Hollywood en Don Torcuato (cuarta y última parte)

A modo de epílogo.

La calidad de las realizaciones de Roger Corman cayó mucho a fines de los setenta. No tanto el nivel de producción, que siempre había sido más bien bajo, sino lo artístico. Esto se puede explicar desde varios aspectos. "Es una cuestión de ciclos. Cuando yo empecé los grandes estudios dominaban la industria. En los 60 y 70 llegaron los independientes e hicieron mejores y más exitosas películas. Ahora el péndulo volvió a los grandes estudios", sostuvo Corman en un reportaje con el diario Clarín en marzo de 2002, cuando estuvo en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

En la misma entrevista, una líneas más abajo, brindó una mirada mucho más interesante sobre el asunto: "Cuando Tiburón salió, Vincent Canby, el entonces crítico de The New York Times, escribió: '¿Qué es Tiburón sino una película de Corman con gran presupuesto?'. Tenía razón, pero no del todo. No sólo era más grande sino mejor. La resurrección de los grandes estudios se debió a éxitos como Tiburón y Star Wars. Cuando vi esos filmes me di cuenta que estaba en problemas, porque hacían mis películas en grande. Lucas, Spielberg y esa generación de cineastas crecieron viendo mis películas y cuando tuvieron su oportunidad las hicieron en grande".

Roger Corman en Mar del Plata, en 2002
Este descenso en la calidad se ve con nitidez en las producciones realizadas en Argentina. Está claro que ninguna de las diez películas tuvo trascendencia como obra, y tampoco fueron éxitos de taquilla. Además, ninguno de los actores y técnicos argentinos que participaron en ellas pudo desarrollar luego una carrera en Estados Unidos. ¿Qué aportó entonces el paso de Corman por nuestro país?

Por un lado, durante ocho años estas películas ofrecieron una fuente de trabajo con cierta constancia y regularidad para una industria -si es que cabe el término- que en aquellos años no pasaba por su mejor momento. Olivera dijo hace unos años que fueron "imprescindibles para mantener abiertos los estudios (Baires)". Según publicó La Razón el 5 de mayo de 1985, La muerte blanca (Cocaine Wars) costó alrededor de un millón de dólares. Para tener un parámetro de comparación, en Brigada explosiva: misión pirata (Rodolfo Ledo, 2008), una película más cara que el promedio de las producciones actuales del cine argentino, se invirtieron 1,2 millón de dólares. Es que una película de bajo presupuesto estadounidense sería una superproducción en unos cuantos países.

Bertrand Tavernier, Héctor Olivera y Roger Corman en 2002
Pero hay otro aspecto, más importante. Luego de Deathstalker, realizada en el verano de 1983, en nuestras pampas se filmaron varias producciones clase B, en muchas de las cuales estuvo vinculado el productor Luis Sartor, como La venganza de un soldado (Vengeance of a Soldier, David Worth, 1984), con John Savage y María Socas; Contacto ninja en la Argentina (Rage of honor, Gordon Hessler, 1986); Sin escape (Catch the Heat, Joel Silberg, 1987); Entre rejas (Jailbird Rock, Phillip Schuman, 1988); y Norman's Awesome Experience (Paul Donovan, 1989).

También hubo producciones más importantes, de mucho mayor presupuesto y trascendencia, como La misión (The Mission, Roland Joffé, 1986), con Robert De Niro, Jeremy Irons y Liam Neeson, candidata a siete premios Oscar; Fábrica de locuras (Gung Ho, Ron Howard, 1986), con Michael Keaton; Naked tango (Leonard Schrader, 1991), con Vincent D'Onofrio; y Highlander 2 (Highlander II: The Quickening, Russell Mulcahy, 1991), con Sean Connery, Virginia Madsen y Christopher Lambert.

Este es el aporte más interesante. Como plantea Diego Curubeto en Babilonia Gaucha, Corman rompió con cierto temor de los productores estadounidenses a filmar en Argentina. Abrió una puerta por la que luego, aprovechando las condiciones económicas favorables, ingresaron una larga serie de realizaciones extranjeras. Algo que, con lógicos altibajos, continúa hasta hoy. ■

Entradas relacionadas
> Hollywood en Don Torcuato (primera parte)
> Hollywood en Don Torcuato (segunda parte)
> Hollywood en Don Torcuato (tercera parte)
> Fe de erratas

7 comentarios:

  1. Andrés: Seguramente habrás buscado estas películas. Cuáles se consiguen? Algo ya publicaste, pero hace un resumen. Gracias REF

    ResponderEliminar
  2. Cuando termine el Bafici voy a publicar una fe de erratas para salvar algunas omisiones e imprecisiones de esta serie de entradas. Ahí voy a contar cómo se pueden ver hoy estas películas. Adelanto que las posibilidades son bastante escasas.

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Hola, qué bueno poder contar con estos grandes del cine visitando nuestro país. Saludos!

    ResponderEliminar
  4. Fábrica de locuras se filmó acá??? Ni idea que Ron Howard había filmado alguna vez en nuestro país...de chica era una de las películas que más me divertía...en realidad era Michael Keaton...

    ResponderEliminar
  5. Sí, Ana, Fábrica de locuras se filmó acá. Según cuenta Diego Curubeto en su libro, una discográfica argentina hizo el contacto entre la Paramount y el Grupo Macri; llegaron a un acuerdo por unos dos millones de dólares para filmar en una fábrica automotriz argentina (Sevel, supongo). El rodaje duró tres semanas y parece que Michael Keaton, que a mediados de los ochenta aún no era la estrella que sería, se portó como una diva insoportable.

    Saludos

    ResponderEliminar
  6. Señores....puedo filmarrrr.....
    Hector Olivera en forma pedante a sus tecnicos en "Play Murder for Me"....
    locacion casona calle federico lacroze 1989

    ResponderEliminar
  7. Buenas noticias:
    http://www.cinesploitation.com/?p=5700

    ResponderEliminar