El otro lado del sueño americano [*]

Bruce Springsteen el 2 de junio en el Estadio Olímpico de Munich
La declaración, lanzada hace 35 años, tiene el tipo de vigencia que respaldan los hechos. “Antes del rock and roll no tenía ningún objetivo. Lo intenté con el fútbol americano, el béisbol y todo eso... Pero no me adaptaba. El rock and roll nunca fue un hobby. Fue una razón de vivir”, dijo Bruce Springsteen en una entrevista en 1974. El miércoles pasado “El Jefe” cumplió 60 y demostró que sigue estando en gran forma. Working on a Dream, su último disco, ratifica su insoslayable capacidad para retratar el otro lado del sueño americano. Y la gira del mismo nombre -el lunes ofreció un concierto en Des Moines, Iowa, y desde esta semana se presentará en Rutherford, Nueva Jersey- confirma que mantiene intacta esa intensidad vehemente, abrumadora, que siempre desplegó sobre los escenarios.

Las seis décadas, además, lo encuentran aliviado. Alivio medido, sin optimismos desmesurados, que se respira en su último disco y que tiene que ver, en gran medida, con la asunción de Barak Obama, candidato por el que hizo campaña. “Estoy trabajando en una sueño / A pesar de problemas puede sentirse como si estuviera aquí para quedarse / Estoy trabajando en un sueño / Así nuestro amor dejara los problemas a la distancia”, canta en la canción que da título al álbum.

Hoy como ayer, sus letras destilan la honestidad del artista implacable que desde hace casi 40 años viene narrando los restos de aquella promesa hecha añicos. Entre la desolación y la esperanza, con la única compañía de guitarra y armónica o con el poderoso soporte de la histórica E Street Band, sus epopeyas urbanas son reflexiones descarnadas sobre la experiencia de vivir en Estados Unidos.

Springsteen visitó Argentina una sola vez, en 1988, como integrante de la gira mundial de Amnistía Internacional. Sólo el idioma puede explicar que aún sea visto en estas latitudes como una bandera del imperialismo. Sólo para quienes el inglés es una barrera infranqueable pueden creer que Born in the USA -canción que da título al disco de la bandera estadounidense en la tapa- sea una celebración de los años de Ronald Reagan. “Vuelvo a la refinería de mi pueblo / El capataz me dice: 'Hijo, si dependiera de mí' / Fui a la Administración de Veteranos de Guerra / Me dijeron: 'Hijo, ¿aún no lo has entendido?”, canta, entre la crítica a la guerra de Vietnam y la vindicación de sus marginados. Como sostienen algunos críticos, lo que John Steinbeck logró con Viñas de ira a fines de los treinta Springsteen lo hizo con el crudo y ascético Nebraska a principios de los ochenta. No por casualidad uno de sus discos, ya en los noventa, se titula The Ghost of Tom Joad.

Hijo de un obrero de ascendencia irlandesa y de una secretaria con antepasados italianos, cruza de un Bob Dylan rockero y un Elvis Presley reflexivo, salvador del rock en los convulsionados setenta, ganó diecinueve premios Grammy, dos Globos de Oro y un Oscar, por la canción de Filadelfia (Philadelphia, Jonathan Demme, 1993). Vendió más de 120 millones de discos y se convirtió en multimillonario. Pero sigue viviendo en Nueva Jersey y su figura continúa identificada con la clase trabajadora. Como escribió en 2004, en una columna publicada en el New York Times donde llamaba a votar por John Kerry: “A lo largo de los años traté de analizar lo que significa ser norteamericano. Cuál es la identidad y la posición que ocupamos en el mundo y cómo se ejerce mejor esa posición. Traté de componer canciones que hablaran de nuestro orgullo y criticaran nuestras fallas”. En eso sigue hoy, con algunos años más pero la misma energía. ■

[*] Versión ligeramente extendida de un artículo publicado el sábado 26 de septiembre en el diario La Razón de Buenos Aires. Para profundizar acerca de la relación de Bruce Springsteen con el cine -aquí apenas mencionada- se recomienda leer la muy buena nota que Javier Porta Fouz publicó en el número 201 de la revista El Amante (febrero de 2009).

Libertad de elección

Me compré una casa burguesa en Hollywood
Con un camión lleno de billetes de cien mil dólares
Un tipo vino a enganchar mi TV por cable
Nos instalamos para pasar la noche, mi chica y yo
Cambiamos y cambiamos hasta después del alba
Había 57 canales y nada en ellos

Entonces el entretenimiento de la casa eran los deseos de mi chica
Así que me largué a la ciudad para comprar una parabólica para TV por satélite
Lo até en la capota de mi coche japonés
Llegué a casa y lo apunté hacia las estrellas
Un mensaje retornó del más allá
Hay 57 canales y nada en ellos

Pudimos habernos hecho amigos de algunos billonarios
Pudimos haberlo hecho bonito y amistoso
Si lo hubiésemos hecho en el piso de arriba
Solo encontré una nota que decía "Adiós John,
nuestro amor es 57 canales y nada en ellos"

Así que compré una Magnum 44, era de sólido acero
Y en el bendito nombre de Elvis bueno, la dejé abrir fuego
Hasta que mi televisión cayó en pedazos a mis pies
Y me detuvieron por alterar la todopoderosa paz
El juez dijo, "Qué tienes en tu defensa, hijo"
"57 canales y nada en ellos"
Amigo puedo ver en tus ojos que estás a punto de irte
57 canales y nada en ellos
57 canales y nada en ellos
Bruce Springsteen, 57 Channels (And Nothin' On). Del disco Human Touch (1992). Video dirigido por Adam Bernstein. ■

Fue dicho (en la ficción)

Christopher Plummer, Al Pacino y Philip Baker Hall en 'El informante'
- Me pagan para que consiga tipos como Wigand... Sacarlos a la luz, lograr su confianza, lograr que aparezcan en televisión. Lo hago. Lo consigo. Se sienta. Habla. Viola su propio acuerdo de confidencialidad. Y es el testigo clave de la reforma de salud pública más importante, tal vez la más grande, más costosa malversación corporativa en la historia de EE.UU. Y Jeffrey Wigand, que está en el limbo, ¿salió en televisión a decir la verdad? Sí. ¿Es una noticia importante? Sí. ¿Vamos a ponerla al aire? Por supuesto que no. ¿Por qué? ¿Por qué no está diciendo la verdad? Porque está diciendo la verdad. Por eso no vamos a trasmitirla. Y mientras más verdades dice, más empeoran las cosas.

- Sos un fanático, un anarquista. ¿Sabés? Si no podemos tener un programa completo prefiero tener la mitad de uno. Pero vas a estar satisfecho hasta que no arriesgues a la compañía.

- ¿Qué sos? ¿Un hombre de negocios o un hombre de noticias?
Lowell Bergman (Al Pacino) discute con Don Hewitt (Philip Baker Hall) en El informante (The Insider, 1999), la mejor película de Michael Mann. ■

Digresión: proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

Mientras la Cámara de Diputados debate el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que el Poder Ejecutivo envió la semana pasada al Congreso, este bloguer -de oficio periodista- quiere difundir el comunicado que el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) emitió el lunes. A continuación se reproduce el texto completo y de modo textual (enlaces y bastardillas corresponden al original).

Fopea reclama la aplicación de la cláusula de conciencia para los periodistas

Los intereses económicos de las empresas periodísticas, la dependencia de la publicidad oficial en una gran cantidad de medios y el rol activo de periodistas/funcionarios en el control de la información en medios estatales, son los más evidentes obstáculos para el desarrollo de la necesaria libertad de opinión en las redacciones, base fundamental de la pluralidad de ideas que permiten el debate democrático.

Los directivos de las empresas periodísticas tienen todo el derecho de utilizar los espacios editoriales para expresar la opinión institucional. Pero lo que no pueden es exigir a sus periodistas que degraden su trabajo profesional para ponerse al servicio de sus intereses, ya que la libertad de conciencia de los periodistas debe ser respetada. Asimismo, la sociedad tiene derecho a recibir información certera y plural, y a poder distinguirla de una estrategia editorial.

Es por ello que desde Fopea promovemos la revitalización de la cláusula de conciencia profesional, la que pese a haber sido reconocida como un derecho por el Estatuto Profesional del Periodista, no ha tenido prácticamente aplicación en la historia de nuestra profesión.

Esta situación vulnera preceptos básicos del periodismo, plasmados en los siguientes artículos del Código de Ética de Fopea, elaborado en 2006:

14. La información debe ser claramente distinguida de la opinión.

21. Los periodistas jamás deben prestarse a realizar operaciones de prensa ni a difundir información tendenciosa. Si una información de interés público proviniera de una operación de prensa, corresponde aclarar su origen.

30. Ningún periodista puede ser obligado a firmar un trabajo profesional que contradiga sus valores y creencias. De la misma manera, los periodistas no pueden aducir que fueron obligados a violar normas éticas.

Asimismo, tiene un fuerte impacto en la calidad profesional, si se tienen en cuenta los siguientes ítems del Compromiso de Parámetros Mínimos de Calidad Profesional elaborado en 2007 por Fopea:

3 – Agenda

La prioridad en la fijación de la agenda periodística será el respeto y el fortalecimiento de la democracia, la honestidad, el pluralismo, la tolerancia ante el disenso y la obligación de brindar información útil a la sociedad. La agenda nunca debe ser establecida por conceptos o intereses que no sean periodísticos.

4 – Transparencia

El público tiene derecho a conocer los criterios periodísticos sobre los motivos por los que se publica o no una determinada noticia. El derecho de los pueblos a estar informados debe ser atendido de modo prioritario, por encima de intereses económicos, políticos, empresariales, profesionales o sectoriales de cualquier grupo o persona.

D) Responsabilidades de las empresas periodísticas

1- La información debe estar claramente distinguida de la publicidad y las noticias de la opinión de la empresa.

2- La actividad comercial de la empresa no debe condicionar el trabajo de sus periodistas. Es recomendable la total independencia entre los departamentos comerciales y el quehacer periodístico.

6- Las empresas periodísticas deben sobreponer el interés público al propio, entendiendo a la información no como una mercancía sino como un bien social. Y actuar en consecuencia.

Foro de Periodismo Argentino

Lunes 31 de agosto de 2009.

Fue dicho (en la ficción)

Brigitte Bardot, Michel Piccoli y Fritz Lang en 'El desprecio'
-Cada mañana, para ganarme mi pan, voy a la feria donde venden mentiras y lleno de fe me pongo del lado de los vendedores.

-¿Qué es?

-Hollywood. Un fragmento de una balada del pobre B.B.
Fritz Lang cita a Bertolt Brecht en El desprecio (Le mépris, Jean-Luc Godard, 1963). El dulce y hasta inocente Qu'est-ce que c'est? lo pregunta una morocha Brigitte Bardot. ■

Cuestionario cinematófilo

Hoy: Andrés Fevrier, autor del blog Cinematófilos [*].

Cinematófilos
1- "Mi nombre es John Ford, y hago westerns". ¿Cómo te presentás?
Ya conocen mi nombre. Trabajo como periodista desde hace poco más de diez años, siempre en la gráfica, y con excepción del turf creo que pasé por todas las secciones. Mi vínculo con el cine comenzó siendo el de un espectador inquieto hasta transformarse en el de un cinéfilo que no se dedica al cine. Que viene a ser más o menos lo mismo.

2- ¿Cuál es tu héroe/heroína favorito del cine?
Tiendo a pensar en personajes incorruptibles, como el marshal Will Kane de A la hora señalada o el coronel Dax de La patrulla infernal. Pero hoy, cuando nos hicieron creer que la Historia se detuvo, me conformo con personajes más modestos, como quienes se involucran un poco por los otros (el profesor Walter Vale de Visita inesperada) o tienen un gesto individual de rebeldía (Randy "The Ram" Robinson en El luchador).

3- ¿Qué película volvés a ver cada vez que la enganchás en el cable?
Unas cuantas, sobre todo pochocleras o de escasa valía artística. Pero hay una en especial, uno de esos placeres culposos que siempre me obliga a quedarme: El duro, con Patrick Swayze y la bella Kelly Lynch.

4- ¿A qué película le cambiarías el final y por qué?
A una de mis favoritas: Fuego contra fuego, del gran Michael Mann. Siempre pensé que debía terminar con la imagen de Neil McCauley (Robert De Niro) abandonando a Eady (Amy Brenneman) cuando ve que Vincent Hanna (Al Pacino) llega al hotel. El enfrentamiento final, que se define casi por azar, está de más.

5- ¿A qué estrellas de Hollywood te gustaría ver en una porno? ¿Quién la dirigiría?
Estoy tentado de responder que a Megan Fox, Jessica Biel o cualquiera de esas chicas lindas que nadie recuerda dónde actuaron. Pero sería más divertido ver a Ronald Reagan y Charlton Heston dirigidos por John Waters. Aunque creo que no, que ya no va a poder ser.

6- Si Dios existe, ¿a qué persona o personaje del cine se parece?
Mi ateísmo militante me genera algunos conflictos con la pregunta. Pero de todos modos sería necio de mi parte negar la existencia de Dios, tan necio como negar la de Batman, Philip Marlowe o Antoine Doinel. Toda esta introducción para disimular la falta de originalidad: como ya se dijo en este espacio, Dios se debe parecer bastante a Orson Welles. Sobre todo como genial manipulador en la sala de montaje de Fraude, una de sus mejores películas.

7- Por último, ¿qué es el cine?
Hay un libro de André Bazin que lleva por título esa pregunta, así que mal puedo ensayar yo una respuesta. Por otra parte, lo maravilloso de todo esto está en la búsqueda, ese camino incierto en el que la pasión y su cifra posible intentan resolver sus tensiones. ■

[*] Cinematófilos cumple hoy dos años, así que -escaso de ideas- me tomé el atrevimiento de contestar mi propio cuestionario. Ahí tienen los comentarios para celebrar el aniversario. O repudiar este intolerable exceso.

Tres buenas películas...

...recientes, aún en cartel, que se meten con la crisis económica mundial.

Afiche de 'Rescate del metro 123'Rescate del metro 123 (The Taking of Pelham 1 2 3, 2009)
Dirección: Tony Scott.
Elenco: Denzel Washington, John Travolta, Luis Guzmán, John Turturro, James Gandolfini.
Si se la enfrenta con la versión original de Joseph Sargent pierde por goleada. Pero Scott y el guionista Brian Helgeland se las ingeniaron para, al menos, justificar la realización de la remake. El jefe de los banda es ahora un ex agente de la bolsa que toma rehenes no por la recompensa sino para generar un clima propicio en el casino bursátil. Por lo demás, se trata de otra entretenida y perecedera película del hermanito de Ridley, la más floja de las tres aquí comentadas.


Afiche de 'Enemigos públicos'Enemigos públicos (Public Enemies, 2009)
Dirección: Michael Mann.
Elenco: Johnny Depp, Christian Bale, Billy Crudup, Marion Cotillard, Giovanni Ribisi, James Russo.
Bertolt Brecht se preguntaba en La ópera de los tres centavos si no es peor fundar un banco que robarlo. El planteo es uno de los ejes de la obra de Mann. Pero en su última película adquiere otra dimensión, por la coyuntura económica y por el tema: la historia varias veces contada de John Dillinger, famoso asaltante de bancos en plena crisis de los años treinta. Aunque algo fría y con algún personaje no del todo bien trazado, se trata de otra intensa y muy recomendable película de uno de los pocos autores (perdón por el anacronismo) del actual mainstream estadounidense.


Afiche de 'Drag Me to Hell'Arrástrame al infierno (Drag Me to Hell, 2009)
Dirección: Sam Raimi.
Elenco: Alison Lohman, Justin Long, Dileep Rao, David Paymer, Adriana Barraza.
Una chica insegura y ambiciosa se niega a otorgar una nueva prórroga en el crédito hipotecario de una extraña anciana. Y la vieja, furiosa porque perderá su casa, desata una maldición sobre ella. El planteo es sencillo pero efectivo: palazo a los bancos y arranque de la historia. En la dicotomía hitchcockiana entre sorpresa y suspenso Raimi se decide exclusivamente por la primera, lo que atenta contra la generación de climas. Eso y algunos excesos en el uso de los efectos digitales le restan unos puntitos a una película por demás divertida.

Wendy and Lucy, de Kelly Reichardt

'Wendy and Lucy', de Kelly Reichardt
El cineclub Buenos Aires Mon Amour exhibe mañana a las 20 Wendy and Lucy (2008), la extraordinaria última película de Kelly Reichardt, comentada en este blog durante el último Bafici. Conviene verla porque, previsiblemente, no tiene edición local en DVD, y a menos que ocurra un milagro no tendrá estreno comercial. Flavia y Quintín le dedicaron en La lectora provisoria varios post (este, este, este y este otro) que generaron bastante discusión y -aunque algo insidiosos- vale la pena leer. ■

Cortos contra el frío en Olavarría [*]

Eduardo Calcagno, Pablo Ratto y Gustavo Garzón en la premiación del Fico 2009
Viernes, nueve y pico de la noche. Afuera el Sol ya se ocultó y un frío que hiela la sangre comienza a ganar las calles púlcras y vacías. Adentro el clima es completamente distinto. El Salón Rivadavia luce colmado. Más de sesenta personas atienden en silencio a las imágenes que emite el proyector. Es que el arte siempre genera algo, moviliza, invita a pensar sobre el mundo que nos rodea. Aunque más no sea para combatir el frío.

El fin de se semana pasado se realizó la tercera edición del Festival Internacional de Cortos Olavarría (Fico), que por primera vez estuvo disociado de la Muestra de Cine Nacional Lucas Demare. Un festival pequeño en posibilidades y pretenciones pero cálido y bien organizado.

'Un juego absurdo', de Gastón RothschildLa competencia oficial, integrada por dieciocho películas argentinas y una española, fue por demás despareja. Por caso, los escolares Aula Magna, de Mariano Hueter, y Helado de mandarina, de Delfina Curia, compartieron cartel con los mucho más profesionales Toro verde, de Laura Durán, y Un juego absurdo, de Gastón Rothschild, integrantes del largometraje colectivo Historias breves V que tuvo su estreno comercial en abril pasado.

Pero al margen de las diferencias el balance fue satisfactorio. Se vieron un puñado de películas interesantes de realizadores a los que habrá que seguir con atención. Como Sacarse las medias con el dedo gordo del pie, de Alejandro Bermúdez, que narra con naturalidad y buen humor las anécdotas de una pareja que se pasa todo un domingo en la cama. O Túneles en el río, de Igor Galuk, en el que un padre y dos de sus hijos van de pesca a las inhóspitas costas del Río de la Plata. O las búsquedas visuales de El secuestro por Edgardo Fuentes, en el que Lucas de Araujo E Sá se arrima demasiado de la obra de Darren Aronofsky. O la apuesta casi experimental de Cosas que sólo suceden en los sueños de las personas que no saltan del tren en la vida real, de Ian M. Kornfeld, fallida en el relato pero fascinante en sus imágenes.

'El empleo', de Santiago Bou GrassoEl jurado (Gustavo Garzón, Eduardo Calcagno y Pablo Ratto) decidió que el premio mayor, los cinco mil pesos, fueran para Un juego absurdo, película divertida, tal vez demasiado publicitaria en su estética, en el que un adolescente intenta vencer sus miedos y encarar a una chica. Lo mejor, sin embargo, lo ofreció el corto animado El empleo, de Santiago Bou Grasso, que en apenas siete minutos plantea una idea tan sencilla como sorprendente y dispara montones de reflexiones acerca del sometimiento y las relaciones laborales.

Algunas de estas obras se pueden ver en YouTube y servicios similares. Busquen, vale la pena. Porque el arte siempre genera algo, moviliza, invita a pensar sobre el mundo que nos rodea. Busquen, aunque más no sea para combatir el frío. ■

[*] Versión ligeramente extendida de un artículo publicado el sábado 15 de agosto en el diario La Razón de Buenos Aires.

Cuestionario cinematófilo

Hoy: Damián de Haedo, autor del blog Ojo al parche.

Ojo al parche
1- "Mi nombre es John Ford, y hago westerns". ¿Cómo te presentás?
Mi nombre es Damián, y miro westerns, entre otras cosas. Si tengo que hablar de mí, diría que estoy en una búsqueda. Mi quehacer diario no se relaciona con lo que amo, pero estoy "contaminando" mi vida cada vez más con pequeñas actividades que me gratifican. Ojalá logre acentuar esta tendencia y algún día pueda desarrollarme plenamente. Mientras tanto, sigo buscando.

2- ¿Cuál es tu héroe/heroína favorito del cine?
Jeffrey "The Dude" Lebowski. O sea, un antihéroe. Un tipo del que nadie espera nada, pero que termina cayendo bien parado y haciendo la suya.

3- ¿Qué película volvés a ver cada vez que la enganchás en el cable?
Son varias. Y aquí es donde se cae mi fachada y me saco la careta, porque disfruto de muchas películas que son placeres "culposos". Para empezar, las de Will Ferrell (Patinando a la gloria, El reportero, Aquellos viejos tiempos). En esa línea puedo nombrar también Zoolander, Torrente... Otras que me enganchan: Los intocables, Milagros inesperados, El padrino, Carlito's Way, la trilogía de El Señor de los Anillos, El gran Lebowski, Perdidos en Tokio, El amanecer de los muertos, Hannah y sus hermanas, El bueno, el malo y el feo. Y cualquiera de Wes Anderson.

4- ¿A qué película le cambiarías el final y por qué?
Una que vi últimamente fue Secretos íntimos (Little Children). Como dije en mi reseña, me pareció que ese desenlace fue una estafa. Una película que va el 90 por ciento hacia un lado, y sobre el final borra con el codo todo lo que escribió, aportando una moralina repugnante.

5- ¿A qué estrellas de Hollywood te gustaría ver en una porno? ¿Quién la dirigiría?
Scarlett Johansson y Jennifer Connelly. Las dirigiría yo, obviamente.

6- Si Dios existe, ¿a qué persona o personaje del cine se parece?
A Orson Welles. Cuando estaba viejo, gordo y con barba, claro.

7- Por último, ¿qué es el cine?
Un entretenimiento, un espectáculo, una fantasía, una pasión, un escape. Es olvidarse de todo por dos horas. Es entrar a un mundo en el que nos sentimos mejores, más buenos, más lindos, más graciosos, más inteligentes. Más felices. Es la posibilidad de volver a ser chicos e inocentes. ■

No sólo de cine mudo vive el Malba

Este mes todas las palmas se la lleva el ciclo sobre cine mudo argentino, que recupera más de una docena de títulos del período menos conocido de la producción local. En el suple Radar de Página/12 publicaron el domingo una buena nota al respecto.

Pero el Malba también ofrece durante agosto una nueva versión de sus clásicos de estreno que, como suele ocurrir, conviene no dejar pasar. Se trata de disfrutar en las condiciones adecuadas (en una sala, en fílmico y con buen sonido) un puñado de películas que va desde obras multipremiadas y muy vistas hasta otras casi desconocidas. A continuación, el detalle:
  • El tesoro de la Sierra Madre (The Treasure of Sierra Madre, 1948), de John Huston.
    Viernes 14 de agosto a las 21.30 y jueves 20 de agosto a las 16.
  • Noche de circo (Gycklarnas afton, 1953), de Ingmar Bergman.
    Jueves 20 de agosto a las 14 y sábado 22 de agosto a las 15.
  • Greetings (1968), de Brian De Palma.
    Sábado 22 de agosto a las 23.55.
  • Contaminador (The Crazies, 1973), de George A. Romero.
    Sábado 29 de agosto a las 23.55.
  • El francotirador (The Deer Hunter, 1978), de Michael Cimino.
    Jueves 27 de agosto a las 15.
  • El hombre elefante (The Elephant Man, 1980), de David Lynch.
    Jueves 27 de agosto a las 22 y sábado 29 de agosto a las 14.30.

Música de películas: Laberinto


Se sabe que durante la preproducción se manejaron al menos tres nombres para el protagónico, todas estrellas pop con mucho brillo en esos años. Difícil imaginar qué habría sido de la película con Michael Jackson o Sting en el papel de Jareth, el rey de los Goblins. Más difícil aún pensar qué habría pasado con la música.

Poco sentido tiene la historia contrafáctica, sobre todo cuando lo que ocurrió, lo que está escrito, logró semejantes resultados. Porque finalmente David Bowie fue el protagonista de Laberinto (Labyrinth, 1986), esa gran película de Jim Henson.

Inspirado tanto en Alicia en el País de las Maravillas como en El Mago de Oz, basado en una historia del canadiense Dennis Lee y un primer guión del ex Monty Python Terry Jones, el último film del creador de los Muppets es una historia fantástica, original y hasta surrealista, plagada de buenas ideas, que lanzó a la fama a Jennifer Connelly cuando tenía apenas 15 años. Como muestra el documental Inside the Labyrinth, uno de los extras de la edición de colección en DVD, se trata de una producción casi artesanal, imposible en estos tiempos empachados de efectos digitales. Sí, a los muñecos se les ven los piolines, y eso la hace maravillosa.

El propio Bowie y Trevor Jones se encargaron de la música, elemento inescindible para comprender el resultado final. El video que abre el post corresponde a Underground, una de las grandes canciones del soundtrack. El video lo dirigió Steve Barron, que un año antes había utilizado técnicas similares para Take on Me, de a-ha. Barron también se encargó de ponerle imágenes a la bella As the World Falls Down, que en la película suena durante el onírico baile con aires del carnaval de Venecia. ■