Al neorrealismo lo inventé yo hace treinta años.Además de un gran cineasta, Erich von Stroheim fue un hábil declarante. La frase corresponde a una entrevista con cinco periodistas uruguayos, entre ellos Homero Alsina Thevenet, realizada en San Pablo a comienzos 1954, en el marco de un festival en el que se exhibieron cinco de sus películas.
Más allá de la arrogancia de sus dichos, la idea no está mal: el neorrealismo italiano, que nació en 1943 con Obsesión (Ossessione), de Luchino Visconti, encuentra un antecedente en algunos aspectos del naturalismo de Avaricia (Greed, 1924), sobre todo su marcado énfasis en la pobreza y su obsesión por la autenticidad. ■