Tres grandes películas...

...para ver en el Bafici.

Afiche de 'Match en el infierno'Match en el infierno (Két félidö a pokolban, 1962)
Dirección: Zoltán Fábri.
Elenco: Imre Sinkovits, Dezsö Garas, József Szendrõ, István Velenczei, Gyula Benkö.
Cuenta el mismo episodio -más mítico que real- que Escape a la victoria (1981), de John Huston. Pero lo hace de un modo completamente diferente: mientras la estadounidense es una convencional historia de heroísmo con final feliz, aquí las cosas se van poniendo cada vez más oscuras hasta un desenlace inexorable. Es notable cómo se va construyendo la relación entre los desesperados prisioneros, obligados a formar un equipo de fútbol para enfrentar a los nazis. Dato adicional: la película se exhibirá en 35 milímetros, que es como se debe ver. Imperdible.


Afiche de 'Escalofríos'Escalofríos (Shivers, 1975)
Dirección: David Cronenberg.
Elenco: Joe Silver, Ronald Mlodzik, Susan Petrie, Paul Hampton, Lynn Lowry.
Al revisar la obra temprana de Cronenberg (sobre todo ésta y la excelente Cromosoma 3) aparece como inevitable que en algún momento el director filmara Un método peligroso (2011). Es que las ideas de Freud atraviesan toda la película. Aquí un genetista crea una especie de parásitos-babosa que penetran en los cuerpos humanos y los infecta con un voraz apetito sexual, lo que trastorna el orden en un lujoso complejo de edificios. Algo precaria desde lo técnico pero notable en cuanto a su narración y tema, debe ser la primera película con zombis sexuales de la historia del cine.


Afiche de 'Calles de fuego'Calles de fuego (Streets of Fire, 1984)
Dirección: Walter Hill.
Elenco: Michael Paré, Diane Lane, Rick Moranis, Amy Madigan, Willem Dafoe.
La mejor película de Hill -que tiene unas cuantas buenas- es un fenomenal pastiche pop, mezcla de western urbano, fábula musical, historia de amor y una especie de retro-noir. Un héroe muy westeriano (Michael Paré, antes de hundirse en las profundidades de la clase B) llega de la nada, cumple su trabajo y se va. Diane Lane, más linda que nunca, cantando Nowhere Fast ("Vos y yo vamos a ir a ningún lugar lentamente / y tenemos que irnos lejos del pasado") es uno de los grandes momentos del cine estadounidense de la década. ■

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