Cómo filmar Buenos Aires: dos policiales porteños

Demián Bichir y el Chino Darín en 'Muerte en Buenos Aires'

Muerte en Buenos Aires (2014) es una película extraña. Descoloca ya desde los primeros minutos, porque uno no sabe bien de dónde agarrarse. No puede ser tomada del todo en serio, pero tampoco demasiado en broma. ¿Pretende aferrarse a la estructura del policial, un whodunit detectivesco más o menos clásico? ¿O quiere ser una parodia del género? En el dificultoso camino que queda entre las dos preguntas se mueve la película: hay códigos genéricos y también algo burlón, todo junto y al mismo tiempo, en un mejunje mucho más consciente (y consistente) de lo que puede suponerse.

Ahí está el Chino Darín como una especie de femme fatale. Mónica Antonopulos (una actriz que el cine debería aprovechar mucho más), que podría ser la seductora, traicionera y letal villana, parece más bien una cop buddy. Y protagoniza el detective, obviamente duro y no muy apegado a la legalidad, interpretado por un actor mexicano (Demián Bichir) que apenas puede lidiar con el castellano rioplatense. Todo esto, que de casual no tiene nada, tendría que alcanzar como motivación para intentar pensar la película desde otro lugar, algo que la mayor parte de la crítica no hizo. Es muy sencillo y hasta perezoso caerle a Muerte en Buenos Aires por sus supuestas deficiencias. Los buscadores de inverosimilitudes encontrarán una en cada plano. Pero, vamos, ¿en serio creen que la escena de los caballos corriendo por Diagonal Sur -una de las cosas más desquiciadamente hermosas del cine nacional reciente- es pretenciosa?

También está la Buenos Aires de fines de los ochenta, aunque no hay una intento por lograr una representación fiel de la época. Luces de neón por todos lados, el detective en una cupé Fuego roja, la omnipresencia de sintetizadores y una serie de secundarios identificados con esos años (Emilio Disi, Gino Renni, Luisa Kuliok) dejan claro que la década está siendo invariablemente vista desde el presente. Es muy difícil hacer cine de época en Buenos Aires, porque la ciudad -despreocupada por su pasado- cambió demasiado en los últimos años. Siempre está el riesgo de que una moderna torre vidriada o un acondicionador tipo split colgando de algún frente se cuelen en el plano, y los remiendos digitales son caros y no siempre convincentes. La debutante Natalia Meta transformó esa dificultad en una virtud: Buenos Aires se muestra desde ángulos raros, a veces insólitos, que más que ocultar el paso del tiempo aportan al clima enrarecido de la película (y hasta ofrecen alguna pista narrativa). Nada es lo que parece en Muerte en Buenos Aires.

Benjamín Vicuña y Germán Palacios en 'Baires'

Baires [1], estrenada el año pasado, comparte algunas cuestiones con Muerte en Buenos Aires. Es otro policial ambientado en la ciudad, está de fondo el tema del tráfico de drogas e incluso hay un protagonista extranjero, el chileno Benjamín Vicuña. Mirada con ganas Sabrina Garciarena podría ser una femme fatale, y el subcomisario de Germán Palacios es otro tipo duro, no muy atento a las garantías civiles aunque generoso.

Pero acá, en cambio, todo es lo que aparenta, y no puede esperarse otra cosa que lo que finalmente ocurre. No porque la película vaya sembrando sutiles indicios que sólo un espectador atento podría advertir, sino por su ausencia absoluta: es todo tan lineal que sólo queda esperar el giro brusco sobre el final. Los clichés son eso, clichés, y no aparece nada -ni distancia, ni ironía, muchos menos humor- que pueda sugerir algo diferente. Hay una estilización en el recurrente uso de la cámara lenta que pretende disimular la falta de ideas (por ejemplo, para filmar un tiroteo), y Buenos Aires se muestra con una serie de tomas aéreas que por piedad podrían calificarse de turísticas. Qué mal le están haciendo los drones al cine. ■

[1] El uso del apócope Baires ya predispone mal: luego de haber visto el monumental Los Angeles Plays Itself (2003), uno de los mejores documentales cinéfilos de la historia, toda mención abreviada del nombre de una ciudad pasó a ser sospechosa.

4 comentarios:

  1. Muy buena nota. Yo agregaría "Assassination Tango" porque trabaja mi querido Robert Duvall. Una mezcla de tango, dictadura y sicarios

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  2. Andrés ¿es el casting también consciente? Vi apenas dos obras con la actuación del Chino Darin y me cuesta pensarlo como protagonista de esta historia. Digamos que él no tiene la culpa de ser un personaje de la farándula, pero tampoco le ví condiciones para protagonista. Pregunto porque soy algo prejuicioso, y entre Bichir y Darin nunca me le animé a la película. Un abrazo

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  3. Me olvidé de tirar una recomendación, Animal Kingdom, sería americana basada en una película australiana. Entretenida.

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  4. No sea prejuicioso y mirala, Pato. Darín está muy bien, y Bichir también.

    Vi en su momento Animal Kingdom, la película, y aunque no la recuerdo mucho creo que no era mala.

    Un abrazo

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