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Por los cines de Mar del Plata (última entrega)

Playa Varese, Mar del Plata
Sin más películas por comentar (no vale la pena escribir sobre la obra de Jean-Pierre Melville, tan visitada y revisitada en los últimos años, y otras dos películas no se vieron en las condiciones apropiadas, sobre todo de sueño) sólo quedan para esta entrada final algunas quejas respecto al 23° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que terminó el fin de semana. Se recomienda además leer el último post sobre el tema de Diego Lerer en Micropsia.

El catálogo y el folleto con la programación fueron iguales a los de la última edición del Bafici. El primero tiene algunos errores (por ejemplo, Alberto Laiseca y Sergio Pángaro figuran como interpretes de Night Owls, cuando en realidad actuaron en El artista), aunque nada importante. El segundo mostró un problema grave: no decía qué días y en qué horarios se proyecta cada película, lo que obligaba a recorrer toda la grilla, día por día, para saber cuándo la exhibían.

Pero la principal queja fue la calidad de las proyecciones, en especial el subtitulado de las películas. Los casos son varios. La exhibición de Frownland del domingo 9 a las 23.45 en el Ambassador 4 fue un desastre: más o menos a mitad de la película los subtítulos se desincronizaron casi diez segundos con los diálogos, lo que hizo insoportable seguir el film. Cuando quien escribe consultó sobre el asunto le explicaron que venían pegados en la película, por lo que nada podía hacerse. "Desorganización total", agregaron.

Otro problema clásico: el archivo que contiene los subtítulos, que se proyecta por separado de la película, estaba mal armado. Así aparecían junto a los diálogos cosas extrañas del tipo "00:25:35,127 --> 00:25:36,924", que es el comando que establece cuándo deben aparecer y desaparecer. Pasó en varias proyecciones, sobre todo en la de Nuit de chien del lunes 10 a la tarde en el Ambassador 1. En La lectora provisoria, Quintín y Flavia se quejaron de problemas similares, al igual que Lerer en su blog.

Ojalá que en la próxima edición -porque habrá próxima, a pesar de los rumores agoreros- estas cosas se solucionen. ■

Por los cines de Mar del Plata (tercera entrega)

Para el último post (en realidad habrá un cuarto, pero apenas serán quejas y alguna otra cosa por el estilo), lo mejor que este bloguer pudo ver en el Festival. Son cuatro películas: dos de grandes autores y otras tantas de realizadores con pocas obras pero que ya ganaron prestigio a nivel mundial.


Dos regresos

Takeshi Kitano en 'Aquiles y la tortuga'
El primero no se trata de un regreso en el sentido estricto, ya que su película anterior es del año pasado y desde su debut, en 1989, viene filmando a buen ritmo. Pero con Aquiles y la tortuga (Achilles to kame, 2008) Takeshi Kitano vuelve a un gran nivel: se trata de su mejor obra en años, probablemente desde Flores de fuego (Hana-bi, 1997).

El director japonés narra en el formato de biopic el tragicómico andar de un hombre, de la infancia a la adultez, que -como se aclara de entrada- "soñaba con ser un artista, aunque tal vez haya nacido para eso, para soñar". El protagonista sólo sabe acumular fracasos, y no duda en apelar a los recursos más sórdidos (prostituir a su hija, por ejemplo) en la carrera por alcanzar su sueño imposible.

En Aquiles..., que cierra la llamada trilogía sobre el arte y el espectáculo inaugurada con Takeshis' (2005), el gran "Beat" deja un poco de lado los explícitos excesos autorreferenciales de sus últimas películas y retorna con fuerza a las constantes de su obra: el nihilismo, la violencia y los juegos infantiles, la melancolía y el humor negro, el suicidio como única posibilidad de redención.

Pero también es una amarga reflexión sobre el arte que bien podría tomarse para este Festival, donde, como en la paradoja de Zenón, se ven demasiados Aquiles que intentan alcanzar a la tortuga.


'Of Time and the City', de Terence Davies
El segundo film sí es un regreso: el inglés Terence Davies volvió a filmar después de ocho años. Of Time and the City (2008) es un documental sobre Liverpool, su ciudad natal. Pero -y aquí el gran mérito de la película, que tiene unos cuantos- gambetea todo acercamiento al folletín turístico. Se trata de un recorrido personalísimo, melancólico y memorioso, que evita caer en las típicas postales: los Beatles, por caso, son olímpicamente ninguneados.

Davies presenta un par de imágenes propias sobre edificios históricos de la ciudad para luego entregarse a un archivo fílmico descomunal, que traslada al espectador a distintos momentos de la vida cotidiana del siglo pasado y permite al realizador recorrer su infancia, adolescencia y juventud. Acompañan -o, mejor, complementan- un bello poema, algunas citas y la música.

No todo son estrofas autobiográficas, y este es otro de los méritos. Of Time... es también un film político: Davies dispara munición gruesa contra la Reina y la Iglesia, y con el extraordinario archivo revive las penurias y alegrías de la clase media-baja trabajadora de la Inglaterra de posguerra. Una elegía imperdible, aun con sus reiteraciones y solemnidades.


¿Dos confirmaciones?

'Un lac', de Philippe Grandrieux
La pregunta del subtítulo está relacionada con la ignorancia del autor de este blog, que no vio ninguna de las anteriores películas de los próximos realizadores. Gran parte de la crítica a nivel mundial no tiene dudas al respecto: prescindiría de los signos de interrogación para referirse a quienes ya considera auteurs.

Dicen que Un lac (2008) es la película más accesible del francés Philippe Grandrieux porque, a diferencia de las dos anteriores, cuenta una historia. Casi una anécdota, en realidad, sobre un joven leñador epiléptico, su madre ciega, la relación con sus hermanas y la llegada de un extraño.

El asunto aquí es cómo Grandrieux filma todo eso. Se trata de un film de texturas, de tonos apagados y brumosos, con una cámara extremadamente inquieta que hace de películas tipo Tirador (2007) -por poner un ejemplo cualquiera de frenética cámara en mano- un largo plano secuencia.

La cantidad de primeros y primerísimos primeros planos, sumado a la escasez de diálogos, le otorgan un clima intimista pocas veces visto y empapan de las sensaciones cálidas de la cabaña perdida en medio de la nada o heladas del monte eternamente nevado, de un abrazo afectuoso o una mirada severa. Aunque el paisaje -tan bello como opresivo- es protagonista central, jamás hay una imagen a lo National Geographic. Apenas cada tanto, bien dosificados, unos pocos travellings, virtuosos pero que no hacen alarde.


'El cant dels ocells', de Albert Serra
¿No es ridículo que tres viejos con capa y corona recorran a pie cientos de kilómetros para asistir al nacimiento de un bebé que, dicen, fue concebido sin pecado? Los erráticos avances de los Reyes Magos en su camino hacia Belén es el tema de El cant dels ocells (2008), lo último del catalán Albert Serra, que integra la competencia internacional del Festival.

Al estilo de -sostienen quienes la vieron- Honor de cavalleria (2006), Serra se mete con la historia detrás de la historia o los fragmentos en apariencia poco jugosos que no aparecen en los libros. Siempre, claro, dentro de su muy libre adaptación del asunto.

Entre la herejía y el respeto, en un áspero pero pulido blanco y negro, Serra entrelaza algunas escenas de comedia con largos planos contemplativos. Así, se ve como los Reyes Magos discuten en una noche cerrada si conviene o no atravesar una montaña y, a continuación, una larga, largísima toma que los muestra caminando en un desierto. La primera es hilarante; la segunda no se podría haber filmado mejor.

Luego de la proyección del lunes 10 al mediodía en el Auditorium Serra ofreció una conferencia de prensa. Con un look tipo rock star, respondió algunas preguntas con un asombroso nivel de detalle -lo que podía hacer suponer que nada está librado al azar en sus películas- y otras con simples "porque me gustó" o "porque quedaba bien". Su próximo proyecto, contó, es una biografía de Rainer Werner Fassbinder. Se trata de un realizador al que, obvio de toda obviedad, conviene seguir de cerca. ■

Por los cines de Mar del Plata (segunda entrega)

Festival Internacional de Cine - Mar del Plata 2008
Algo más de lo visto en los escasos y frenéticos días de Festival marplatense, que termina este domingo. Queda para un próximo post lo que, en opinión de este bloguer, fue lo más destacado.

Frownland (2007)
Director: Ronald Bronstein. País: Estados Unidos. Más info »
FrownlandSe inscribe dentro del llamado Mumblecore (algo así como Núcleo del refunfuño), un movimiento relativamente reciente del cine independiente estadounidense. Película incómoda, de textura rugosa, sin concesiones, con un protagonista para el que intercambiar un par de palabras puede ser un suplicio. Intensa y notable actuación del debutante Dore Mann, que deberá demostrar si lo suyo es sólo una acumulación de tics o tiene más por ofrecer.


Involuntary (De Ofrivilliga, 2008)
Director: Ruben Östlund. País: Suecia. Más info »
InvoluntaryÖstlund filma a lo Roy Andersson: un plano por escena, sin movimientos de cámara. Pero a diferencia de su compatriota cambia el tono grotesco por otro mucho más realista y utiliza constantemente el fuera de campo. Así relata cinco historias que (por suerte) no se cruzan pero comparten un clima de incomodidad y una mirada sobre cómo se comporta el individuo en el grupo. Más allá de algún subrayado innecesario, hay diálogos precisos y una buena y sobria utilización de los recursos.


Lettre à la prison (1969)
Director: Marc Scialom. País: Francia. Más info »
Lettre à la prisonFilmada en 16 milímetros entre Túnez y Marsella, su director no pudo concluirla y los negativos durmieron en latas durante casi 40 años. Este año su hija Cloe realizó la restauración y el film comenzó a recorrer el circuito de festivales. Película política y radical, por momentos onírica y excesiva, sobre un inmigrante tunecino que llega a Francia para ayudar a su hermano, preso por el crimen de una mujer. Indudablemente merece una visión más profunda que la que aquí se puede brindar.


Night Owls (Děti noci, 2008)
Directora: Michaela Pavlátová. País: República Checa. Más info »
Night OwlsSegundo largometraje de Pavlátová luego de una prolífica trayectoria como realizadora de cortos de animación, muchos de los cuales pueden verse en YouTube. Clásica película de la veinteañera conflictuada (Ofka) que va descubriendo una nueva forma de mirar el mundo. En el trayecto le pasan tantas cosas (su novio le mete los cuernos con su mejor amiga, la asaltan y la hieren, intentan violarla, su mejor amigo se le declara) que la pobre piba tiene más problemas que los Pérez García. Pero la directora acierta al no regodearse en el sufrimiento de Ofka y tomar cierta distancia.


Thomas (2008)
Director: Miika Soini. País: Finlandia. Más info »
ThomasFilm pequeño en duración (apenas 70 minutos) y pretensiones, directo, que cuenta lo suyo, cierra y se va. Los solitarios días de un viejo, el que da título, en una ciudad, Helsinki, que no colabora. En un tono parco, que no pretende acentuar emociones, Soini toca de costado temas controversiales como la eutanasia y el suicidio. Película pochoclera para Mar del Plata, algo así como el Boca Raton argentino. Luego de la proyección el director apareció en la sala, un rubio grandote y de ojos claros que no tuvo reparos en "explicar" su película. "Soy un viejo en un cuerpo de joven", jugó para la tribuna. Más de una estuvo tentada de tirarle una bombacha.


Zift (2008)
Director: Javor Gardev. País: Bulgaria. Más info »
ZiftEntre revisión y homenaje al cine negro estadounidense, con citas más o menos reconocibles a clásicos del género, cuenta la historia de un hombre al que apenas sale de la cárcel varias cuentas pendientes le saltan a la yugular. Con tono recargado y humor escatológico, la ópera prima de Gardev tiene buenas ideas pero parece demasiado segura de sí misma y hasta un poco canchera. Justo en este Festival, donde se ofrece la retrospectiva de Melville. ■

Por los cines de Mar del Plata (primera entrega)

Festival Internacional de Cine - Mar del Plata 2008
Veinte películas en cuatro días. Mucho cine y poca playa. Este bloguer pasó por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y vio de todo: films excelentes, buenos, regulares, malos y uno, por suerte sólo uno, pésimo. Con tan poco tiempo no se elige qué ver sino que se ve lo que hay, con un margen de decisión acotado. No estuvo mal, entonces, aunque quedaron ganas de aprovechar algo más las Trashnoches, de ver alguna otra de Jean-Pierre Melville (se exhibieron once de sus trece largometrajes) y de recorrer con más profundidad la Competencia Internacional.

Este post es el primer de tres o cuatro en los que se reseñará lo visto. Ahí va:

Chelsea on the Rocks (2008)
Director: Abel Ferrara. País: Estados Unidos. Más info »
Chelsea on the RocksDocumental sobre el mítico hotel neoyorquino. Ferrara consigue algunas anécdotas fabulosas (¡la de Milos Forman!) y escasas pero valiosas imágenes de archivo, que mezcla con recreaciones más bien flojas sobre Janis Joplin y Sid Vicious. Con muchas ganas y poca nostalgia, todo es una bajada de línea contra los actuales administradores del lugar, que ya no es lo que supo ser.


Encarnação do demônio (2008)
Director: José Mojica Marins. País: Brasil. Más info »
Encarnação do demônioEn la ficción y fuera de ella, Zé de Caixao regresa después de 40 años. Pero Brasil, claro, ya no es lo que era: por caso, donde antes ofrecían sus servicios las prostitutas ahora hay travestis. En un film sin demasiado para ofrecer (salvo el retorno del popular personaje, conocido como Coffin Joe en el mundo anglosajón, y el cierre de una trilogía) las escenas de gore, muy bien logradas, logran estremecer hasta a los más avezados consumidores del subgénero.


Fear me not (Den du frygter, 2008)
Director: Kristian Levring. País: Dinamarca. Más info »
Fear me NotUna de tipos ricos que tienen tristeza, lo que en Dinamarca debe ser bastante más común que en Argentina. Mikael (Ulrich Thomsen, el de La celebración) no se siente bien y decide ser parte de las pruebas para un nuevo antidepresivo, lo que desata una pesadilla. La película se queda a mitad de camino entre el drama psicológico y el thriller puro y duro. Es sí: toda la puesta en escena es muy cuidada, prolija y pulcra. Convencional, bah.


Let Them Chirp Awhile (2007)
Director: Jonathan Blitstein. País: Estados Unidos. Más info »
Let Them Chirp AwhileLas banales peripecias de un grupo de chicos bien de Nueva York cuya mayor preocupación pasa por elegir con quién coger entre una oferta más que abundante. El protagonista es un escritor que no logra terminar un guión, su ex lo dejó porque es lesbiana, sale con una piba bastante menor y se engancha con la novia de un amigo. ¿Les suena? Woody Allen debería conseguirse un abogado porque esto es un robo a mano armada. La peor película del Festival. Desde 1954.


Medicine for Melancholy (2008)
Director: Barry Jenkins. País: Estados Unidos. Más info »
Medicine for MelancholyUn tipo y una mina, negros los dos, pasan su único día juntos, un poco al estilo Antes del amanecer (Before Sunrise, Richard Linklater, 1995). Al ritmo de música indie y con una tan inquieta como estilizada cámara en mano, el escenario es San Francisco y sus problemas raciales, lo que por momentos se devora (literalmente) la historia de los ocasionales tortolitos.


Optical Vacuum (2008)
Director: Dariusz Kowalski (Krzeczek). País: Austria. Más info »
Optical VacuumEl director ilustra el diario personal hablado del artista Stephen Mathewson con imágenes de cámaras de vigilancia de todo el mundo que no fueron hechas para ser difundidas: desde plazas, parques y playas hasta lavanderías, universidades y oficinas. La idea de ponerle imágenes de voyeurismo a un exhibicionista puede ser interesante. Pero no me dieron muchas ganas de pensarlo. ■

Ruta 2, kilómetro 404

Festival Internacional de Cine - Mar del Plata 2008Este bloguer se va para Mar del Plata, donde pasado mañana comienza la 23 edición del Festival Internacional de Cine. Esta vez no habrá cobertura diaria, como durante el porteño Bafici, ya que la ciudad costera ofrece unos cuantos atractivos (la playa, para empezar) que no suelen estar al alcance de la mano. Pero al regreso, promesa, habrá algún comentario sobre lo visto. ■