acerca de nuestro cine: el 45 por ciento opina que todas las películas argentinas son "muy iguales" y el 30 por ciento piensa que "no hay tanta variedad como en otros países". También hubo respuestas insólitas: el 1,5 por ciento cree que "son en blanco y negro". Para Campanella, "evidentemente los chicos no saben nada del cine argentino. Hay una deuda en la difusión". Los números ratifican esa impresión: el 80 por ciento dice que no se entera del estreno de films nacionales.

"Si la encuesta se hubiera hecho en 1994 los resultados habrían sido peores", opinó Santiago Mitre, director de El estudiante. Ese año se estrenaron apenas 11 producciones locales; en 2012 fueron 130, el 40 por ciento del total de las novedades. De todos modos, hay un abismo entre cantidad y popularidad: sólo convocaron al 10 por ciento de los espectadores.

Para Axel Kuschevatzky, productor de los dos films argentinos más populares del año (Metegol y Corazón de león), "la ley del cine apoya la producción, pero no la difusión". Sin Darín, Francella o Suar en los créditos difícilmente alguna historia local venda más de 150 mil entradas. Esto se ve resumido en una frase frecuente, que intenta ser elogiosa pero no hace más que mostrar desprecio: "Está buena, no parece argentina".

En un intento por acercar a los jóvenes al cine argentino, la Academia organiza funciones gratuitas donde los chicos, luego de ver la película, pueden charlar con el director. "Se emocionan y aplauden filmes que en cartel no habían superado los 100 mil espectadores", contó Campanella. En la oscuridad de la sala, frente a la pantalla, muchos prejuicios mueren.

Mitre cree que, a diferencia de los tanques hollywoodenses que invaden la cartelera, el cine nacional necesita del "boca a boca", un efectivo pero lento modo de difusión. Y para eso hacen falta salas –como los Espacios INCAA, imprescindibles aunque insuficientes– que puedan sostener en cartel una película el tiempo necesario. Lo sabe por experiencia: El estudiante se proyectó durante un año en espacios alternativos, algo imposible en los cines de los shoppings. ■

[*] Nota publicada el viernes en el diario Clarín.

Unthinkable, de Gregor Jordan

"La tocás a ella y te mato... ¡Te mato!"

Carrie-Anne Moss y Samuel L. Jackson en 'Unthinkable'
En la escena del interrogatorio de El secreto de sus ojos -reveladora del pensar de la película- el acusado Isidoro Gómez admite su culpabilidad en el crimen luego de ser víctima con un infantil ardid. Furioso porque cuestionaron su virilidad, insulta a Irene Menéndez Hastings y le pega una trompada. "La tocás a ella y te mato... ¡Te mato!", grita luego -tarde- Benjamín Esposito, cuando Gómez ya había tocado a Irene.

Unthinkable (2010), de Gregor Jordan, es básicamente la escena de Campanella transformada en un loop de 97 minutos. Luego de cada golpe del torturador profesional "H" Humphries sobre el terrorista Steven Younger la agente del FBI Helen Brody reacciona indignada. "Esto es inconstitucional", esgrime de entrada, ante los primeros maltratos. "Si le hace daño los nenes, lo mato", agrega una hora después, cuando el torturador hace entrar a la sala de tortura a los hijos del terrorista.

Pero quizá lo peor de la película no sea su postura a favor de la tortura, planteada a partir de un dilema moral tan simple como tramposo y una puesta en escena que no sabe escapar del plano-contraplano. Lo más jodido es que ni siquiera plantea alguna alternativa para pensar el asunto desde otro lado. "No negociamos con terroristas", dice sobre el final la agente Brody, personaje que funciona como la reserva moral de la película. Ahí, justamente, está el problema.

Afortunadamente, Unthinkable tuvo un efímero e irrelevante paso por la cartelera porteña en los últimos días del año pasado. Como si fuera poco la distribuidora local, Distribution Company, decidió titularla con el desgraciado El día del juicio final y se equivocó con el afiche: le puso la cara de Gil Bellows a Michael Sheen. ■

Un balance, ni más ni menos

Es un lugar común de esos que se instalan a fuerza de repeticiones y se enuncian sin pensar demasiado. Que las listas siempre son subjetivas fue dicho varias, demasiadas veces. Lo peor es que quienes lo sostienen no se ponen colorados, porque se trata de una pavada tremebunda. Se podría armar una lista de, por ejemplo, la personas que más comentarios dejaron en este blog (lista que probablemente encabezaría el amigo JB) y no sería subjetiva sino objetiva. En todo caso, en algunas listas hay cierto grado de subjetividad. Una con las mejores películas de un año, por caso, que es en definitiva la cuestión central de este post. Pero sólo algún grado, porque su elaboración exige la búsqueda de cierta de objetividad y requiere de una argumentación.

Todo esto para decir que borré con el codo lo que escribí un año atrás: se ofrece aquí un balance (una breve enumeración valorativa, en rigor) de la cartelera cinematográfica porteña de 2009. Es decir, retomo la iniciativa que tímidamente había esbozado en 2007, primer año de vida de Cinematófilos. Pero antes de pasar a la lista conviene plantear algunas cuestiones metodológicas.

Hace diez o quince años el universo a analizar estaba más claramente delimitado: los estrenos comerciales de los jueves. Hoy, con la proliferación de salas alternativas y proyecciones en DVD, el panorama es bastante más complejo. Si, por ejemplo, se toman como válidas películas como Castro (Alejo Moguillansky) o Todos mienten (Matías Piñeiro), que se exhiben en una sola sala del país y apenas un día a la semana, ¿por qué no considerar algún ciclo de la Lugones? ¿Lo que se proyecta allí no es más estreno que, por ejemplo, Lejano (Uzak, Nuri Bilge Ceylan), film de 2002 que recién este año llegó a la cartelera, con proyección en DVD y en apenas un puñado de salas? ¿En 2010 una de las películas del año en Argentina será Rosetta, obra maestra de los hermanos Dardenne que ganó en Cannes hace una década y recién este viernes se estrenará comercialmente en Buenos Aires? Si se toman las exhibiciones en salas alternativas, ¿dónde se pone un límite? ¿Es lo mismo un estreno en la Lugones que uno en, por caso, el Cineclub Buenos Aires Mon Amour?

Ante tal cantidad de interrogantes, que hasta ponen en cuestión la importancia actual de un balance, decidí por ahora arroparme en el viejo método: esta lista la integran sólo los estrenos comerciales de los jueves, hayan sido en fílmico o en DVD. Aquí van, entonces, las diez mejores ordenadas alfabéticamente, una lista parcial y algo subjetiva. Y, al final, las tres más sobrevaloradas (lo que resulta más interesante que elegir las peores), escogidas en base a las críticas que recibió al momento del estreno. Si este ejercicio no los conforma pueden hallar otros balances y listas en los blogs 791 Cine, Espacio Cine, Espectadores, Frenecine, Micropsia y Morir en Venecia.

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