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Predestinaciones


Un tren aparece en medio de la noche, entre brumas, casi como una presencia fantasmagórica. Se acerca lentamente a una moderna estación de Los Angeles. Sale un tipo de unos cincuenta y pico, bien peinado, barba prolija, gesto imperturbable. Camina unos pasos y comienza a bajar una larga escalera mecánica. Lo sigue un prolongado paneo. "You are going down" ("Vas a caer"), le dirán más adelante.

Un plano cenital (la mirada de Dios, podría decirse, sobre todo en una película que insistirá en cierta iconografía católica) lo muestra cruzar un estacionamiento. Una flecha blanca, centrada y bien visible indica un camino, pero el tipo la ignora. Sube a la vereda y la cámara se mueve para mostrar que pasa frente a una réplica de La piedad, de Miguel Angel.

El video que abre este post corresponde al final de Fuego contra fuego (Heat, 1995), una de las mejores películas de Michael Mann. ¿Corresponde al final? En realidad se trata del principio, apenas el primer minuto y pico de la película, en los que ya se presentan algunas de las continuidades estilísticas de la obra del director. Pero es que, metafóricamente, el final ya está ahí, como si Neil McCauley estuviera predestinado. Como si ya estuviera muerto, se podría interpretar, aunque ya sería un exceso. Más adelante volverá a tomar la dirección equivocada y en el último plano ocupará el lugar de Jesús en la famosa escultura renacentista.

"¿A qué película le cambiarías el final y por qué?", me pregunté en el Cuestionario Cinematófilo realizado a propósito del segundo aniversario de este blog. "A una de mis favoritas: Fuego contra fuego, del gran Michael Mann", no dudé en responder. "Siempre pensé que debía terminar con la imagen de Neil McCauley (Robert De Niro) abandonando a Eady (Amy Brenneman) cuando ve que Vincent Hanna (Al Pacino) llega al hotel. El enfrentamiento final, que se define casi por azar, está de más", intenté explicar. Grosero error, que este post intenta subsanar. Ese final, con el enfrentamiento entre ladrón y policía en los alrededores del aeropuerto, ya estaba escrito. De manera sutil, casi imperceptible en una primera visión, pero estaba escrito. La película no podía terminar de otra manera, y reclamarlo fue tan torpe como pretender que Rick se quede junto a Ilsa antes del comienzo de esa maravillosa amistad.

"Mi técnica siempre se ha basado en no dejar la explosión para el final", contó Douglas Sirk en una entrevista citada por Pablo Pérez Rubio en su libro El cine melodramático (Paidós, 2004). "Se supone que el espectador sabe qué está esperando. Es un tipo distinto de suspenso, o de antisuspenso. El público se ve obligado a dirigir su atención al cómo en lugar de qué, a la estructura en lugar del argumento, a las variaciones de un tema en sí", agregó. El qué estaba resuelto en Fuego contra fuego. En el cómo, entonces, aparecen algunos problemas.

Robert De Niro en 'Fuego contra fuego'
Mann había estructurado durante más de dos horas y media a dos personajes tan profesionales, tan obsesionados con su oficio, que sólo el azar podía definir un enfrentamiento entre ellos, las dos caras de la misma moneda. Un avión a punto de aterrizar, las luces de la pista que se encienden, una sombra y cuatro certeros disparos. McCauley cae, Hanna se le acerca. "Told you I'm never going back" ("Te dije que no iba a volver"), murmura el ladrón mientras agoniza. "Yeah", asiente el policía. Se toman de la mano mientras comienza a sonar cada vez más fuerte una melodía casi monocorde, tan solemne que sólo un director que tiene muy claro desde el principio lo que quiere puede usarla sin caer en el ridículo. ■

Fe de erratas

Cuestiones breve relacionadas con este blog (y no tanto).

El célebre productor musical Phil Spector fue hallado culpable de asesinato por un jurado de Los Angeles la semana pasada, y ahora podría afrontar una pena de hasta 18 años de prisión. ¿Qué tiene que ver esto con el cine? Si te surge esa pregunta evidentemente no venís leyendo Cinematófilos: en la mañana del 3 de febrero de 2003, Spector asesinó en su mansión de West Hollywood a la actriz Lana Clarkson, que en los ochenta estuvo varias veces en Argentina para participar de las producciones que Roger Corman realizó en el país. Entre otras cosas, fue la protagonista de Barbarian Queen (1985), dirigida por Héctor Olivera. El 18 de mayo se conocerá la condena contra Spector.

Advertencia previa en el DVD de 'El extraño'Para qué queremos los 50 gigabytes de capacidad del Blu-Ray si hoy muchas de las ediciones vienen en DVD-5, utilizan un disco de 4,7 gigabytes en lugar de uno de 8,5 gigabytes. En este sentido, no compren ningún DVD que tenga el sello de GLD Distribuidora o de International DVD Group (frecuentemente tendrán los dos). Se trata lisa y llanamente de un robo a mano armada, como lo demuestra la edición de El extraño (The Stranger, Orson Welles, 1946): lo primer que vemos al meter el disco en el reproductor es el texto de la captura de la derecha. Pero las ediciones berreta no son exclusividad de los sellos chicos o independientes. El DVD que lanzó AVH de Los rompebodas (Wedding Crashers, David Dobkin, 2005) es fullscreen -es decir, no respeta el formato original de pantalla- y ni siquiera permite seleccionar los subtítulos: arranca la película y ya están ahí, sin posibilidad de quitarlos. Ya se había dicho en este blog: una de las maneras de combatir la piratería es lanzar buenas ediciones, que den ganas de comprarlas.

Por subir videos con copyright, Vimeo me borró la cuenta y, con ella, todo lo que había subido. Lo mismo había hecho YouTube hace unos meses. Así que por ahora varios de los videos del blog no podrán verse. Intentaré ir resolviéndolo en los próximos días. ■

Fe de erratas

Algunos datos sueltos y aclaraciones a propósito de la serie de entradas tituladas "Hollywood en Don Torcuato", sobre las producciones que Roger Corman realizó en Argentina entre 1982 y 1990.

Aunque no es un gran hallazgo, juro que el título "Hollywood en Don Torcuato" es una ocurrencia propia. Pero luego de publicadas las primeras entradas descubrí que ya se había usado al menos dos veces. La primera, en una nota publicada por el periodista Horacio Fernández en la revista Somos del 4 de febrero de 1983. La segunda, en el artículo "Hollywood en Don Torcuato. Crónica de un rodaje", firmado por Víctor Sherman en el número 5 (1983) de la desaparecida revista Cine Libre, que dirigía Mario Sábato.

Cuando mencioné La muerte blanca (Cocaine Wars, Héctor Olivera, 1985), única de las producciones de Corman estrenada en los cines de Buenos Aires, olvidé destacar nada más ni nada menos que la participación del actor estadounidense Royal Dano. Aunque nunca fue una estrella en Hollywood, durante más de 40 años trabajó en casi doscientas realizaciones entre cine y televisión. Integró los elencos de varios westerns, muchas veces bajo las órdenes de célebres directores.

De su extensa filmografía se pueden resaltar sus participaciones, siempre en roles secundarios, en Tierra y esperanza (Bend of the River, 1952), de Anthony Mann; Johnny Guitar (1954), de Nicholas Ray; ¿Quién mató a Harry? (The Trouble with Harry, 1955), de Alfred Hitchcock; Moby Dick (1956), de John Huston; El fugitivo Josey Wales (The Outlaw Josey Wales, 1976), de Clint Eastwood; Hammett (1982), de Wim Wenders; Los elegidos de la gloria (The Right Stuff, 1983), de Philip Kaufman; un par de episodios de la segunda temporada de Twin Peaks (1990), la serie de David Lynch; y La mitad siniestra (The Dark Half, 1993), de George A. Romero.

Dano murió en mayo de 1994 en Los Angeles. Tenía 71 años.

En El guerrero y la hechicera (The Warrior and the Soceres, John C. Broderick, 1984), la que protagoniza David Carradine, hubo una participación argentina de lo más curiosa: Walter Donado, un ex combatiente de Malvinas que desde hace años se encarga de conseguir animales para la ficción. Comenzó con una víbora y hoy tiene una empresa, Zoofilms, que provee todo tipo de animales para cine, televisión y publicidad. Donado fue uno de los protagonistas de El perro (Carlos Sorín, 2004), donde hizo de sí mismo. En noviembre de 2004 contó su historia en una nota con Página/12.

Se mencionó varias veces que, para abaratar costos, en estas producciones se reciclaron constantemente vestuarios, decorados y hasta escenas. En el video de la segunda entrega de la serie con un fragmento de El mago del reino perdido (Wizards of the Lost Kingdom, Héctor Olivera, 1985) se ve una batalla ente un león volador y una bruja. Esas tomas fueron realizadas originalmente para la película Los bárbaros (Sorceress, Jack Hill, 1982), una producción de Roger Corman filmada en México. Luego se reeditaron para el film dirigido por Olivera.

Una de las grandes cuestiones de todo esto, que apenas se tocó en la primera entrada, es cómo conseguir hoy estas películas. Conviene aclarar de entrada que no es sencillo: no esperen una retrospectiva en la Lugones ni encontrarlas en un Blockbuster. Las opciones, entonces, son pocas.

En Buenos Aires, se pueden recorrer los locales de compra y venta de películas de los alrededores de la esquina de Junín y Tucumán. Uno de los mejores es El Ciudadano (Junín 611, teléfono 4373-3939). Ahí conseguí una vieja edición en VHS de Toca la muerte por mí (Play Murder for Me, Héctor Olivera, 1990). Los otros dos policiales dirigidos por Olivera, La muerte blanca (Cocaine Wars, 1985) y Matar es morir un poco (Two to Tango, 1988), son figurítas difíciles. El escriba de los puntos suspensivos, un buen amigo de este blog, jura que el primero lo dan cada tanto en Volver. Le creemos.

En cuanto a la producción fantástica de Corman en nuestro país, hay un film que es inhallable: Amazonas (Amazons, Alejandro Sessa, 1986). Quienes no temas arriesgarse podrán comprar un VHS en eBay. El resto se pueden descargar con el eMule. El problema es que las películas son habladas en inglés, y no hay subtítulos. Algunas se pueden encontrar en versiones dobladas al castellano. A continuación van los enlaces para descargarlas, que requieren tener el eMule instalado. Todos fueron chequeados y funcionan.
  • El cazador de la muerte (Deathstalker): en inglés
  • El cazador de la muerte II (Deathstalker II: Duel of Titans): en inglés

Por último, quienes busquen más información sobre este tema pueden recurrir a los libros Babilonia gaucha (Planeta, 1993) y Babilonia gaucha ataca de nuevo (Sudamericana, 1998), de Diego Curubeto. Y de lo poco que hay en la web se puede consultar un artículo (en inglés) de Tamara L. Falicov, docente de cine y video de la Universidad de Kansas. Pero, aseguro, no encontrarán mucho más que en estos artículos. ■

Entradas relacionadas
> Hollywood en Don Torcuato (primera parte)
> Hollywood en Don Torcuato (segunda parte)
> Hollywood en Don Torcuato (tercera parte)
> Hollywood en Don Torcuato (cuarta y última parte)

Fe de erratas

Este blog, como casi todos, es una experiencia individual. Por lo tanto está sujeto a la evolución (con sus dudas, contradicciones, aprendizajes) de quien lo escribe. Es por eso que de aquí en más comenzarán a publicarse entradas de irregular periodicidad que intentarán salvar aquellas falencias, errores u omisiones.

También desde aquí se atenderán los cuestionamientos de los lectores. No será una fe de erratas en el sentido estricto del término, pero así se denominarán para dejar claro el punto. Será, además, una forma más honesta de atender algunas cuestiones sin modificar los escritos originales. Aquí va la primera.

El 15 de noviembre, en el post sobre Imperio, la última película de David Lynch, comenté algunas cuestiones acerca de la interpretación. Me apoyé para eso en un escrito fundamental sobre el asunto: Contra la interpretación (1964), de Susan Sontag. Pero la idea de desechar cualquier tipo de interpretación me quedó haciendo ruido, en tanto podía significar la falta de una mirada crítica sobre el arte. Hace unos días me prestaron una edición de aquellos ensayos que Alfaguara lanzó en 1996. Allí Sontag revisa sus textos treinta años después y deja en claro que no era lo mismo rechazar una hermenéutica a mediados de los sesenta que hacerlo hoy. Escribió: "(...) apremio al lector a que no pierda de vista -puede que le exija cierto esfuerzo de imaginación- el contexto más amplio de admiraciones en el que se escribieron estos ensayos. Apelar a una 'erótica del arte' no significa menospreciar el papel del intelecto crítico".

El 9 de septiembre, en el comentario sobre The Host, dije que su edición en DVD sería difícil de conseguir. Error: la semana pasada vi tres o cuatro copias en un Blockbuster de Almagro.

En el Fue dicho del 21 de noviembre cité una célebre frase de Godard ("El travelling es una cuestión moral"), y sostuve que estaba relacionada con el poder que el cineasta ejerce sobre el espectador. En uno de los comentarios Hernán, del blog Plano Cenital, aclaró con razón que, en realidad, está relacionada a la responsabilidad del cineasta a la hora de pensar qué hacer con la cámara. Y aportó un texto que si bien no se refiere exactamente al concepto del director francés puede ayudar a entender la cuestión: El travelling de Kapo, del ex Cahiers Serge Daney, que se puede encontrar en la página web de la revista El Amante. ■