"La psicología social de este siglo nos enseñó una importante lección: con frecuencia no es el carácter de una persona el que determina cómo ésta actúa, sino la situación en la que se encuentra".

TROPA DE ELITE (2007)
Fecha de estreno: en Brasil, 12 de octubre; en Argentina, 3 de abril de 2008. País: Brasil. Duración: 118 minutos. Dirección: José Padilha. Producción: Eduardo Costantini, James D'Arcy, José Padilha, Marcos Prado, Genna Terranova. Guión: Bráulio Mantovani, José Padilha y Rodrigo Pimentel, según libro de Luiz Eduardo Soares y André Batista. Fotografía: Lula Carvalho. Montaje: Daniel Rezende. Música: Pedro Bromfman. Elenco: Wagner Moura (Capitán Nascimento), Caio Junqueira (Neto), André Ramiro (André Matias), Fernanda Machado (Maria), Fábio Lago (Baiano), Milhem Cortaz (Fábio).
El film se pretende hiperrealista, y desde allí muestra cómo el Batallón de Operaciones Especiales de la Policía Militar de Río de Janeiro (BOPE) apela a las peores atrocidades para enfrentar a las bandas de narcos en las favelas. Quienes lo hacen no son fascistas, claro, sino que están condicionados por la situación en la que se encuentran. Casi un elegio a la brutalidad policial.
Dirán, citando aquella frase comodín de Oscar Wilde (que incluso en este blog se ha usado), que las películas no son morales o inmorales, sino buenas o malas. Dirán que El nacimiento de una nación (The Birth of a Nation, D. W. Griffith, 1915) es un alegato a favor del Ku-Klux-Klan y, sin embargo, una de las grandes obras de la historia.
Ese no es el caso de Tropa de Elite. Abusa de la cámara en mano, alardea con un par de travellings sin demasiado sentido y, sobre todo, recurre a una voz en off que baja línea y resulta molesta. Los personajes son bastante chatos, la historia poco atractiva (por momentos, casi banal) y la narración, que puede parecer compleja, en realidad es desprolija y desordenada.
Tampoco ahorra estereotipos y visiones simplistas: los estudiantes son todos burgueses bienpensantes "con conciencia social" (sic) que financian el narcotráfico al comprar porros. "Es gracioso pero aquí nadie protesta cuando muere un policía. Sólo lo hacen por los ricos", dice la omnipresente voz en off del Capitán Nascimento, que no duda en torturar para conseguir información o en maltratar a su esposa por sus propios errores.
La película debería haber navegado en la intrascendencia. Pero en Brasil armó una enorme polémica incluso antes de su estreno, fue un descomunal éxito de público y, además, se llevó el Oso de Oro en el Festival de Berlín, en lo que fue una de las decisiones más controvertidas de los últimos años. Aunque no les salió la del Oscar (pretendían competir por película extranjera), José Padilha, Eduardo Costantini y el resto de los productores se pueden dar por satisfechos. ■